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Jamás podré explicar en realidad que fue lo me llevó a ella, ni tampoco lo que me arrebató sus ojos verdes de oliva que se enturbiaban como escarchas que salían hasta mi vida. Veintiuno de julio fue esa fecha, no lo podré olvidar, si su piel trigueña se veía dorada al ir cayendo el anochecer y mientras se dormían los rayos del sol sobre sus hombros. Sus miradas me decían cosas que en ese tiempo no comprendí.
La conocí como se conocen los adolescentes en mi tierra. En una fiesta. Yo iba con un pantalón blanco y camisa azul, y aquellas botas negras que no me gustaban en absoluto, pero tenía que llevarlas al carecer de otras. En ese tiempo yo llevaba el cabello medio largo, como el de los futbolistas de la época y mi mente andaba cargada de ilusiones. Me acerqué y divisé a lo lejos el tumulto de jóvenes en la puerta de la casa, y supuse que allí era. Me paré al frente, en una tienda de la esquina. Quedé viendo por si acaso observaba a algún amigo del colegio que me hiciera más agradable la llegada. No conocía a nadie de los que estaban afuera, así que me arriesgué a entrar. Ya dentro noté que había varios amigos bailando, y bien abrazados con sus parejas de turno. De pronto observe la silueta de una chica que parecía estar sola, y de inmediato la invité a bailar, pero el calor después de varias canciones nos hizo salir a tomar el aire. La invité entonces a un refresco en la tienda. De un momento a otro me dijo que la esperara. Noté a menos de veinte metros que alguien la llamaba, era un chico como de mi edad, y parecía reclamarle algo. Ella al final le hizo desaires y volvió donde yo estaba. Le pregunté quien era, me dijo que un amigo que la molestaba, y seguimos hablando como si nada. No le di importancia a esa situación.
Luego entramos y seguimos bailando. El chico volvió a llamarla cuando estábamos dentro, pero preferí seguir al margen, en realidad no sabía lo que pasaba entre ellos. Continuamos bailando y decidí marcharme, le pregunté si podíamos volvernos a ver y me respondió que si. Tampoco volví a preguntarle por el chico. Nos encontramos muchas veces después de ese día. Me sorprendió la noticia para esas fechas del fallecimiento espantoso de su hermana, a la cual yo no conocía. Fueron días muy duros. La acompañé a mi manera en su soledad. Hoy me llegan imágenes de ella vestida de blanco y negro, con su cabello recogido. Sé que son los recuerdos de esa época marcada por el dolor. Sus ojitos grises se tornaban opacos y encogidos por el llanto, pero yo no podía hacer nada. Solo estar a su lado.
Un día cualquiera me contaron que una chica me había estado buscando en el barrio. Se me hizo raro, sin embargo no llegó a casa. La descripción que me dieron era de ella, pero jamás lo admitió.
El tiempo cura todo o lo disfraza digo yo, y poco a poco se fue resignando a aquella cruel perdida, y empezamos a ver una luz de esperanza en lo nuestro, casi estaba germinando algo entre los dos, cosa que me tomé con calma, siendo muy raro cuando se trataba del amor en mi vida.
Aquel sábado veintiuno de julio de mil novecientos noventa llegué a casa casi a las once de la noche, y mi abuela no me esperó despierta, cosa muy rara cuando se trataba de llegar tarde. Ella era muy temerosa, y no se acostaba hasta que yo no llegara. Al entrar a casa la encontré acostada.
Al otro día perdí a mi abuela del alma, y esa noche a Rosa. Algo muy raro, dos fechas para no olvidar, porque jamás las volví a ver. Mi abuela se marchó de esta vida para siempre. Me cuenta mi hermano que se cansó de esperarme y se acostó con un fuerte dolor en el abdomen, el mismo que le arrebató la vida al día siguiente a las tres de la tarde en el Hospital Universitario de Cartagena. A Rosa tampoco la vi más, jamás me crucé en las calles de nuestra ciudad ni por casualidad con sus pasos, circunstancias muy extrañas siempre evitaron lo nuestro.
Me queda una leve imagen de nuestras manos unidas frente al centro comercial Buenos Aires. Ella esperaba el bus para ir a su casa, mientras yo la acompañaba esa noche. Nos miramos fijamente entre los rayos de la luna que se cruzaban entre los dos. Se acercó a mi rostro, la tomé por la cintura, y al momento de besarla, solo le rocé con mis labios la mejilla mientras ella cerraba los ojos. Quedé suspirando el olor de su piel. La apreté entre mis brazos y sin saber por qué nos dijimos adiós. Me cogió la mano antes de marcharse como reclamándome algo, pero luego la soltó levemente hasta que sus ojos de gata se alejaron de mi.
La he recordado como se recuerda a los seres que nos dejan huellas enormes. He querido encontrarla alguna vez para preguntarle que nos pasó, que extraña situación prohibió lo nuestro. Para confesarle que fue alguien especial en mi vida, y que hay cosas que no podemos explicar con estas palabras que tenemos los humanos.
Quisiera encontrarla solo para decirle que sus hermosos ojos grises no han vuelto a aparecer ni en mis sueños, ni en las mujeres que se han cruzado alguna vez por las tantas calles de mi vida. Para decirle que ese tiempo también precluyó con ella, y que me diga si es que lo sabe ¿Por qué sus ojos de gata jamás volvieron a aparecer en mi vida?

VIVENCIAS

Ése que va ahí, también va marcado de ella y no me digan que no, todos llevamos su huella en nuestra vida, no nos pesa, pero si nos cuesta conseguirla, encontrarla y retenerla es difícil…nos va llegando poco a poco y parece que no la tuviéramos y se nos escapa de las manos sin saberlo, sin sentirlo, y un día cualquiera sin pensar volvemos a caer allí mismo, en ése lugar, donde de cosa hemos podido a duras penas medio levantarnos…

Toda esa experiencia se ha ido sumando a mi ser y me ha dado a retazos la vida que tengo, que llevo, y desde esta poca madurez, hace tiempo escucho a un niño cantar y reír en la distancia…pero creo soy yo mismo, metido en esta mente de hoy, entonces me veo reelaborando aquella, mi corta historia, comprendiéndola, y así recobrando momentos en este mundo distinto y no fácil como creí y como desee ayer que fuera. Trato de reinventar ahora nuevamente el mundo de donde creo que vengo o quizás vine, y analizo mis vivencias, para ver si al escribirlas y algunos al leerlas le encuentren un poco de sentido a mi vida…

 

amor

En nada me asusta el silencio que ahora escucho, ya no temo a un recuerdo tuyo que aparezca y me haga daño, ya no espero las caricias que se fueron, porque aquí sentado en esta banca estoy aprendiendo lentamente a olvidarte…

 

Ayer volví a sentir alegría en mi vida, y tu silueta la vislumbré en el tiempo y en la distancia ya sin años, ni temores, ni prejuicios que me impidieran imaginarte como eras entonces, como antes, si, como antes de ser los dos tan fríos como ahora somos, tal vez me he contagiado de tu silencio indómito sin darme cuenta, quizás has cambiado también sin percibirlo, es triste reencontrarte en todas mis mañanas y noches, sin poder explicarme que nos pasó, sin entender siquiera donde están hoy los sueños que pensé realizar contigo y mis antiguas promesas que quedaron inconclusas con el tiempo, porque hubo algo más fuerte que yo que me desvió de todo cuanto quise y una tarde sin fronteras, descubrí entre las sombras de tu ausencia y mis miedos, que tus ojos ya sin lagrimas, ni llanto, ni odio, se cansaron de esperarme y tu mente dócilmente me fue apartando tristemente de tus pensamientos.

 

En vano ahora trato de decirte cosas que suenan a nada, sin que me lo digas lo sé, lo presiento, pero no podrías entenderme aunque lo quisieras, y comprendo que es más fácil pensarte y extrañarte con nostalgia, que esperar tus palabras calidas, que se hacen ya lejanas e inexistentes con los días.

 

Recuerdo esa cabellera fresca acariciándote la espalda y tus pasos largos y agitados cruzando nuestra esquina, te imagino siempre aunque no quiera, porque tú estás y estarás presente en cada paso de mi vida. Veo una noche ya distante que apareces frente a mi y tu minifalda roja me seduce como otras tantas veces ya pasadas y con aquella blusa blanca de flores adornando tu silueta. Te miro fijamente y me adentro en tus ojos grandes como estrellas de otros tiempos, me entrego a ellos como quien le entrega la vida al ser que ama y penetra en sus entrañas sin darse cuenta. De pronto siento el leve aroma de un aliento que no es el mío y me agrada, unos suaves labios que me seducen y arrancan la vida misma, unas tiernas manos que acarician mi rostro juvenil ya ido, una canción de ayer y las mismas ganas de volver a sentir, “nuestro primer beso de amor.

 

Con nostalgia hoy siento, que recordando se me han sumado y pasado los años sin ti, sin la alegría de aquellos días entre tus brazos, así se escapa paso a paso lo que siento sin tus besos…sin las palabras que me enseñaron a amar sin condiciones…no sé hasta cuando iré envolviendo y escondiendo las imágenes que no sobran de nosotros, ni de nuestras noches de jóvenes enamorados, para sacarlas de nuevo a pasear un día con la ilusión al hombro y la inocencia de nuestros días dorados, y ser de nuevo por un instante el cazador incauto de tus amores…el mismo que una noche ya sin nombre conquistó tu corazón…

 

la vida

Me reencuentro con mi propio yo y entonces decido hablar de aquello que jamás quise por temor a muchas cosas.

Le dije que he estado siempre rodeado de personas, pero en verdad he estado solo casi siempre…que hubo un tiempo en que recorrí un largo trayecto con lagrimas en mis ojos y sentí a mi espalda el peso del dolor y el daño que el produce, que el amor me ha marcado siempre, que me han mentido más de una vez, que he creído en quienes no debí creer y he vuelto a sufrir y también a llorar de nuevo.

Le dije que los años no pasan en vano, pero no se ve cuando pasan y que ya son tantos los que se han sumado a mi historia, que no me he dado cuenta, tampoco he aprendido lo suficiente para no cometer los mismos errores y menos para adivinar cual es la próxima piedra en mi camino.

Que el sol brilla intensamente pero a veces no lo vemos ni lo sentimos, estamos tan helados por dentro que es imposible percibir sus rayos y sentir su calor. Que los manantiales fueran más hermosos si gozáramos de ellos, que el silencio no hiciera tanto daño si escucháramos a la conciencia, que una sonrisa apaga muchos tormentos y es gratuita, que mi corazón se quedó en los labios de la mujer que amé y mi sonrisa es el disfraz que llevo desde entonces.

Que he podido hacer muchas cosas, pero no he hecho nada, que la vida se me va de las manos y no la he visto, que soy diferente al de antes aun siendo el mismo, que ya casi no escucho por hablar y por eso cada día aprendo menos.

Que las tardes son tristes y los domingos fúnebres, que hay canciones que no olvido y olores que perdurarán en mis sentidos, que las playas y las olas me traen gratos recuerdos y las suaves brisas me hablan de ayer. Que los novios en los parques me dan nostalgia, que mis viejos escritos se quedaron en la nada, que he visto pasar el tren de las oportunidades por mi vida muchas veces y lo he perdido. Que mi reloj se ha parado para evitar seguir esta historia que es la mía, que estoy hastiado y quiero cambiar de aire muchas veces, que tantas ideas que antes eran mías hoy se escapan sin decir nada, que mañana me arrepentiré de muchas cosas que no hice a tiempo y de otras que hice sin querer, que la vida no es ningún sueño y la muerte es lo peor que le puede llegar a algunas personas…y a otras lo mejor.

Que en muchas mañanas he cantado canciones que más tarde he olvidado, que todo para mi es relativo y la distancia no existe cuando se ama.

Que el amor no muere, se duerme en el olvido que es distinto, que los colores solo son producto de las emociones y los sentimientos son más lindos si hay querer…

Que siempre hay un punto final y otro intermedio entre las cosas, pero no siempre es el más indicado en el día y la hora para escogerlo, que las calles largas y oscuras son las de mi ser y las esquinas opacas me hacen llorar, que los recuerdos que guardo no son como quiero y muchas cosas que he escrito entre este olvido quizás ella no las leerá…

 

AMOR

Ahora que ya todo es distinto a lo que era, si, a lo que era. Y cuando digo eso sé perfectamente a lo que me refiero. Es algo que quizás nos ha pasado a todos en algún momento de nuestras vidas y se va como una lejana esperanza en el olvido y cuando menos lo piensas regresa como ese sueño que jamás quieres perder, y es otra vez lo que siempre ha sido y será para ti.

 

Si, así regresaste ayer, como otras tantas veces ya olvidadas, como tú imagen que se desvanece y reaparece en la nada de nuestro mundo injusto. Si, así regresaste ayer, con lo que una vez nosotros llenos de inocencia quisimos y sin darnos cuenta perdimos en el camino.

 

Eres y siempre serás para mi, no lo que yo quiero o quise que fueras, sino lo que jamás esperé de alguien en mi vida, eres más que el lindo sueño que me arrancó los sueños, eres ese alguien que se quedó con mis más profundas ganas de amar…

 

LA VIDA

Su nombre era ringo, pero no era un perro cualquiera, era como una nave espacial, daba vueltas y vueltas en el aire. Aún me pregunto como lo hacía. Cuando yo iba llegando a casa, ya el lo sabía y corría como loco hacía mi, empezaba a dar giros y giros y más giros, si, como un trompo, y de pronto se iba elevando sobre los aires como un platillo volador hasta que llegaba a mis brazos ya preparados para cargarlo antes que diera un bote en el suelo. La primera vez que lo hizo me quedé sorprendido, pero ese era el principio de las facetas y genialidades de un perro raro. Mis amigos me preguntaban que como era que Ringo, siendo tan pequeño no les tuviera miedo a los perros grandes y los desafiara hasta el punto de tener que meterme a defenderlo para evitar así una masacre ante mis ojos.

 

Resulta que en los años noventa, en mis andaduras de director técnico del América, el era el fan número uno de aquellos partidos al aire libre, en canchas llenas de confetis, silbatos y parrandas juveniles, y lo más insólito de todo era que nadie lo invitaba, aparecía por sorpresa entre la multitud hasta encontrarme. La cancha no estaba nada cerca, pero el se las ingeniaba y llegaba tranquilamente, daba sus vueltas, vueltas y más vueltas, tomaba impulso y otra vez se dejaba caer a mis brazos, como siempre.

Todos los días cuando yo venía de la Universidad, me esperaba en la esquina donde vivía mi novia, estaba sentado y mirando todos los autobuses que pasaban, como quien espera a ese alguien que sabe que vendrá. Yo lo veía a lo lejos, y muchas veces traté de escondérmele, pero su olfato no le fallaba, al instante daba la vuelta varias veces y me divisaba, entonces salía corriendo con sus ojitos brillantes y su cola delgada dando latigazos al aire, daba mil vueltas en el aire, se elevaba en los aires y caía una vez más en mis brazos lleno de alegría y felicidad. Aún lo recuerdo…que días aquellos, era mi perro, si, fue mi perro más querido y como todo lo querido, terminé perdiéndolo para siempre, si, como todo lo que he querido…

 

Recuerdo que una mañana cualquiera lo vi agitando la cabeza de forma extraña y constantemente se le iba la cabeza a un lado, una y otra vez se repetía la acción, el me miraba y me decía que lo ayudara, que no entendía nada de lo que le estaba sucediendo, ni por qué, pero que confiaba en mi. Yo estaba perplejo, jamás había visto algo igual.

 

Lo llevé al veterinario de inmediato y este me dijo que se debía a algo así como una infección trasmitida por una mosca, que era muy difícil que se recuperara, que el tic que tenía aumentaría hasta no poderse mantener en pie. También me comentó que poco a poco se le incrementaría el dolor y sería mejor que no sufriera. Yo sabía lo que me quería decir, pero tuve la esperanza de quienes no tienen nada que perder, de quienes no se rinden jamás y mucho menos por lo que quieren. Le compré los medicamentos, pero estos no le hicieron efecto. Mi Ringo, mi perrito hermoso y querido se estaba yendo de mi lado y yo no podía hacer nada por evitarlo. Lloraba por las noches mientras lo escuchaba aullar, fueron noches interminables y confusas las que viví esa vez…el me miraba con sus ojos cada día menos alegres y me movía la cola acostado, pues, ya no se podía parar. Con dolor en mi alma decidí llevarlo nuevamente al veterinario haber si aún existía alguna esperanza o una posibilidad milagrosa que lo acercara de nuevo a mi, y se desgarró mi alma al escuchar lo que no quería escuchar. La eutanasia era lo único que evitaría y acabaría con ese sufrimiento me dijo, pensé por más de diez minutos y sin querer hacerlo pronuncie la palabra que apartaría de la vida a mi gran amigo Ringo, mientras el me lanzaba esa mirada que ya hacía algunos días no me lanzaba, como dándome las gracias por la decisión tomada. Entonces vi, como el veterinario le introducía lentamente la inyección letal en sus entrañas. Me grabé en mis ojos su vida y en mi vida la última mirada que me dio, fue una mirada brillante como una estrella, si, porque yo sabía que el no era de este planeta, sus ojitos quedaron abiertos y aunque quise cerrárselos, no pude…entonces vi como se fue levantando poco a poco y corrió hacía mi, y dio mil vueltas y mil vueltas, y mil vueltas más, y mientras se elevaba en los aires, con su cola delgada me dijo adiós…

 

Su cuerpo lo enterré en un camino por el cual yo transitaba muchas veces, puse una cruz en su nombre, pero lo cierto es que el no quedó ahí, porque se fue muy lejos y aún lo recuerdo como a uno de los amigos más leales que he tenido. Algunas veces miro a las estrellas y lo veo alegre, dando y dando vueltas por los aires como en aquellos, nuestros ya pasados y hermosos días alegres…

 

la vida

Salgo a la calle mientras la tarde me cierra sus puertas bruscamente, busco unos ojos en los cuales refugiarme, busco ese algo tangible y perceptible fácilmente…tal vez, es que ando envuelto en mis misterios y hablo en voz baja, temeroso y con nostalgia de un pasado del cual aún conservo restos en mi memoria.

Hoy limito mi argumento a aquellos años que sumaron sus pasos a mi cuerpo y distingo una fragancia sin presencia que se esconde en el confuso divagar de mi existencia.

Dejo atrás la soledad de un horizonte donde tuve tantas treguas cotidianas, donde lluvias torrenciales me esperaban para hablar de mis mañanas veraniegas, de costumbres que se me fueron perdiendo con los lustros que se cargan a los siglos, de esos parques y de absurdos sentimientos que hoy no pueden ocultar mi soledad, de un incauto que aunque parezca no es niño, pero vive apresado hasta en su infancia, De ese riesgo que perdí en aquellos años que ya es algo inevitable en este tiempo y de risas que nos vieron tan felices y hoy son algo imperceptible entre los vientos.

 

amor

Volveré a ser tierno nuevamente, disfrazando los dolores con mis risas, mientras tus bellos ojos verdes se acordarán otra vez de mi…regresarás por las tardes, como en aquellas nuestras cortas, pero hermosas tardes de verano y derrocharemos placer sin penas y volveremos a querernos como entonces y yo volveré a ser feliz en tu memoria, tal vez sin el cansancio de estos años…

Compararás mi dulce compañía con la que te dieron otros hombres y a lo mejor buscarás en sus besos mis besos y quizás vuelvan a reinar en tus sueños mis sueños y revivirán mis recuerdos en tu mente y las canciones que hablaban de un regreso…

Volveré a buscar la compañía cálida de tus palabras pasajeras, para apagar el frío intenso que me abraza y estaré cansado de pensarte y no tenerte, y seré un loco desdichado por la ausencia del fuego incalculable de tus besos…y tu nombre me marcará el pensamiento, como tu fragancia se arraigó a mi vida entera y sentiré que me aplasta el universo cuando mis versos no te busquen nuevamente…

 

Amor…

 

Anoche te vi y te seguí, por supuesto no te diste cuenta, porque me fui escondiendo en cada esquina mientras te observaba…

 

Que distinta en verdad estabas, lo cierto es que te prefería como eras antes, pero no te puedo cambiar, el tiempo pasa, las cosas cambian y ¿como no hacerlo nosotros?, sería como pedir al día que no oscureciera y que las noches no llegaran con la puesta del sol. Ya lo sabemos, también los amores cambian, van y vienen, unos nacen y otros mueren, es ley de vida. No obstante, aún me pregunto ¿Cómo podré olvidarte?, pues veo que no es fácil, ya que no lo he hecho aún, no sé si es porque en realidad no lo quiero hacer o es que no puedo…sin embargo me queda una leve imagen tuya en mis adentros diciéndome “te quiero” pero es una imagen ya distante.

 

Hoy te he extrañado y esperado de la misma forma en que lo hacía antes, no sé, creo que tal vez más de la cuenta…si, y te esperé durante mucho tiempo en la misma esquina y no pasaste, algo me dice que nuevamente me he quedado esperando tu silueta como aquella tarde, como aquella vez en que tus ojos se olvidaron de mi y tus labios me dejaron sin tus besos.

 

Sin embargo, perdona por seguir indagando en nuestras calles del olvido o en estas ruinas del ayer…pues creo que ya es demasiado tarde para lo nuestro y esto ya no es amor, es sólo el recuerdo de ese alguien que una vez tuve y ya jamás podré olvidar…

 

 

amor

Bajo el frío invierno, llegan como ola de viento tus recuerdos, envistes una vez más mi soledad y sacudes hacia el exilio mi sonrisa.

Casi inmerso, me contagio de la luz de tus miradas, del frenético sabor de tu nostalgia, del silencio tan largo de tus labios…de ese muro impenetrable que es tu sueño…

Mis labios ya solos, anhelan en vano aquellos besos que me diste tantas veces.

Cuántas horas no he dormido recordando tu presencia, divisando en el tiempo incalculable tu silueta y nunca pude ignorarte en mis caminos y en las calles de mis noches reapareces cual antorcha brillante de sol ardiente, como entonces, cuestionando mis promesas.

Hoy te espero estacionado en otro tiempo, inseguro y temeroso hasta la muerte, te imagino tan feliz como eras antes, pero todo nos cambió sin darnos cuenta.

Que distinto es esperarte en estos días que se vuelven inconclusos por tu ausencia, me haces falta, te sonrío y no estás presente y hay un mundo entre los dos que se hace grande. Hoy quisiera penetrar en tus secretos y buscarme en cada esquina de tu mente, pero es tarde…ya el reloj marca las doce y había olvidado que tu tren partió a las siete…

 

amor

Más allá de las playas estuvimos y escuchamos el sonido intermitente e incansable del amor en nuestros cuerpos. Lo recuerdo como siempre, esquivo y hundido en la niebla, en la arena, entre besos frente a rocas, buscando otra vez el fuego de tus labios y ese cuerpo limpio y puro que siempre amé…

Aun puedo oler tus pechos tiernos con su olor a manzana fresca en mis noches ya remendadas y castigadas por tu ausencia…

 

Trato de arreglar las goteras que han dejado aquellos años entre nosotros, trenzando los proyectos que quedaron inconclusos…proyectos interminables y vencidos por el miedo de aquel tiempo en que arrojé todo por la borda, porque un temporal de temores más fuerte que yo me venció venció.

 

Quizás una vez más, cuando los años corroan mis recuerdos, mi cuerpo y mi alma envuelta en mi pasado, y mi memoria se haya olvidado ya de mi mismo, y entonces nada quede de mi, o sea, que nada me reconozca y me pueda culpar de férreas cosas…me acordaré de ti, hermosa mujer que gozaste de mis amores más profanos y puros, convirtiéndome en pirata soñador de tus amores, y de un amor ya inexistente…

Pobre día en que sólo fui soñador de tus pasiones y en que estuve tan cercano al horizonte de nuestro bello reino de inocencia…

 

la vida

 

Tenía pocos días de haber llegado a Barcelona y poco conocía de ella y sus lugares…

Bajé corriendo las escaleras de la estación de San Antonio, para subirme al primer metro de mi vida, el que me llevaría a mi futuro, maravilloso e incierto trabajo. Lo vi acercarse, era un tren de color blanco, me gustó desde el primer instante, y al ver que se pasaba, le hice señas con la mano como parando a un taxi. Recuerdo como si fuese hoy que todo el mundo me quedó viendo de forma extraña, ya que el tren no se pasaría, debía parar en la estación por regla. Al darme cuenta de mi comportamiento tan desafortunado, pedí en ese instante que me tragara la tierra.

 

Después de varias estaciones, llegué a la parada en la que tenía que bajarme. No fue difícil encontrar la dirección, seguí una calle muy larga con muchos almacenes (en mi país los barrios no tienen tantos comercios) y numeración fácil de seguir, doblé una esquina, tres edificios y allí estaba, si, mi primer trabajo en España me esperaba con las manos abiertas. Era un local como de 3 metros de ancho por 4 de fondo, una cristalera de frente y una puerta corredera subida, en el interior había un escritorio de madera oscura y una silla cutre de metal. Al lado de la silla había varios carritos llenos de papel, mucho papel publicitario y varias cajas con más papel. La chica que me atendió no era nada agradable, su rostro parecía reflejaba una amargura eterna, su mirada inquisidora y la forma de hablar era muy despectiva, me dijo: Bueno, será que tienes papeles – le contesté que no – bueno yo te los haré, pero eso si, tienes que demostrarme que vales para el trabajo – yo estaba dispuesto a todo, había venido a triunfar y esa era la oportunidad que esperaba, que una persona de alma buena me ayudara y allí estaba, con cara de diablo y alma de ángel frente a mi. El trabajo consiste en repartir publicidad en el lugar que os envíe, pero tienes que ir muy rápido, mientras más rápido mejor, mañana empiezas a las 7 de la mañana aquí, te esperarán los demás chicos y saldrán hacía Blanes, cuando terminen, irán a Mataró, luego a Badalona y por último a San Adrían Del Besos y el Clot. Ellos tienen las direcciones de las calles en las que tienen que repartir la publicidad. Es algo muy sencillo – terminó diciendo – ah, y tráeme copia del pasaporte para enviarle los papeles a mi Gestora, es para que pronto seas un trabajador legal. (Que buena es, dije en mi interior)

 

A las 7 menos cuarto estaba yo frente a la puerta de la empresa, sin saber cuantas horas trabajaría, ni cuanto era el tiempo para el almuerzo y para la comida y menos cuanto iba a cobrar cada mes. Encontré a tres chicos dentro de un coche de color negro que me llamaron y me preguntaron si era el nuevo trabajador, les respondí que si y nos presentamos informalmente. Quise saber sobre lo que íbamos a hacer en realidad y me contestaron que ya me enteraría. Salimos rumbo a Blanes, que ni me imaginaba por donde quedaba. Me enteré por el tiempo que tardamos en llegar que estaba más lejos de lo que me pensé. Llegamos y a cada uno nos tocó agarrar como 3.000 papeles publicitarios, cuya propaganda era de viajes para personas mayores y de regalo tendrían patas de jamón y otras cosas. Me pareció interesante, pero eso sólo fue hasta que había repartido como mil papeles y mi lote de papel no se acababa. Yo tenía ya el estomago pegado al espinazo de hambre y no veía la hora en que mi compañero me dijera que era la hora de desayunar, almorzar o de lo que fuera. Estábamos en primavera (pero no las primaveras de estos años-en aquellos tiempos hacía más frío que en los inviernos de ahora), tenía los dedos congelados y los pies dormidos por el frío. Al fin mi compañero Xaby, se digno y me hizo seña, mis ojos notaron como por alucinación el mensaje y me aproximé al frente donde él se encontraba, pues él hacía la cera de al frente y yo la otra. Entramos a un bar donde compramos algo de comida, yo llevaba mil pesetas (6 euros, que alcanzaban más que 12 ahora) y sólo sentí al sentarme las nalgas, pues mis piernas y manos ya no existían, y el cuerpo menos, ya que mi estomago lo estaba destrozando desde hacía más o menos 3 horas. El llevaba menos papel que yo, y en esos tiempos no comprendí cómo lo hacía (con los meses lo descubrí) pero era muy rápido al deshacerse de la publicidad. Los otros dos compañeros estaban por otras calles y al terminar habíamos quedado con encontrarnos en el lugar donde habíamos dejado el coche, (si fuese por mi, jamás hubiésemos vuelto a Barcelona, porque todas las calles par mi eran iguales)

Comimos en el bar y seguimos, yo continuaba por inercia, pero seguí, no iba a dejar que la oportunidad de obtener mis papeles y ser legal en España se me esfumara de una forma cobarde.

Nos encontramos sobre las 2 de la tarde todos y partimos a los otros lugares, mis compañeros reían y gozaban contando cosas, yo no le veía la gracia a nada de lo que decían, me dolía hasta la sombra y mi pensamiento positivo fue fulminado por los dolores en los píes, manos, piernas y todo, pues no había parte del cuerpo que no me doliera.

 

Llegué a casa a las 11:45 de la noche, y tenía que estar nuevamente a las 7 de la mañana en el mismo lugar donde había empezado el día anterior. Cerré los ojos y sonó la alarma, no lo podía creer, juró que ese día no dormí, me levanté más cansado que antes de acostarme, fue una de mis peores noches.

 

Era mi segundo día de trabajo, que fue idéntico al tercero y cuarto y quinto y…así 6 meses, sólo que cambiaban los pueblos, pues evolucionamos un poco y ya viajábamos hasta Francia, no sé como pasamos la frontera, pero lo hicimos varias veces. Recuerdo que fue cuando ví por primera vez los pirineos, las vacas con campanitas en el cuello y Pastores de ovejas, entonces recordé a Heidi y Pedro, cruzamos túneles larguísimos y conocimos lugares hermosos, pero ya para esos tiempos yo estaba muy decepcionado por ese trabajo, había perdido la ilusión de los primeros días, no había cobrado ningún mes, siempre había una excusa para no pagarme y al final ella me decía que la Gestora le había comunicado que ya mis papeles estaban para salir, y eso era lo que me retenía, sólo la ilusión de poder andar libre por las calles, sin estar escondiéndome de las autoridades me hizo seguir en ese trabajo tan deplorable e inhumano. La vampira se burló de mi, de mi buena fe y de mis ganas de trabajar y superarme, quizás fui demasiado incauto y por eso se aprovechó. Un día cualquiera no soporté más su abuso y dejé el trabajo, mis amigos quedaron cobrando cada dos o tres meses lo de cuatro meses atrás y sin embargo no quisieron dejarlo por más que les dije que jamás les pagaría lo justo. Perdí en ese trabajo mucho tiempo, pero gané un amigo, Alex y yo seguimos siendo muy buenos amigos, luego él me daría la razón, dejó el dizque trabajo y ahora ambos hemos superado los malos ratos de aquellos tiempos, su coche realizó más de 500 mil kilómetros de recorrido, y el no cobró nada por eso. A veces me duelen los píes y sé que es de aquellos días de peregrino, pues recorrí más calles que loco nuevo y aún me quedan las secuelas. Nunca me pagó (soñé tantas veces con lo que compraría con mi primer sueldo), pero ya no me importa, si saco la cuenta, tampoco me falta. He pasado por su empresa por casualidad y está cerrada, alguien me dijo que la demandaron muchos trabajadores y no le alcanzó el dinero para pagarles, la seguridad social le impuso grandes sanciones, lo mismo que hacienda, tuvo que vender su casa y algo más, no me alegro, pero no me importan las personas a las que tampoco le importan las demás personas. Soy feliz y conozco hoy más lugares gracias a ese trabajo…y por muy malo que haya sido en su momento, reconozco que no deja de ser mi primer trabajo…aunque otros sostengan que en realidad fue mi gran explotación.

 

amor

Lo bueno del recuerdo es que a veces llega cuando menos lo esperamos, así pensé en ella una y otras veces sin quererlo, pero también sin evitarlo. Y no niego que recordarla, me hizo muchas veces fuerte, más de lo que creí ser en esos tiempos, pero también me hizo daño en un sin número de ocasiones.

Hoy que ya todo ese holocausto ha pasado, mis sentidos absorben cada vez más la idea que “nada es para siempre” y mi idea sobre los recuerdos toma más fuerza.

El antagonismo del querer tener y no deber tener algo; sé posa en mí como una golondrina cada mañana y el canto de un bello gorrión al amanecer ahora es utopía en mis sueños.

¿Que por qué escribo me preguntas?… pues, porque me gusta y no concibo mi vida sin mis letras, sin mis versos, sin mis prosas, lastima que sólo lleguen a mi cuando más recuerdo.

Cuando era niño, fui pobre; pero rico como nadie, gocé como gozan pocos y reí como pocos lo hacen. De niño pensé como adulto muchas veces y ahora que recuerdo, desee ser Dios varias veces…sí, para cambiar muchas cosas que no me gustaban de lo que a diario veían mis ojos, de lo que sentía mi ser…no eran cosas malas, sino mal repartidas creo yo…mucho dolor en unos y mucha alegría en otros. Mientras esto pasaba, yo crecía y me llenaba de argumentos para tratar de entender lo que a mí alrededor sucedía. Que inocente fui tantas veces, igual que ahora…sin pensar que la vida es así y ni con todos los granitos de arena la vamos a cambiar…unos sufrirán más y otros menos, otros nacerán para amar y otros para que los amen, algunos verán el sol nacer y ocultarse y otros vivirán sin verlo jamás…lo importante de todo si lo vemos bien, es vivir sin dejar de recordar quienes somos, de donde venimos y para donde vamos. Sin cambiar nuestra naturaleza humana de sentir lo que sentimos y lo que debemos sentir sin cohibirnos de nada…

Lo bueno del recuerdo es que el nos mantiene vivos, sino díganme ¿quien no ha recordado alguna vez las cosas que le han pasado ya sean malas o buenas?…nadie, por supuesto…para ir hacía adelante sustraemos experiencia recordando antiguos acontecimiento que nos pueden servir de referencia para lo que deseamos conseguir, serán la base de nuestro próximo actuar…

Yo siempre recuerdo y haciéndolo me alegro muchas veces, pero la mayoría de ellas me pongo triste, la nostalgia me envuelve y me pongo entonces una coraza para así evitar sufrir, entonces mejor rebusco y rebusco en mis recuerdos y me quedo con lo lindo que viví…la mayoría de mis escritos son tristes…y no lo tengo muy claro, pero creo que algún amor de viejos tiempos me marcó. Hoy no logro precisar cual fue, ni distingo por qué, tampoco me importa ya…sólo sé que su huella va en mi y en la mayoría de mis escritos. A veces quisiera escribir otras cosas, pero no puedo, esto es lo que escribo y este soy yo, no puedo cambiar y aunque lo he intentado varias veces siempre vuelvo a este circulo vicioso en el cual estoy sumergido.

No sufro ya por lo que se fue, ni anhelo lo que no vendrá, no vale la pena, lo que va a ser, será y lo que va a llegar, ya llegará…lo que se queda en el camino lo recordaré como lo que fue, sin más ni menos, simplemente como lo que fue, sin idealizar lo que pudo haber sido y no fue, porque eso sólo existe en la mente de cada quien…a lo mejor a veces esperamos más de alguien y nos equivocamos. Lo mejor de todo es aceptar lo que es y nada más…así no nos llevaremos desengaños en el futuro y mirar siempre de una forma positiva la vida es fundamental para aguardar un mejor mañana…

No olvidemos que hay quien dijo “que el ser humano vive más del recuerdo y del futuro, sin saber que el presente es ese instante que se le va de las manos mientras está pensando en lo que va a hacer con el” y yo sostengo que lo bueno de un recuerdo es recordarlo y nada más…si recuerdas con dolor es que haz o te han fallado…

 

 

amor

Hoy que espero que la noche sea propicia y la ciudad duerma un sueño sin mis sueños…Reconozco que auque quise jamás pude ser se veras el que fuera ahora tu dueño.

Hoy que busco en la fusión de otros amores que tus gestos reflorezcan como entonces…hay cuestiones que empobrecen mi mirada y cuestionan fuertemente este lamento…

Hoy que anhelo el sabor de aquellos pechos y fragancias que en su ayer me fascinaron, que marcaron mi existencia cabalmente, me entristezco, pues tus labios no me amaron…

Hoy que lloras como aquella madrugada desafiando fuertemente mi presencia…

Sé que eres un amor enrarecido…no la niña que brillaba en su inocencia…

Tú que fuiste más amplia que las praderas, más hermosa que la luna en su esplendor…hoy sólo eres la mirada que nos queda de algo hermoso que se transformó en dolor…

Hoy que hay tonos más grises entre tus sombras, que se esparcen y huyen de la soledad, hoy que todo va cambiando con las horas, la nostalgia nos castiga sin piedad…

Me pregunto que será de aquellas cosas y miradas del ayer que nos unió…

Que será de aquellos pasos que quedaron esperando lo que jamás sucedió…

 

 

la vida

Siempre me ha inquietado el tema de la simplicidad de las personas grandes, me refiero al hablar de grandes a aquellas que han triunfado en la vida obteniendo muy meritoriamente lugares de privilegio en la escala de admiración del colectivo, y que siguen siendo a la vez autenticas y humildes aún después de tantos logros obtenidos. Asumo así, que la sencillez entonces es un resultado en el hombre, por su paso y análisis de la vida misma. Sé que constantemente buscamos a otras personas que se asemejen a nosotros en gustos y otras cosas. Esta afinidad es fundamental en la vida de las relaciones y por lo tanto si a nuestro lado está alguien no arrogante, ni prepotente, que a pesar de ser importante en muchas cosas públicamente no se lo toma así, será un buen compañero de grandes momentos y aprenderemos de el poco a poco, y de sus éxitos sin buscarlo, así como de su alegría y desafío por vivir siempre cosas nuevas que nos ayudarán a descubrir lo que sea necesario. No es fundamental correr a su lado para ver las cosas, solo es imprescindible hacer de nuestra vida una experiencia agradable y positiva cada día y sin complicaciones que nos lleven a creernos quienes no somos, ni seremos jamás. Es importante cada mañana con los primeros rayos del sol, hacer el esfuerzo de ver las cosas nuevas que tiene la vida para nosotros y que casi nunca vemos, pero que están allí. Hay que ser optimistas, ya que la alegría depende de una aptitud mental y cada día hay algo nuevo que descubrir y una vez lo hayamos hecho, aceptar que la humildad y la sencillez nos harán más grandes cada día. Ser humilde no es decir que lo que se ha logrado no es nada, es aceptarlo a sabiendas que sí es importante, pero hasta allí no más, es mejor reconocerlo y punto, para seguir buscando poco a poco la perfección de las cosas que al fin de cuenta así como la de los humanos, jamás lograremos. Siempre he sabido que todas las personas y cosas, por muy pequeñas que sean, tienen su valor particular de acuerdo al ángulo del cual se miren, y hay que ser simples y sencillos, pero sin perder la autenticidad del ser que en realidad somos.

 

amor

Vendrán otras mañanas, otras mañanas como las de hoy, como las de ayer…y volveré a pensar en ti…y te imaginaré resplandeciente, cálida y hermosa como aquella noche y te veré igual que ayer…veré otra gente y otros rostros…conoceré otros nombres y otros brazos tratarán de arrancar tus recuerdos de mi vida y entonces entrarán y se posarán en mi memoria y allí te imaginaré lejana una vez más, para así comenzar a amar de nuevo a otros labios que buscaran mis labios y entonces te darás cuenta que jamás volveré a tirar piedras a la luna por un amor…

No volverán las noches de insomnio, ni miradas perdidas en la aurora y tus caminos pasajeros se apartarán de mi, sin esperar regreso…entonces nuevas esperanzas surgirán en ti…pero ese día ya no estaré…

 

 

 

la vida

 

Hace veintitrés años de eso, pero aún me parece que fuera hoy. Me veo delgado con los zapatos blancos y polvorientos cargando una bolsa repleta de ropa vieja, si, ropa usada en perfecto estado que nos regalaban los vecinos de los Calamares, de ese barrio que no logro olvidar por más que cambien las cosas.

 

Mi Abuela iba siempre delante de mi, para ese tiempo, creo que ella rondaba lo sesenta y cinco años, pero llevaba la fortaleza de un búfalo dentro, era la guerrera del camino, una verdadera mujer de temple, valiente en todos los aspectos de la vida, meticulosa, y sufridora perpetua por cosas que de este mundo no me explico y que aún después de todo no logro comprender. La veo caminando rápidamente y obligándome a apresurar el paso. El sol en lo más alto del cenit nos derretía las entrañas en esas lomas que sólo unos cuantos osados como nosotros decidíamos andar. Yo arrastraba los píes, tenía sed y fatiga, estaba como si hubiese jugado varios partidos de fútbol sin descansar, y ella allí como un robot, fuerte y sin ganas de doblar las piernas para sentarnos en ninguna parte, pues no había siquiera a menos de no se cuanto un lugar donde refugiarnos de la inclemencia del calor que nos estaba abrumando y derritiendo el cuerpo. A lo lejos divisé una casa, al acercarnos pudimos ver que era con techo de paja y paredes de barro y unas varas dentro que las reforzaban. Había niños jugando y corriendo dentro de ella, los vimos a través del portal que se encontraba abierto y mi abuela les grito. – hola, podemos pasar – los niños llamaron al parecer a unas personas mayores que parecían sus padres, -si, adelante, por favor, siéntense- nos dijeron. Nos ofrecieron agua, me tomé como diez vasos, la casa estaba muy fresca, ya que tenía el suelo de arena y lo sentí como recién mojado, quizás lo hacían para así refrescar el ambiente. –Que les trae por aquí- nos preguntaron, y mi abuela les mostró los maravillosos pantalones, camisas, blusas, y otras cosas que llevábamos para vender o cambiar, lo importante decía mi abuela era no irnos con las manos vacías de los lugares, pues el comerciante siempre tiene que negociar y eso era lo que ella era, una verdadera negociante. Recuerdo que al irnos de varios lugares me iba más cargado de lo que llegaba, dejaba por ejemplo, dos pantalones y una camisa y de cambio nos entregaban un bulto (costal) de plátano, yuca o gallinas, patos, pavos, huevos, u otras cosas y además de eso, le pagaban con dinero, si, como lo oyen, le daban algo de dinero a cambio. No sé como lo hacía pero los hipnotizaba y siempre salía ganando. Muchas veces dejábamos los bultos para recogerlos a la vuelta, cuando nos marcháramos al otro día y pasará el autobús del pueblo para subirlos en el.

 

Esa vez estábamos en un pueblo que se llamaba algarrobo, y poco a poco se fue oscureciendo muy temprano el cielo, hasta el punto en que eran las cinco de la tarde y casi no veíamos nada. Subimos a una casa que estaba en una colina y allí nos dieron refugio. Como mi abuela, según ella, era familiar de todas las personas del mundo, resultó que allí también tenía una sobrina de la cual yo jamás había oído hablar, y de la cual después de ese día tampoco volví a saber nada. Nos compraron cosas, y en verdad no sé como las vieron porque, estaba tan oscuro que ni con las cinco lámparas de gas que tenían al frente de nosotros se podían mirar bien. Se median blusas, suéteres. Compraban champú, crema, pinta uñas, ganchos, si, todo eso vendíamos nosotros, éramos una miscelánea ambulante. Bueno, en fin. Esa tarde cenamos plátano cocido con queso y tomamos café, a las 7 de la noche aproximadamente nos acostamos, no sin antes escuchar que a unos forasteros en horas de la mañana, les habían salido las caras y las tinas cerca de la poza, no entendí bien eso de las caras y las tinas, y pregunté. – me dijeron que era la sensación que se tiene de que alguien los está viendo, sin ellos poder ver donde se encuentran los que supuesta mente los miran, y las tinas era el sonido producido por alguien que estaba achicando una tina durante muchas horas incansablemente- Seguí sin entender nada. Me fui a dormir a una hamaca que estaba colgada en el salón de la casa. A mis píes se encontraba la puerta, era un portal de madera recubierto con laminas de aluminio y de cierre tenía un listón también de madera que cruzaba la puerta de lado a lado horizontalmente y se metía en dos anillas de alambre en los bordes del marco para ajustar bien.

Aún no sé a que hora me dieron ganas de ir a orinar, y como no había bañó dentro de la casa, ya supondrán ustedes donde tuve que ir. Así fue, tuve que salir de la casa con un frío que me entumecía como a una momia, me tiritaban los dientes y la mandíbula ya la tenía contraída y engarrotada. Caminé y pasé de largo por la cocina que estaba afuera y las estrellas alumbraban un poco la oscuridad de aquel patio. Me acerqué a unas plantas y empecé a orinar, que sensación de alivio sentí, y de pronto, percibí que alguien me miraba insistentemente detrás de unas plantas que se encontraban detrás de mi, miré rápido y no vi a nadie, sentí que se cambio de lugar, ahora estaba más a la izquierda, sentía sus ojos mirándome, la sensación era cada vez peor, sé que estaba allí, pero no lograba verlo, me asusté tanto que salí corriendo hacia dentro, cerré rápido y me acosté, no pude dormir más, lo más extraño de todo fue que como a los 15 minutos comenzaron a sacar o echar agua de una tina grande que se encontraba en la cocina, no se cansaban de hacerlo, pues duraron en ese son como 3 o cuatro horas y sólo se retiraron antes del amanecer a eso de las 4 o 5 de la madrugada, que era la hora idónea en que se despierta la gente del campo. Me levanté entonces y me preguntaron, -que tal has dormido- les respondí que bien- que les iba yo a decir, si supieran lo que me pasó, me dirían tal vez que lo había inventado por lo que estuvieron contando el día anterior. Otra cosa rara que me ocurrió y aún no me explico es que no sé en que momento me picaron los mosquitos esa noche, no los sentí, pero parecía que me hubiera dado varicela, no había un lugar en mi cuerpo donde no tuviera una picadura, hasta en los parpados tenía y lo peor de todo es que estábamos a 24 de diciembre y yo lleno de granos como una mazorca.

 

Mi Abuela recogió las cosas que no habíamos vendido y nos habían quedado y los otros bultos que teníamos que llevarnos de la casa de su sobrina los bajamos a la orilla de la carretera y los ayudantes del autobús del pueblo los subieron, nos despedimos y así hicimos con los otros bultos de plátano, yuca y demás cosas que nos esperaban en el camino, lo mismo hicimos con las gallinas y el pavo que cambiamos por unas cremas de concha de nácar para las manchas de la cara. Los huevos los llevábamos nosotros para que no se rompieran. Algunas cosas de las que vendíamos nos desaparecieron en cada casa donde fuimos, pero ya eso era costumbre, cuando se median las cosas siempre se escondían otras y ya no las devolvían, pero mi abuela siempre me dijo que esa era el regalo que ellos se deberían quedar por tratarnos tan bien, así siempre nos esperarían alegres sin saber jamás que nosotros lo sabíamos. Mi Abuela me decía, -no te preocupes, todos hemos ganado- y era verdad, nada haríamos nosotros con volver con esa ropa usada a la ciudad y ellos en realidad si que la necesitaban, estaba en perfecto estado, sólo que ya a sus dueños no les gustaba. Nosotros nos regresábamos con dinero a casa y mucho alimento, el cual ella repartía entre sus vecinos. A Mi Abuela la recuerdo aún como aquella vez, de espalda y llena de vida; con su traje marrón de siempre y siguiendo sin tambalear muy sonriente el camino duro, áspero y sin sentido que la vida le dio.

 

amor

Aún puedo reencontrarte en mis recuerdos y engañarte diciendo que te olvidé, que las fotos que he guardado de esos años no las tengo… y que tus cartas las quemé…

Que el silencio de tu ausencia no hace daño, que no anhelo reencontrarte ahora en mi ser, que tu fuiste un pasado sin herida…y mi vida es mejor sin tu querer…

Que no trato de escuchar viejas canciones que me hablen de lo que sentí por ti, que hay octubres que no recuerdo tu nombre y que tu nombre lo oculté detrás de mi…

Que los años ya no aumentan mis dolores…que este mundo es más bonito sino estás, que tus besos no los busco en mis mañanas y mis ganas de amarte murieron ya…

 

amor

Los días de ayer me traen recuerdos, sueños y nostalgia…y vienen a mi lado una vez más, tus grandes y preciosos ojos tristes…castigados por el sol de adolescencia y el cansancio de nuestros amores y de tantas cosas nuestras…

Tus miradas me hacen compañía otra vez y diviso tu ir y venir en mis memoria, devuélveme los sueños que perdí contigo y te devolveré el beso de nuestras vidas…ese que perdimos ayer…ese que se fugó con nuestra juventud en otras calles distintas a las que hoy caminamos y con oras ilusiones…en otros tiempos ya pasados y dejados sin querer atrás por la cobardía de esos años y aquel miedo a reproches que jamás quise escuchar y que aún conservo entre mi triste silencio

 

 

Se alejó sin mirar atrás, lo sé, no tuve que observarla para percibirlo. Las horas estaban contadas y ese reloj no falló, caminé un poco en busca de un taxi, mientras acababa aquella noche y  aquella historia entre nosotros que quizás había terminado más tarde del tiempo en que debía hacerlo, porque nosotros en realidad no lo queríamos ver.

 

Jugar a ganar a veces no da resultado, cuando de sobras sabes que has perdido, que ambos lo intentamos, olvidando que ninguno podría hacerlo. En este caso los dos perdimos, nos quedamos con las ganas de amarnos más de la cuenta, habíamos pasado el limite de aquello y ahora aquello nos lo cobraba. A ciencia cierta lo suponía, lo imaginaba, pero quería gozar una vez más de aquellos labios y suaves besos, de aquellos pechos, de la ternura que ya hacía tiempo se encontraba lejos de nuestros tiempos. Era como querer ser de nuevo joven en plena madurez, luchar contra la corriente que en años anteriores nos había sumergido en su interior sin darnos la más leve esperanza de sobrevivir, sin darnos tregua para volver a amarnos…

 

Allí estaba ella. Hola – como estás – me dijo – no tan bien como tu – le respondí – bueno, que hacemos, le dije mientras la miraba vorazmente, ella lo advirtió y sonrió con toque sensual – me respondió, donde tu quieras, es tu noche. En realidad era así, era la despedida que ella me iba a brindar, al otro día me alejaría de sus brazos y sus sueños y quien sabe cuando volveríamos a vernos.

 

Nos pusimos de acuerdo y fuimos a un lugar muy original, con música suave para poder conversar de tantas cosas que ambos habíamos dejado a la espera para esa última noche. Pedimos las bebidas, mientras corrían las horas rápidamente, nos reímos y besamos suavemente, tratando de encontrar los besos de antaño, tratando de revivir los sueños de aquellos años, los que hicieron que nuestra historia fuera mágica y perdurara en el tiempo…y en nuestras memorias y en todos aquellos que nos conocieron esos años, y que deseaban estar en nuestros cuerpos, para amarse como nos vieron amarnos.

 

No sé en que momento fue cambiando conmigo aquella noche, no me di cuenta, pero se transformó con el correr de las horas. Su actitud fue distinta poco a poco, mientras me hablaba reclamándome comportamientos pasados, actuaciones ya idas, y su semblante se tornó distinto al que había estado acostumbrado a ver, su voz airosa me dijo cosas que jamás pensé escuchar…pero no fue tanto lo que me dijo lo que me hirió la vida, sino lo que calló, lo que guardó dentro y se quedó con ella. Algunas cosas que pronunció, tampoco logro olvidarlas; me dijo que ya no volvería a utilizarla como siempre lo había hecho, que me había acostumbrado a manipularla, que no iría conmigo a ningún lado, que la llevara a casa. No le importó nada de lo que dije, es más, no me escuchó, lo sé, quedó como ciega. Ese día ella no fue ella, fue otra que se metió dentro para que de una vez por todas se acabara todo, para por fin nos dijéramos adiós, pero ya no había tiempo para adioses, ni para nada entre ella y yo, y el tiempo entre nosotros había caducado. Le dije al taxista entonces, que la llevara a casa, él nos miraba de una forma atónita, supongo que muy dentro de él, se sentía hasta incomodo por lo que escuchaba, tratando de entender o quizás no lo que pasaba a sus espaldas, era joven, tal vez podría tener la misma edad que yo tenía cuando la conquisté, pero era algo que él jamás podría saber. Tomé la matricula…no nos despedimos, sé que no me miró, tampoco la miré, esa noche ambos sabíamos que era el fin de algo que nunca debió empezar…que toda nuestra historia se estaba acabando a paso lento, porque los dos habíamos decidido seguir y prolongar más de la cuenta el fin…ese fin que jamás hubiésemos deseado para los dos, pero que estaba allí, no había llegado, porque estaba esperándonos desde hace tiempo y ese día en realidad tal vez sin pensarlo, tarde nos dimos cuenta que estábamos muriendo lentamente entre las sombras de aquella noche.

 

amor

Amar se aprende amando y no viendo. Sólo amando se aprende a amar. Para amar hay que entregarse totalmente, no es posible que se ame sin respeto, sin deseo y admiración. Amar es lo mejor que le puede pasar a alguien, es sentirse deseado y único en el universo. En esos momentos crees que eso sólo te está pasando a ti y te sientes dichoso, ya no vale nada ante lo que vives y sientes, el mundo es entonces perfecto y lo entiendes todo, pero observas cosas que sólo tu puedes ver en esa persona y los demás ven otras que tu no logras mirar. Su aroma es tuyo y sus besos tu vida, sus brazos tus sueños, sus gestos tu todo…todo es hermoso y lo vives a plenitud y los minutos llegan a tu vida a gran ritmo, con más ganas, no te cansas y las energías del amor te recuperan. Yo he sido así una y tantas veces y no me cansaré de amar al amor, pensé que siempre estaría con esa persona que en su momento deseaba tanto y me llenaba en todo mi ser, creí que había encontrado a quien deseaba muchas veces, me entregué sin condiciones, ni restricciones, el tiempo era mi enemigo, no mi aliado, se me pasaba la vida volando y tenía que esperar otra vez un nuevo día para empezar de nuevo o continuar donde había quedado antes. Vivir sin límite era mi consigna, mi meta, y mi objetivo estaba más allá de lo que podían ver mis ojos en el firmamento.

Muchas veces acabé relaciones no por quererlo así, sino porque no había más amor, o el aburrimiento, el tedio y la incompatibilidad habían llegado y unas veces el orgullo fue el culpable, y en otras ocasiones me dejaron de amar sin más motivos, ¡Así de fácil!, pero el amor siempre ha estado en mi vida con sus diversas formas. Cuando en ocasiones quedé dolido, juré no volver a querer a nadie más, pero siempre terminé rompiendo esa promesa, no se puede prometer eso, no está en uno amar o dejar de hacerlo, cuando menos piensas llega a ti esa otra persona que no pensaste y te vuelve a ilusionar. No tienes fuerzas para continuar con aquella promesa, no sé si es que el corazón es tan débil o el amor tan fuerte que puede más…pensé muchas veces olvidar y jamás pude hacerlo, he amado solo a algunas mujeres que han pasado por mi vida y de este presente no hablo, porque esta sucediendo apenas…No me arrepiento de querer a las que quise, tampoco me alegro por haberlas perdido entonces, pero viví a plenitud todos esos instantes a su lado, y aunque ellas, quizás jamás lo sepan, nunca he sabido olvidarlas… sin embargo dejo claro que recordar para mi, ya no es amar…

El amor es puro, eso dicen; el amor es bueno, también lo sé, entonces no cabe en mi, si es eso cierto, por qué algo tan noble tiene que acabar algún día.

Quise muchas veces, amé otras y adoré pocas, pero en mi van aún esas imágenes clavadas como dagas en mi pecho. A veces regresan con los sentimientos de entonces y las siento y miro igual disfrazadas en sus trajes de confusiones…y no sé por qué, otras veces ya no siento nada…pero están allí, como sombras…lo sé…van caminando a mi lado, unos días delante y otros días detrás, como esperando el momento para de nuevo irrumpir en mi mundo como aquella vez que me robaron la sobriedad…

He querido vivir más cosas, más momentos, no sueños, pero algo hay en mi que me detiene, que se aferra a mi pecho y no me deja en paz conmigo mismo, me aguanta y me cohíbe…y es entonces cuando me pregunto si alguna vez podré amar de nuevo como lo hice aquella vez…

 

la vida

Ahora que lo pienso bien, en esos tiempos yo no entendía nada de nada. Me refiero a la complejidad de la vida. Este recuerdo para ser preciso, me llega hoy muy lejano y nublado, tal vez por los años que tiene, pues para esa época yo tenía seis o siete años, no más, imagínense que jugaba con muñequitos de Batman y Robin, ya saben, super héroes de cómic. Tenía un batimóvil (el coche de Batman) que no sé en que momento se me perdió en la piscina. Bueno, yo vivía con mi mamá en una casa muy bonita, de dos plantas. Allí tenían dos o tres coches y cuanto lujo se les antojara. Mi mamá trabajaba para una señora que tenía dos hijos adolescentes y uno casi de mi edad, jugábamos mucho. Lo que si es cierto, es que ahora que lo pienso, no recuerdo haber visto nunca al marido de ella. Sus hijos adolescentes tenían también motos. No preciso bien cuanto tiempo viví en aquella lujosa casa, creo que a esos años de edad esos datos no se memorizan. Mi mamá trabajaba allí como asistenta de hogar, para mi en esos tiempos con el poco conocimiento que yo tenía era un trabajo de muy alta reputación, y jamás la sentí quejarse de el.

 

Los sábados salía con mi madre en las tardes, íbamos a pasear al Parque del Este de caracas. Era un parque hermoso, el único que conocieron mis ojos en la niñez, y el más lindo que haya visto jamás. Para mi no habrá otro igual. Mi madre y yo nos sentábamos en el suelo, en las gradas o el césped que era muy verde, comíamos helados, algodones de azúcar, perros calientes, jugos de naranja. Yo era feliz en ese tiempo, me gustaba mucho que llegaran los sábados, pues luego salíamos a caminar, y paseando por las calles y almacenes, ella terminaba comprándome lo que yo quisiera, ya que todo lo que me gustara lo quería, sino me lo daba a las buenas, comenzaba con mi berrinche callejero que me daba los mejores resultados en aquellos días. (Supongo que ahora pago con mis hijos lo que le hacía a mi madre)

Los domingos íbamos a la iglesia, allí si que lo pasábamos bien, yo adoraba la escuela dominical, las historias de Jonás, moisés, José y otros a los que yo veía como Héroes de mis aventuras imaginarias. Ya en la tarde regresábamos al trabajo de mi madre, y entrabamos en la habitación pequeña donde veíamos televisión hasta dormirnos.

 

En esa habitación pasé la varicela, lleno de granitos dolorosos. Creo que me repitió como veinte veces, porque sentí que era eterna, no se me iba y cada día me dolía más. Me metían en una porcelana (Bañera de aluminio para lavar) llena de agua con medicamentos y me bañaban hasta que se me fue quitando. Me dejó sus señales, una que tengo en la sien, otra por la frente, pero en realidad al pensarlo bien, hay quienes después de pasarla, quedan marcados para toda la vida llenos de huequitos en el rostro, que es donde más se ensañan.

 

Si bien recuerdo, había algo que no me dejaba ser del todo feliz en esos días, era el recuerdo constante de mi hermano. Marlon se había quedado en Cartagena De Indias. En plena niñez los sentimientos de hermandad se me hacían grandes y su carita de niño bueno me llamaba constantemente. La verdad es que hoy aún siendo adultos, nos mantenemos en constante comunicación, pues hemos mantenido una unión y complicidad desde niños como pocos, siendo leales a nuestros secretos y peripecias de la cual no me arrepentiré jamás.

 

Mi abuela y mi madre me matricularon en un colegio muy bonito, tenía toboganes, casitas de colores, sube y baja, pelotas, muñequitos de lego y muchas otras cosas que me volvían loco de emoción. La comida que me daban me gustaba mucho, sobre todo la lenteja y el jugo de sandía. Pero a la semana les dijeron a ellas que no podían seguir conmigo allí, sostenían que me sabía de antemano todo el programa a seguir, por lo tanto me encontraba a nivel académico más adelantado que los demás niños e interfería con el ritmo de aprendizaje de ellos. Ese fue un golpe muy duro para mis aspiraciones de armar los mejores castillos de la historia con fichitas de lego y dibujar los más lindos superhéroes con los miles de colores que había allí. Les quise decir que me quedaría callado para siempre, que no respondería quien descubrió América, ni en que barcos venían los conquistadores. Que me guardaría eso para mi, pero no me dejaron hablar, ya lo tenían decidido, no era una propuesta, sino una decisión unilateral. Me quedé con las ganas de jugar como yo quería, sólo saboree esos deliciosos momentos una semana, al alejarme volteaba la mirada atrás y con lagrimas en los ojos todos los colorines de la que ya era mi antigua escuela me fueron quedando en el recuerdo.

 

Me regresaron a Colombia de la misma forma en que me llevaron a Venezuela. En un autobús. Pasamos la frontera y los policías ni se dieron cuenta, al ir a Caracas me senté en las escalerillas de la salida trasera del mismo, y al regreso bajé a orinar y subí como si nada hubiera pasado mientras los policías de aduana pedían los pasaportes a todos, menos a mi ni a quien respondiera por mi presencia. Fue como si yo no existiera. En esos tiempos no sentí nada de nostalgia al dejar aquellas tierras. A veces recuerdo su clima, el mejor que he sentido mientras paseaba por sus parques de diversiones y calles hermosas. Ni siquiera me importó, ni recordé más el Metro que se construía en la ciudad, ni los huecos tan grandes en medio de sus calles. Mi mamá se quedó trabajando y mi abuela me retornaba a mi hermosa y bella Cartagena de Indias. Atrás dejé los sábados del Parque del Este, los caballitos y los indios en miniatura que coleccionaba, los cochecitos militares y sus ametralladoras en la parte trasera, pero lo más lindo de todo es que volví a ver a mi hermano Marlon Y Eduardo, el hermano de mi abuela que siempre fue más que mi abuelo.

 

Algunas veces recuerdo a esa ciudad llena de puentes bien construidos, largos y entrecruzados como laberintos, sus magnitudes quedaron grabadas en mi memoria, y aún aquí en España, busco sus calles centrales y perfectas sin verlas. Pero los tiempos siguen corriendo y van de prisa, y hoy dicen que caracas ya no es la misma, que no es lo que era, pero no me importa, a esa ciudad prefiero recordarla como en aquellos días, y verme cruzando uno a uno esos puentes, hasta volver a lo más remoto de mi infancia y caminar una vez más sus parques aferrado a mi inocencia y a las manos calidas de mi mamá…

 

amor

Como una sombra llegué esa noche a su frente. Me miró, era un ángel intocable, Sin embargo a penas escuché su risa, supe que algo entre nosotros pasaría…Noche oscura y silenciosa, alumbrada por estrellas milenarias y alegrada por la catedral de antaño, la que misteriosa e impávidamente nos miró y guardó nuestro secreto entre sus años, entre ventanas y rincones tenebrosos, mientras su imagen nos quemaba a fuego lento y con la fuerza con que hoy nos castiga el tiempo.

Nos deshicimos de lo que no era nuestro y mandamos a pasear el dolor, puso la pasión sudor en nuestros cuerpos y mi mundo fue su mundo entre su amor, sus besos mis besos y mis sueños sus sueños. No hubo más misterio entre nosotros que sus ojos mirando mis ojos, que sus labios rastreando mi cuerpo, apagando y encendiendo aquella llama que nos quemaba lentamente hasta morir.

Cándida y sensual como las brisas, penetró en mi pecho hasta saciarme, Nunca supe porqué llegó a mi vida sin preaviso, sin darme un compás de espera. Tampoco supe como acabaría el secreto que transformaría por completo nuestras vidas y pondría a nuestros pasos en aprietos…

Las horas hoy prolongan sus recuerdos y ese tiempo me arrastró sin darme cuenta y me pregunto en cada instante ¿que ha pasado? ¿Qué hay de aquella que juró que me quería?

Fue sinónimo de amor o un espejismo…fue un romance que adoré mientras duró, un diluvio de tormentos que atormentan, fue la musa que yo amé mientras me amó…No cuestionaré el final de sus miradas, ni las veces en que ella me hizo infeliz…no hay amores que no carguen sufrimientos…ni recuerdos que la traigan hoy a mi…

 

la vida

Quien no ha sentido la extraña sensación de querer estar en un momento apartado de todos, abandonado a la nada y para nada…quien no ha sentido esa sensación de no valer en el tiempo, de sentir el leve murmullo que nos acompaña en la frialdad de la noche, cuando se doblegan los astros cansados por el día y las estrellas arropadas por la noche…

Quien no ha sentido que debe desempolvar los recuerdos guardados inútilmente, esos que sólo sirven para rememorar hermosos tiempos ya pasados, pero también esos en que nuestros ojos lloraron por aquel amor que era del alma…

Quien no ha querido alguna vez tener otros ojos para seguir llorando…quien no ha querido sentirse verdaderamente libre en ese vuelo de gaviota inalcanzable para jamás regresar…quien no ha querido despertar cuando ya todo haya pasado y cuando la nostalgia no nos rodee entre sus brazos…

Yo, yo lo he sentido, yo he sentido todo eso más de mil veces y es cuando más pienso en ti…es cuando lo hago con más ganas…pero cuando despierte de esto, sabré a duras penas que sólo ha sido un sueño…

 

 

He salido a divisar las cosas de la calle y percibo en el ambiente algo tenso, que se refleja en la cara de muchas personas que por mi lado pasan. No es que sean autómatas, aunque así lo parezcan, lo que sucede, creo yo, es que cargan en su mente más cosas de las que pueden como yo llevar consigo y el tiempo entonces se hace siempre enemigo a largo plazo.

Veo la angustia en el rostro pasajero de un señor que me mira sin mirarme, lo defino y sé que al poco tiempo su cara se me olvidará como tantas otras que ya han pasado por mi frente, es alto, moreno y de cabello gris, gafas oscuras y muchas arrugas carga en su rostro, es por el paso más que de los años, de los golpes que la vida le ha incrustado, lo veo en su semblante, en su expresión, en su caminar pasivo, casi sin fuerza y arrastrando el peso de su vida en ese cuerpo.

A lo lejos está una señora con un niño en brazos, la miro feliz, ríe como nadie y la criatura sonríe con esa espontaneidad que da la inocencia y se pierde con los años…se pone de pie y corre como loco, se cae y vuelve a pararse, su madre digo yo por imaginarlo así, lo consiente y le tararea una canción que al acercarme me recuerda a mis años de infancia…mi lejana y ya pasada inocencia…

En una banca del parque que encuentro a mi paso mientras camino, miro a una pareja en los brazos de cupido, entre dieciocho y veinte años diría yo, se miran fijamente a los ojos y se expresan amor incondicional que pensarán será para toda la vida… ese que pensé y soñé también tantas veces y que perdí durmiendo en mis tristes mañanas, opacas tardes o noches cansadas. Al verlos miro esa fugaz gacela del amor que reconozco…se besan y tiritan sus ojos sin saber que les espera, no piensan en lo efímero que puede ser todo, desconocen que los sueños se pierden como los años e ilusiones, que los besos que no se dan, ya no se darán jamás…porque serán otros los que se den…que un sueño muy rara vez se sueña dos veces, que todo pasa por nuestra vida si es que pasa y no vuelve igual si es que vuelve…que cuando nos damos cuenta de la mayoría de las cosas que queremos ya se han ido de nuestro lado, que el momento idóneo es sólo este…no hay otro y si viene bienvenido sea, pero es mejor no esperarlo, porque algunos nos cansamos de esperarlo siempre…

Sigo mi recorrido y encuentro una revista en el suelo que es arrastrada por el viento, la recojo y al leerla me encuentro con un titulo que dice…los malos…inocentes y los buenos tiempos…

 

amor

No sé olvidar una noche de pasión, de ilusiones devoradas por el alba y esos cuerpos atrapados por la irónica demencia del placer.

Ese instante que no llega…otro instante que se pierde, que se va entre la complejidad de un mundo injusto.

Secuencia lógica llevan las horas que son contradictorias con las que guardo de tus recuerdos en mi mente, con las que llevo tan dentro sin tu presencia. Aunque pasan los días, meses y años, me contagio del secreto indómito de tus recuerdos y de tus eternas huellas en mi piel, de aquellas ansias locas de ti, y tus devastadoras manos sobre mi pecho.

Un olor me llega de tan lejos, tu imagen hoy se aferra a mis recuerdos…un silencio se adueña de mi voz, mientras busco en otros besos tu misterio…

Tu fragancia se ha inculcado en esta piel, que es más tuya que la misma que tú tienes…que te busca, necesita y le haces falta…que no olvida y hasta anhela en todas partes.

Aquel perfume de lujuria me enloquece y el desdén de esa canción me habla de entonces, de esa noche en Cartagena y tu romance…de esa ardiente y loca historia entre los dos.

 

La adolescencia la recuerdo como esa etapa en que concibes las cosas sin importarte mucho el futuro, o si lo haces, lo ves sin limites, y ese futuro es algo lejano y casi inexistente que crees jamás llegará, porque piensas que sólo el ahora vale y es consecuente con tu manera de pensar. La espontaneidad de las cosas que haces, van de acuerdo con la velocidad como se te van presentando, es un mar sin limites el que tienes a tu alcance. La adolescencia es ese momento de la vida en que todo el mundo es para ti, nadie vale más que tú y todo lo puedes lograr. El centro del universo gira en torno a tu ego, es más, eres algo así como un ser infalible y si te equivocas es por culpa de los demás, nunca por tus acciones u omisiones. Es la época en que los mayores son tus enemigos y más aquellos, sin son de tu propia familia. Así era yo, como un torbellino de luz que no se podía atrapar, inalcanzable y traslucido, escapándome por cualquier esquina lejos de mis abuelos, evitando así sus regaños y consejos inútiles en esos años. La cara se les quedaba blanca, pues me decían una cosa y yo hacía totalmente la contraria, algo distinto a lo que me aconsejaban.

 

Recuerdo que cuando íbamos en el autobús público al colegio, formábamos algarabías y recochas con todos mis amigos, las griterías, las risas y los empujones sobraban, eso si era un mundo perfecto, idílico, creo que tenía entre catorce y quince años y las chicas que iban allí nos miraban también picarescamente. Pero allí estaba ella nuevamente, como casi siempre, mi abuela, subiéndose al mismo autobús, como sabiendo que íbamos allí y que realmente estábamos haciendo lo contrario a lo que deberíamos hacer, a lo que ella nos había dicho que no hiciéramos. Entonces decía en voz alta al conductor: señor conductor, esos que ve al fondo son mis nietos, no deje que formen este desorden aquí, yo le autorizo para que los baje si le van formando algarabía en el autobús, ellos están estudiando, y parece que estuvieran vendiendo en el mercado, todo el mundo nos quedaba viendo y en ese entonces nos hacía pasar una vergüenza que generaba en segundos tanta rabia hacía ella, que ahora que lo pienso, me arrepiento de haberla sentido siquiera un instante, a demás, seguía diciendo – refiriéndose a mi hermano – ese que va ahí, no quiere no cortarse el pelo, lo ve, lo tiene tan largo que creo que lo confunden muchas veces con una mujer, no sé nada de esta costumbre ahora de los hombres llevar el pelo más largo que las mujeres.

 

Así era ella siempre, pero sin embargo a nosotros (mi hermano y yo), no nos importaba demasiado, yo estaba afanándome aprendiendo a bailar música Africana, como para perder el tiempo prestándole atención a todo lo que decía mi abuela y él a demostrar cada día más sus dotes con un balón en los píes. En mi adolescencia disfruté también de mi primera borrachera, si a eso se le llama disfrutar. Primero sentí una gran alegría y como si caminara sobre las nubes, pero poco a poco todo me iba dando vueltas y vueltas…y más vueltas, luego me entraron unas enormes ganas de vomitar, recuerdo que esa fue la única vez que lo hice, jamás he vuelto a vomitar por nada, y fue como si me arrancaran una parte del estomago o el estomago mismo, luego me quedé dormido mientras mi abuela me decía “claro, eso es lo que buscan con el ron, como si tomar fuera muy bueno, tan jóvenes y tomando como grandes, si así empiezan, quien sabe como terminaran…..” y mil cosas que ya con los años han quedado en el olvido.

Las fiestas que hacíamos en casa eran las mejores, todos los veinticuatro de diciembre se llenaba la sala de chicas, que eran las únicas que recibían invitaciones de nosotros, ya que los hombres siempre llegaban sin ser invitados. Nuestras fiestas eran espectaculares, venían las mejores chicas del barrio, mejor dicho, casi todas, y de los barrios de al lado. Pero eso si que era bueno. Cada dos o tres canciones bailando con una pareja distinta hasta conseguir la pareja de la noche, esa con la cual nos daríamos los mejores besos de diciembre. Nos peleábamos a las mejores chicas de la fiesta, hasta que la conseguíamos. Recuerdo a Luís el día que se acercó a sacar a bailar a la chica más impresionante de la noche, la chica le dijo que no, que lo sentía mucho, pero que no podía, y le dio las gracias, él se vino a sentar con una cara de pena, no nos dijo nada, pero nosotros nos comenzamos a burlar. A los pocos minutos la chica se levantó de la silla y se dirigió a la sala, y todos quedamos sorprendidos, pues no lo podíamos creer. La chica tomó una muletas que tenía debajo de la mesa y entonces comenzó a caminar, todos nos miramos con cara de incrédulos, ella nos miró también a nosotros, bajamos las miradas con la vergüenza que da la ignorancia de la juventud y nos dimos cuenta que por ir de enterados por la vida, nos burlabamos de todo lo que caminaba o respiraba en el mundo, sin importarnos nada de los demás, porque con esos años no ves eso, ni mides consecuencias de actos ni palabras. Lo cierto es que se nos caía la cara de vergüenza con aquella chica, pero no podíamos hacer nada para cambiar las cosas, y muy dentro de mi sentí que las cosas no eran iguales para todas las personas y lo que allí en un momento nos causaba risas, a otros podían causarle enorme dolor.

 

La adolescencia es ese momento en que crees que todos los amores que llegan a tu vida serán eternos, que esos besos jamás se irán, mientras ignoras que son el cumulo de experiencias que necesitas para crecer y que esos amores imposibles son así, imposibles y nada más, tampoco todas te podrán amar, para algunas serás un ave de paso, como lo que fuí para muchas y algunas para mi. Mi adolescencia en realidad la descubrí cuando se me había ido, cuando me di cuenta que ya no era adolescente. De eso casi ni te das cuenta, porque andas envuelto en otras cosas distintas y para esa época no lo sabes, no sabes que se va tan de prisa como las horas, o las hermosas corrientes de aíre en días calurosos. Una mañana descubrí que ya no era adolescente, lo descubrí sentado en mi cama, pensando como joven, si, como joven, pero no como antes y con un poco de más responsabilidad que en días anteriores. Me vi al espejo y miré que los años corren como ardillas, en esos momentos sientes que es verdad lo que te decían y no creías, que todo pasa sin darte cuenta, ahora lo sé, porque por lo menos me quedaron esos recuerdos de lo que hice, soñé y gocé en aquellos tiempos. Creo que dormido perdí la adolescencia de mi vida, quizás se me fue soñando en ser grande, en ser lo que ahora soy y quisiera evitar, para seguir disfrutando de las tantas cosas que ayer viví y de aquellas con las que me quedé con ganas de poder realizar. Siento que quedaron muchas cosas inconclusas en mi vida en esa adolescencia que se escurre fugazmente, siento que gran parte de ella la sigo viviendo cada día en los sueños que llegan a mi de aquellos años, repleto de amigos y momentos inexplicables porque cada uno los siente a su manera, como ese algo que sigue estando vivo dentro de nosotros, por muy viejo que nos pongamos. La adolescencia en si, es esa parte de ti que jamás muere en realidad, porque pasas toda una vida recordándola…

 

amor

Por qué no me dices si el tiempo ha hecho que me olvides o si el silencio ha agotado los restos de amor que sentías por mí… yo sin embargo no niego ni afirmo nada, todo es relativo en esta vida…todo tiene un precio y un sabor…

No advertí que la distancia podía acabar aquello que en ti una vez sembré y que las dudas en las ventanas de tu mente hoy me harían daño.

Hoy tampoco encendí una hoguera para buscarte entre la noche, no quiero que nadie me vea, ni que las horas me sientan llorar, no quiero percibir tu perfume en el viento que lastima mi rostro, ni ver tus pisadas en la arena que baña las playas del olvido…sólo deseo sentirte sin verte, recordarte es mejor si te he perdido. Ya no valen historias de otros tiempos en que éramos más humildes cada día, eso pasó…ya se diluyeron mis sueños en las sombras de lo que ayer fue posible, este vacío que siento hoy tiene nombre propio, pero es ya estéril mi pasión si voy sin ti.

Quien mire el desierto de mi corazón, verá el destierro del amor, sabrá que una vez tuve sueños guardados en mí alma por ti y en las estelas de mis propios pasos los perdí. Quien sólo aprendió a decir te quiero por decirlo, también sabrá que nadie ama por amar, siempre busca algo más grande, algo más puro en cada caricia y en cada gesto y cada beso que se da, siempre se busca ese algo que lo transporte a otra dimensión donde lo terrenal y lo efímero sea más bello..

Me adentro en el recuerdo de tus miradas no esquivas y veo una vez más tu gesto de mujer feliz. Es un gesto que no he olvidado, pero que tampoco me gusta recordar…y aunque no es lo único que me queda de ti, también sé que ya no será el mismo, que los años habrán marchitado un poco tu piel y los caminos del tiempo irán tejiendo arrugas en donde antes brilló esa juventud de nuestros años.

No sé donde encontrar aquellas fiestas lejanas de nuestros días, de esos meses en que andaba encaramado a tus amores. No sé quien creyó que seríamos felices para siempre, ni por qué me lo dijeron…no sé que día pensé que la magia de tus miradas sería eterna.

Hoy que soy sólo un recuerdo de tu historia, un amor tal vez ya pasajero…un recuerdo lejano de otro tiempo…te confieso entre mis versos que aún te quiero…

 

 

 

 

 

CARTA

Amiga, dicen que las cosas cuando pasan, pasan por algo…dicen que es mejor amar aunque después perdamos, que no haber amado jamás…dicen que después de una fuerte tormenta viene la calma…también dicen que el tiempo es el mejor remedio para el desamor…y yo te digo…tranquila, que aquellos que no valoran nuestros sentimientos y dan un revés a nuestro corazón, son quienes se pierden la dicha de ser amados y de ser queridos como una vez pudimos haberlos querido nosotros, pero tampoco podemos obligar a esas personas a hacer algo que no sienten, ni que piensen como creemos debieran pensar…

 

Las cosas casi nunca son como queremos, imagínate si a cada uno de nosotros se nos cumplieran las cosas o los deseos de nuestra vida, seguro que este mundo fuera un caos…ya que hay millones de personas que quieren las mismas cosas a la vez, y también hay quienes no deben tenerlas…dime, ¿Que crees que pasaría entonces si a todos se nos cumplieran los deseos?

 

He notado que eres una persona inteligente, sabrás reflexionar sobre lo que aquí te digo, todo esto lo sabes, pero no sabemos darnos consejos nosotros mismos…

Sé que es en estos momentos cuando ves que a veces no cuentas con nadie a tu lado, todo se torna oscuro, sin sentido ves tu vida…ten calma que todo pasa, cuando estuve en una situación semejante, un amigo me dijo: Tranquilo, todo pasa con el tiempo, todo lo que sube baja y todo lo que empieza acaba, eso es como la ley de la gravedad o la de de Acción o reacción “toda acción genera una reacción de sentido contrario, pero con la misma intensidad” o sea, que las cosas que estás viviendo en aspecto negativo pasarán y así como lo estás pasando muy mal, también vendrán momentos muy gratificantes en tu vida…a mi me pasó igual y aquí estoy, tu no me viste, ni te imaginas lo que viví…fue un mismo infierno…ahora lo más negro y duro que me pasa, que me pase…así como digo…que me pase…porque sé que pasará…Es ley de vida. Todo lo que es materia vive un proceso de constante cambio. Las deudas no nos matarán, están allí y seguirán, no las vamos a pagar pensando toda la noche en ellas, nosotros somos parte de la solución, no el problema en si, si nos enfrascamos en pensamientos negativos lo que buscaremos es enfermarnos, dormir mal. Los problemas en la vida son más mentales que reales, no quiero decir que los tuyos no son reales, quiero decir que los hacemos más grandes mientras más pensamos en ellos, es un monstruo que se alimenta de nosotros y los vamos haciendo grandes, son enanos que alimentamos con nuestros pensamientos. Hay que ser claros y contundentes al tomar las decisiones significativas de nuestra vida, es así y nada más…

¿Que quieres hacer?, pues trata de hacerlo lo mejor posible. El problema cualquiera que sea ya está, ¿como se puede solucionar? Y si se tienen que tomar medidas aunque sean duras y lo tienes claro, pues se tomarán. No hay vuelta de hoja. Lo importante es que lo que hagas, lo hagas segura de ti misma y no porque alguien te induzca a ello.

Todo en la vida cambia, se transforma, no pretendamos que las personas que amamos o que nos rodean no lo hagan. Ya sé que duele, pero es así.

Tu me enseñaste y lo recuerdo muy bien, que la vida es cíclica, todo vuelve alguna vez al mismo punto de origen…un día estamos lo más de bien en la vida, en el amor, en la amistad, etc. Y de pronto las cosas empiezan a cambiar, se va tornando todo de otros colores y nuestra vida entonces no es tan feliz, ni fácil como antes. De pronto empiezan problemas mayores, esos que parece que no podremos arreglar jamás, nos sentimos hundidos y sin nadie al lado…el túnel largo y oscuro nos aparece y nos llama, es el momento peor…y hay que tener calma…(todo pasa)…sin darnos cuenta, al cabo del tiempo empiezan a salir las cosas bien y otras nuevas oportunidades se nos presentan, nacen esperanzas e ilusiones en nuestra vida y un día cualquiera nos olvidamos del Apocalipsis ya vivido…la vida es así…así es la vida…

 

Ten fe en que las cosas volverán a cambiar para bien, siempre habrá un día mejor, inclusive, en que podamos soñar con los ojos abiertos, en que podamos volver a mirar el brillo de nuestros ojos reflejarse en el espejo y en que unos bellos recuerdos nos hagan reír y llorar a la vez, pero no sentiremos tristeza sino alegría por haber tenido la oportunidad de haber amado, querido o tenido algo o a alguien en algún momento ya pasado.

Tú eres una persona con ganas de vivir, te lo digo como amigo que en poco tiempo te he entendido y comprendido muchas veces, y sabes que me siento muy identificado contigo en muchas cosas y miro las cosas de esa forma alegre como también lo haces tú. Te he mirado a los ojos y he visto en tu mirada últimamente mucho sentimientos reprimidos, sé que salen tus lágrimas muy fácilmente, eso es debido a la tristeza que guardas por dentro, estás muy susceptible y no quiero que te deprimas tanto, aunque se te hayan juntado muchas cosas al mismo tiempo, tienes una vida que debes continuar, está es una experiencia que debes vivir y también saldrás de ella. Debido a la agudeza de tus sentidos, sé que también eres muy fuerte, no te dejes vencer por las adversidades que se te presentan. Tus ojos no quiero verlos con falta de alegría, sé que dentro de ti en algún lugar está guardada esa felicidad y esa mujer que en estos momentos quieren borrar los problemas, no lo lograrán, gana la partida, sé que tu sabes donde está el dilema, afróntalo, si le huyes acabará contigo.

Eres joven aún, por mucho que te empeñes en decir que no lo eres y a la vez muy segura y posees gran altivez, ya quisieran muchas tener siquiera algo de ti, pero sobre todo lo más importante que tienes es tu forma de ser, eso te hace grande y carismática, sácale provecho a tus cualidades y ya me contarás…

Quiero que sepas que a pesar de todos tus problemas y decisiones, yo soy tu amigo y es necesario que superes esta etapa para seguir riéndonos de las cosas lindas que nos ofrece la vida.

Más adelante cuando te acuerdes de todo esto, te reirás y dirás…que tonta he sido, pero eso también hará parte de tu historia…debes vivirla para formarla y contarla…como dice García Márquez, la vida es un cúmulo de situaciones que se deben vivir para poder contarla, quien no vive la vida, no tiene nada que contar…

Cada cosa que nos pasa es para nuestro propio aprendizaje, hay cosas que no entendemos en un momento determinado y con el paso del tiempo nos damos cuenta por qué debía pasarnos eso y no aquello que deseábamos tanto…todo tiene su explicación. Yo tampoco soy nadie para saber cual es…pero si sé, que es así por experiencia propia, sé también que todo esto lo sabes, pero hay veces que necesitamos a alguien que no los recuerde…la vida también me ha recordado cosas que había olvidado y no lo entendí a su tiempo…hoy soy una persona que trato de andar con más cuidado, de no ocasionar daño a nadie, aunque a veces sin querer lo hago…no es fácil esta vida y ser duros no es la mejor solución, lo mejor sería no marcarnos por las cosas que nos pasan ni llenarnos de resentimientos porque las cosas dejan de ser como queremos. Sé que quedarán secuelas dentro de ti, también han quedado dentro de mi muchas marcas que no he podido borrar. Todas las personas dejan huellas y marcas por donde caminan, también llevan las marcas y huellas de sus actos, las mías las llevo en cada paso que doy y a veces me hacen daño

 

Salen hoy de mis manos algunas cosas ya vueltas frases y recuerdo que una vez tuve sueños y fui feliz por corto tiempo…pero un día regresaron recuerdos de otros años y pude percibir que algunos quedaron cubiertos tristemente por el olvido…sin embargo también he comprendido después de todo, que a veces necesito estar triste para sentirme solo con mi conciencia, mientras restauro imágenes perdidas de aquellos años que no quise perder y descubro que alguna vez, ella fue feliz a mi lado, como también lo fui yo…

 

A veces logro divisar algunos rasgos de su amor y me la imagino en aquellos ya lejanos recuerdos, y sé que su cuerpo le agradece por haberle dedicado esos instantes que hoy prolongan su belleza y alargan aún más su juventud…entonces la veo en esos antiguos momentos disfrutando de su buen gusto por vivir…

 

No sé bien, si es ése recuerdo o la nostalgia lo que persiste en mi memoria…pero veo bellas imágenes de entonces y creo que adapté días a sus exigencias y en cada instante reinvente mi corta historia…cada día fue un nuevo sueño con ella en mis brazos…pero eso fue antes de la incesante y fría lluvia de sus amores…

 

amor

Que hice o que dejé de hacer en mi ayer, que el tiempo y distancia tu amor me robó, en vano ahora busco el olor de tu piel…en vano te busco y no te encuentro yo. Si era tu amor mi vida, lo sabías muy bien, tus suspiros mi aire…mi respiración…

Te hice tantas promesas, sólo te amé a ti y en mi alma y mi mente sólo existías tú…

Me has hecho daño al marchar…por qué no regresas de nuevo ahora a mí, aún te sigo esperando para darte mi amor, ahora todo es distinto porque hoy faltas tú…

 

Me imaginé…que era el amor de tu vida y tu ser…y comprobé…que tal vez nunca me amaste a mi…y tus cabellos eran míos como tuyo era yo ,mis miradas eternas cuando estabas tu, tus besos mi gloria…y tus ojos mi sol…por qué te alejaste dejándome así…si es que así yo te amaba como eras ayer, elegante y sencilla con tu juventud, vaya sueño en mi vida que te llevas tu…tal vez nunca en mi vida te vuelva a encontrar…

Me imaginé…Una vida distinta en tus labios de miel…Y comprobé…Que tus besos tan tiernos no eran para mí…

 

 

 

amor

Piensa en que serás feliz, que un día te sonreirá otra vez la suerte, que gozarás la vida y que borrarás las huellas del amor…Que aquellos pasos de otros tiempos desaparecerán bajo la lluvia y una dulce primavera te abrazará en silencio…

Piensa que vivirás tus sueños como los tienes que vivir, aunque parezca tarde y los días vayan cayendo ya marchitos a tus pies…aunque aquella felicidad aparente que te hizo grande en este momento sea distinta…recuerda ahora, que tampoco soy el mismo y mis labios ya no rastrearan tu piel como ayer…pero piensa y recuerda aquel reloj de arena que puso límite a nuestros sueños y aún después de tantos años con mi olvido y tu olvido, va marcando nuestros años sin parar…

 

amor

Cuando nos despedimos, sabíamos que tardaríamos mucho tiempo sin volvernos a ver, lo que yo no sabía es que en esos años yo tampoco podría volver a amar a nadie. De pronto tardé más en encontrar otro amor, lo sé porque me lo dijo…me dijo que tenía novio, eso fue a los pocos años de aquella despedida, me puse frío y una corriente helada recorrió todo mi cuerpo en un segundo, que fue más largo que muchas horas, que muchos años, que muchos momentos juntos. Tardé largo tiempo en poder olvidar el eco de sus palabras en mis oídos, o mejor, de asimilarlo sin querer.

La primera vez que me acosté con ella no la podré olvidar, eso si, no pasó nada de lo que debía haber pasado, todo quedó en ganas.

A veces dudo que me haya amado, otras veces recuerdo sus frases y me parecían sinceras, a veces creo que me fingió amor, otras veces sé que me quiso a su manera…lo que si estoy seguro, es que le entregué y di tanto amor, que me quedé sin nada dentro de mi por mucho tiempo, llegó una sequía después a mi vida que duro más de media década y lo peor es que no quería, ni podía amar…de seguro ella habrá querido a más de uno y más de uno la habrá querido a ella, pero como yo, estoy seguro que ninguno lo habrá hecho.

Fue la primera chica a la que amé con locura, ella en verdad si era mi sirena, nadie nadará jamás como ella en mi vida…y aún nada en mis pensamientos y canta bellas canciones de amor en mis recuerdos y en mis sueños…Lo nuestro fue lindo mientras duró y efímero en el tiempo como los grandes amores, que para ser amores perfectos, tienen que acabar antes de tiempo y quedar con ese sabor agridulce de lo que pudo haber sido y no fue por circunstancias ajenas al querer…

Ella siempre será un ángel para mí…noble, pura, intachable y perfecta. Es el sinónimo de lealtad que busqué, de la mujer que ayer quise y ya no tengo, es el prototipo de la mujer que siempre anhelé. Inteligente, sincera y segura. Me quedé sin volver a verla, me quedé sin volver a besar sus suaves labios rojos, sólo a imaginarlos y sé que ahora será de otro como antes fue mía y hoy somos ya dos seres lejanos que se amaron y una mañana ya lejana el destino separó…

 

 

 

amor

Quisiera otra vez devolverte las cosas bellas que ayer me diste: la humedad de tus labios, el calor de tu lecho; también que entiendas ahora que las cenizas de lo nuestro han volado para siempre y ya no hallaremos aquella mano amiga que nos haga volver…y lo sé, porque es tarde ya para muchas cosas, como por ejemplo: para reencontrarnos en ese callejón sin salida, donde estuvimos y nos amamos alguna vez los dos…a veces quisera pedirte perdon por todo lo que soñamos y no se dió, por lo que dejé apardaco…y esperandonos en el olvido…

 

 

LA VIDA

Recordar de pronto un nombre conocido, una calle hundida en la ciudad que te vio nacer. Ese gesto que perdemos con los años…una playa y una noche en especial…un mes cualquiera ya distante…

Recordar lo que fuimos y dejamos al olvido, porque pensamos que habría tiempo para todo, porque creímos que todo estaba en nuestras manos…porque el mañana no existía…era algo lejano y confuso…era algo inconcluso e intangible…

Recordar desesperadamente que era bello vivir y ser amado, gozar de la amistad de aquellos años, recordar esa edad en que los campos eran más verdes y los cuerpos más jóvenes e ingenuamente hermosos bajo el sol implacable de un verano…un verano cualquiera junto al mar…

Recordar que hubo un tiempo en que los sentimientos se agolpaban confusos buscando un amor con experiencia para amar más y ser amado…pero recordar tantas ilusiones a la vez…hace daño…por ejemplo:

Recordar cuando era posible cualquier cosa sin intentar de comprender nada y menos lo ya imposible…es recordar otra vez a otra nostalgia y a otro tiempo feliz de nuestra historia…nuestra bella y complicada historia triste…

 

amor

Agonizo en este mundo del olvido y desenfundo la tristeza que me calla y como viento huracanado pierdo el rumbo que me obliga a separarme de quien me ama.

En el alma del silencio soy quien llama en las noches pasajeras a tu olvido, para que no salga nunca a nuestro encuentro y se aleje como un pájaro perdido.

Si me culpas y discrepas tantas cosas que vivimos y sufrimos por amarnos, no mereces entonces la recompensa, mejor deja que me muera sin besarnos…

Afligido y pensando en tantas faltas que se suman a todo lo que he vivido, desencajo los pétalos de mis ansias y contemplo sin reír lo que se ha ido,

Porque es amplio el dolor que ahora me aqueja y tan larga soledad que me acompaña, es tan corta la dicha que yo he sentido y tan amplio el sufrimiento que no engaña.

Frío de ausencia, vives otra vez conmigo, sigiloso y apacible como el sueño, sé bien que tú sabes quien es hoy su dueño y te alegras porque ella no está conmigo.

Seductora, con radiante y gran presencia, destrozó todas esas ilusiones, encantó con miradas mi nobleza, dejándome en un mar de confusiones.

 

la vida

Amigos…mañana sacaré de mis bolsillos los momentos guardados de aquellas noches, llenaré el cielo con mis canciones y tantos sueños rotos de los que ya hablé…

Mañana escribiré sus nombres una vez más en mi memoria y junto a la luz amarillenta de aquella farola los recordaré uno a uno en esa esquina que fue nuestra tantas veces…en esas calles pisoteadas por los años y por los niños que fuimos…y sólo una vez más buscaré en mis ojos el recuerdo de aquellas miradas jóvenes que se nos fueron.

Mañana sé que estaré en paz conmigo mismo, cuando regrese a los linderos de esos primeros sueños de mi infancia… a esos viejos y cansados sueños míos…

Mañana volveré a recordar esos besos furtivos de adolescencia y aquellas caricias ya perdidas que me hicieron feliz en esos tiempos…

 

amor

Sé que ya no había esperanza entre los dos, que el margen de arreglar las cosas había muerto y que a penas nos quedaban los recuerdos y estos no bastaban para seguir…

Esta nostalgia culpable que cargo es sinónimo de engaño…y sus consecuencias son seguir prendido a esos sueños irreversibles que se marcharon contigo…hoy, mi triste conclusión es ésta…mi largo silencio…

 

 

No me me gustaría por nada del mundo cambiar mi vida o parte de ella, no está en mis planes, y sé que tampoco se podría dar, estas cosas no suceden, como el reloj no da las horas hacía atrás, tampoco las vidas de las personas se repiten o se pueden escoger. He escuchado a más de uno decir esas cosas, “que ojala tuviera otra vida” y frases por el estilo.

 

He vivido muchas cosas distintas en lo que llevo de ella, jamás me he arrepentido de lo difícil que ha sido en mis principios, tampoco deja de serlo ahora. Cuando era niño viví momentos no fáciles, pero no me di cuenta, o mejor dicho, era tan feliz haciendo todo lo que hacía, y como no tenía con quien compararme en diversas situaciones, no veía la diferencia entre lo que vivía y lo que me estaba perdiendo. Quizás otros a mi misma edad tenían más cosas materiales que yo, pero yo no lo sabía, no lo veía y cuando lo veía, no me comparaba, porque siempre he aceptado lo que he tenido en cada momento de mi vida, y he luchado por las cosas que he deseado tener. Yo no sabía que los niños en vez de estar por las calles ayudando a su Abuela a vender cosas para llevar dinero a casa y luego poder ir a estudiar, estaban en sus hogares viendo televisión y jugando con sus amigos o hermanos, pero eso a mi no me importaba ni me importa ahora, me gustaba estar con mi abuela por esas calles polvorientas y desterradas, donde no se veía un alma en medio día, por el sol picante de aquellos años. Me gustaba verla hablar y decir constantemente cosas chistosas , tal vez por eso y de tanto verla, soy así también, de tanto andar con ella aprendí a negociar, le perdí el miedo a hablar en público y me contagié de su humildad y sencillez. A veces pienso que esa si sería una cosa de las que quisiera repetir de mi vida, verme con ella nuevamente sudado por el sol inclemente, con un costal encima y a su lado, sentirla caminar paso a paso a mi lado, decirme que no me preocupara, que ya venderíamos algo, que no nos iríamos de allí con las manos vacías, y así era, cuando menos lo esperaba venía alguien y nos compraba más de la cuenta y con dos o tres personas más, ya habíamos vendido todo. La vida no es que sea dura creo yo, eso depende de como se miren las cosas y como sean las personas a las que les suceden estas cosas. Yo no soy una persona fuerte, muy por el contrario, soy muy débil, tanto física como mentalmente y con una fuerza de voluntad muy frágil, pero he tenido esos pequeños momentos de decisión que han marcado gran parte de mi vida, y la vida está llena de eso, de pequeños detalles y momentos que marcan la diferencia entre lo que ha podido ser y lo que es en realidad. No me cuestiono por lo que no he logrado, no podemos conseguirlo todo, es preferible no compararnos con nadie, menos con los que están mejor que nosotros, es mejor no hacernos daño con eso, eso no sirve de nada. La vida que tengo es la que tengo y es la que quiero, no quiero más, si quiero otra, entonces me exijo para conseguir lo que quiero de ella, con esta que tengo puedo lograr lo que este en mis posibilidades, no más, pero si cosas muy grandes sin ser las materiales las que midan o cuantifiquen su grandeza. Jamás podría decir todo lo que pienso sobre este tema, pero sí le doy el valor que tienen las cosas que he o no logrado en su día, estas cosas son las que le dan más significado a mi ser. Dos personas me enseñaron a vivir la vida de una forma plena y sin temor a nada, sólo a Dios, esos dos seres me contagiaron con su carácter indómito, y me enseñaron a ser leal en todos mis actos, no sé si lo he conseguido, pero por lo menos lo he tratado, no es fácil ser consecuente con esto, pero ellos me dejaron principios de moralidad que muy difícilmente podré olvidar. La vida que tengo es esta y tengo claro que es la que quiero, por lo tanto, no creo que llegue el día en que quiera cambiarla, ni siquiera una parte de ella.

 

amor

Esa noche no esperaba que viniera, es más, pensé que ni asistiría, pero me equivoqué, de pronto apareció tan natural como siempre y me dijo que a qué hora nos pensábamos ir, que ella iría más tarde. Recuerdo que tenía puesto un jeans corto y una blusa blanca, la veo como si fuese hoy, hasta su fragancia quedó impregnada en mi piel, pero no me fijé en ella antes, sino después de varias horas de estar bailando con mi otra amiga que era más baja de estatura y de cabellos rubios, con ojos de color miel y cuerpo bien tallado, en cambio ella era trigueña, alta, de cabellos rizados de color negro y un poco delgada, su cuerpo estaba bien formado y de caminar exótico, su rostro guardaba esa belleza de las mujeres de su región, tenía la chispa en los ojos que yo buscaba. No recuerdo bien en que instante me fijé en ella, pero noté esa luz en su mirada que me hipnotizó, ese brillo que me puso a pensar muchas cosas de inmediato,¿cómo si había estado allí tanto tiempo no la había mirado así antes? No lo comprendía, era muy raro, pero cierto…la discoteca repleta, me acerqué y la invité a bailar, salió enseguida y luego no pudimos separarnos ni un instante, no guardamos la distancia que debimos guardar y nos olvidamos de eso que nos separaba subjetivamente…entonces se fundió en mi como si hubiera sido siempre mía…pero no lo era…Sentí entonces como se prolongaba su respiración agitada en mi pecho, cada suspiro, cada gesto, su sudor, su olor, su cabello sudado y cuerpo cálido, sus manos húmedas estaban entre las mía y sin embargo, no la besé, sentí la necesidad de hacerlo, pero me aguanté muchas veces. Con mis manos rodeaba su cintura pequeña, sus caderas se movían como una balsa en alta mar y sus pechos parecían dos montañas acosando a mi pecho, mis manos rastreaban su espalda de manera tierna y de vez en cuando mis dedos acariciaban su cuello, sentía como se ponía su piel y sus suspiros agitados me excitaban. En todas las canciones que bailamos esa noche me sedujo, y estuvimos entrelazados como raíces. Hubo un momento en que fuimos una sola persona, mientras su mejilla rozaba la mía…sentí uno a uno los latidos de su corazón y cada vez eran más míos y eso me gustaba, pero a la vez me ponía nervioso, no sabía que hacer. Yo me había dado cuenta que sólo faltaba un beso entre los dos para romper el hielo, pero no me atreví a hacerlo y aún no sé por qué lo evité.

Yo la besé esa noche muchas veces sin besarla y pude saborear sus labios y su cuerpo sin hacerlo, sé que ella también lo hizo y también fue feliz a mi lado. Sobre las tres de la mañana vino a buscarla su primo en una moto y nos despedimos con el nudo en la garganta y silencio en la voz de quien deja por hacer algo que quiso hacer. Esa noche quedó el dialogo de nuestras miradas cortado bruscamente por esa despedida. Fue un feliz día de amor…de amistad…y antes de irse le dije que la llamaría al otro día, pero ya no recuerdo si en verdad lo hice o no, lo que si tengo muy claro es que esa noche…nos faltó un beso…

 

amor

Quien te ame ahora, encontrará el sabor de mis labios en tus pechos, en tu cuerpo y en tus besos…también hallará los rastros de mi amor en tu ternura…bien sabes, que no podrás deshacerte tan fácilmente de mis recuerdos, ni de mis sueños, ni de lo que fuimos…porque el tiempo jamás borra las risas, ni las miradas que se dan con tanto amor y sólo entonces, tu sabrás que me has perdido…

 

 

 

la vida

Si tu vida no te gusta, tienes que sobreponerte y transformarla…- eso fue lo que me dijeron – Como si fuera tan fácil, sé que hay muchas cosas que no nos gustan y no por eso las podemos transformar, por ejemplo: La tristeza de otros, es algo que no me gusta y casi nunca la puedo arrebatar…es algo que está en este mundo, hace parte también de todos nosotros y no se puede ser ajeno a lo palpable, a eso que tantas veces nos involucra.

Yo he vivido muchas cosas a través de la tristeza de otros y a veces la sientes en carne propia…es como si fuese tuyo ese dolor, y aunque no lo sea, lo sufres en ti. También he vivido la tristeza propia…la mía, la que hace que entienda o imagine como puede ser la de los demás y sé cuando te dicen: reír es importante, ¿pero como puede reír quien no tiene ganas de reír?, ¿como puede reír quien pierde la ilusión y su facultad de decidir?, esto lo digo a ciencia cierta, porque cuando estuve hace algunos años deprimido, muchas personas me dijeron que pusiera de mi parte para salir de eso, como si ellos hubiesen querido poner más de mi parte que yo, como si sintieran mi dolor, mi angustia, mi sufrimiento, mis ganas de nada. Sólo allí en esos momentos es cuando el hombre puede pisar su propio yo y decirse así mismo, “éste en verdad soy yo y conozco en carne propia mis debilidades”…esas debilidades tan difíciles de conocer y aceptar, esas que te dejan sin fuerzas, te encuentras a ti mismo sin orgullo, sin nada de nada, no hay valor en ti para luchar, no tienes el valor que una vez tuviste, te ves hundido y no sabes por qué, estás indefenso y sumido en algo nuevo y desconocido, oscuro y cruel, algo que te aprieta el pecho y no lo entiendes, te sientes solo con tantas personas a tu lado, es allí cuando descubres mil formas de ver una cosa y no duermes, no porque no quieras, sino porque no puedes, estás cansado y tu cuerpo no acepta cama, le das vuelta al mismo tema en segundos y entiendes que muchas veces criticaste a alguien sin saber que pasaba por su mente, ni que pasaba dentro de su ser…no podías entenderlo, pues no lo habías vivido y mucho menos comprendido. Sólo se entiende lo que se vive, lo que se toca, los que aprenden de los otros sin experiencias propias son seres virtuosos, genios, afortunados, son pocos y contados…yo allí en ese túnel sin salida entendí mil cosas de mi y acepté que yo si era vulnerable, débil y frágil, y entonces, sólo desde entonces he llorado muchas veces al percibir…la tristeza de otros…

 

amor

En esta noche oscura mi alma por ti pregunta y responde el firmamento que esquivas mi presencia, que olvidaste los besos y gestos de mi rostro…que otro amor llegó a ti y se quedó a tu lado y con sus suaves manos rastrea tu cuerpo…

Que las brisas y el viento saben que me haces falta…que el papel de tu silencio es hacerme ahora más daño…que el eco de mi voz ya no lo escucha nadie y el amor de los dos ya no se está sintiendo.

Que escribo largamente para no pensarte tanto, que trato de mi mente en vano ahora olvidarte…y sospecho que a nadie yo volveré a querer…que apresa este dolor todo mi sentimiento y lo único que siento es como se va tu amor…

 

amor

Una nube de recuerdos me sacude y la sombra de tu ausencia se hace larga, mientras miro en otro tiempo tus miradas, mientras busco en otros años tus amores…

Los minutos de mi tiempo se hacen lentos, esperando tu presencia que no llega…como quiero que aún recuerdes que te quiero y que anheles reencontrarte con mis sueños.

Pero el paso de tus pasos no lo alcanzo, te distancias y te alejas ¿hacía dónde?, no pretendas que te olvide…-es imposible- no se olvida a quien se amó con gran delirio…

Los sueños en que te sueño ya eres otra, disfrazada por el manto de los vientos, eres fría y helada como los polos y tú imagen se perpetúa en mis adentros.

Esta duda que me embarga del pasado, la comprendo, pero no la quiero más…sólo espero que no olvides que hace tiempo yo te amaba como nadie te amará…

 

 

amor

Ayer recordé tu sencillez y me di cuenta que era ya tarde para luchar por tus amores…y me envenené con el recuerdo de ese beso furtivo de tus labios, pero es difícil soportar el desconsuelo. No me digas que tan fácil me olvidaste, no me hieras como antes lo hice yo…sólo espero que perdones mis errores, mientras sufro en soledad lo que pasó…

 

 

la vida

 

Es importante ser seres reales, y me refiero precisamente a no tratar de dar una imagen de quienes no somos, pues al final terminan por descubrirnos, dejándonos sin la mascara de esa farsa e inconcebible mentira. Un ser irreal jamás será conocido completamente por nadie, deja una imagen efímera y errónea de si. Es alguien sin personalidad definida y vive mucho del qué dirán los demás. Al no ser real en el ámbito personal, sufre y hace sufrir más de lo debido por los engaños y autoengaños generados. Cuando se da cuenta que lo que ha hecho es un error y decide cambiar, casi siempre es demasiado tarde y entonces entiende que perdió a grandes personas que lo hubiesen aceptado en aquellos tiempos tal y como era.

 

 

 

 

 

 

amor

Buscando en mis recuerdos las huellas que ayer clavaron tus besos en mi soledad, he encontrado el momento de aquel triste adiós y un suspiro muy agudo me hizo hasta llorar.

Hoy mis labios distantes añoran tu amor y las brisas y el viento no saben de ti…hoy recuerda el silencio una bella canción que compuse en el tiempo en que te conocí. Eran mías tus miradas y más tuyo era yo, para mi no había nada, mi todo eras tu, cumplí tantas promesas que tu alma olvidó y sólo me he quedado con tu ingratitud. No sé como me amaste con todo tu ser, ni como te entregaste con loca pasión, no sé como olvidaste, lo quisiera hacer para así arrancarte de mi corazón.

Recuerdo aquella noche en que yo me entregué a tu cuerpo sediento con tanta lealtad, no sé como dijiste que eras para mi…y jamás cambarías nuestra hermosa ilusión .Pero cambian los días y noches también…igual olvidaste cuanto yo te amé, y te creció un orgullo más fuerte que yo y aquel nuestro sueño ya no existe hoy…

 

la vida

A menudo me acuerdo de ustedes…hermosas tardes de juventud…amadas brisas de verano junto al mar y noches bellas frente al crepúsculo de mis viejas vivencias…

Hace ya tiempo algo cambió y nunca más he vuelto a ver las cosas como antes, llegó mi invierno, y con él, el largo y cuestionable silencio de mi vida y en no sé que lejana esquina perdí mi infancia y la inocencia se me olvidó…el tiempo me arrebató esa mirada frágil que ahora me falta y no les diré amigos, que ya no me esperen…porque no sé regresar…es que he engañado al niño que llevaba dentro y me he quedado con el peso de sus años prendido a mis espaldas.

 

A veces me pregunto si siguen ahí, llenos de vida y sol implacable, de un verano antiguo que nos bañó de calor y sudor…a veces busco las aventuras de entonces en mi memoria y veo que casi todas han naufragado…

Me pregunto si también ustedes alguna vez han buscado nuevamente en las playas del olvido aquellos tesoros perdidos que buscamos tantas veces en nuestros días de amores infantiles, de bahías donde poder soñar instantes de gloria y pasar los malos momentos.

 

Me pregunto, si alguna vez cuando vuelva la niebla y giman las velas del tiempo a lo largo de la noche, se acordarán de mí, mirando el horizonte y esperando la luz… aquella luz que habitó en nosotros siendo tan niños y que la nostalgia de otras noches nos borró como tantas otras cosas…

He comprendido finalmente y con lamentaciones que se me fueron los mejores días soñando…por eso a veces me pregunto si todavía queda alguien ahí, que sepa de mí y que pueda encontrar y devolverme lo que tanto amé, y también todo aquello cuanto fue querido…

 

amor

Ya sé que todo acaba tarde o temprano, me lo esperaba. No sé como tardaste tanto tiempo en tomar la decisión de hacerlo. No tengo ningún reproche, ni más faltaba, por el contrario me alegra que hayas encontrado la persona con la cual realizar tus sueños. Que te des esa oportunidad que necesitas y te espera para ser feliz.

La vida sigue, se nos pasan los años y sólo queda lo vivido. Crea tu mundo, tu vida, tu hogar…es indispensable para realizarte y culminar tu formación como persona. Hoy has crecido un poco más y eso me gusta, has sido fuerte, siempre supe que lo eras. Que Dios te bendiga en todos tus caminos y decisiones futuras. Ten presente que no irás sin mi, yo te acompañaré siempre aunque no me veas, estaré a tu lado como cada día de cada año desde el momento en que te conocí…y aunque no lo parezca, nunca te he dejado sola. Sólo te miré de lejos para dejarte a decidir por ti misma. No quise influir nunca en ninguna de las decisiones de tu vida, esas en las cuales las opiniones de los demás a veces sobran. Basta que tú hayas decidido decir hasta aquí, para que yo respete tu planteamiento. Siempre te quise y admiré como mujer, poseedora de valores innumerables, llena de una belleza especial, exótica e inteligente como pocas que he conocido. Espero que al lanzarte a tus sueños, no te entregues a alguien al que no ames, pero esa es una decisión solo tuya…

La experiencia me ha demostrado que en cuestiones de amor las cosas pueden cambiar de un momento a otro y las ilusiones con pies de barro, terminan por derrumbarse. Te lo dice un amigo si así me quieres ver y sino un amor de tu pasado que espera que te vaya lo mejor posible. No soy Dios para juzgarte, tu decisión es sólo tuya y nada más y perdona si tantas veces lo hice por celos u otras cosas.

Me quedan bellos recuerdos tuyos y bellos recuerdos de los dos. La noche en Que te conocí, las estrellas brillaron como nunca y la luna fue testigo de este amor con límites.

Hoy sé, que las calles de nuestra ciudad aun guardan nuestros pasos…y nuestras vidas por siempre amaran aquellos recuerdos…

 

 

Cuando se es joven se perdona mucho menos que cuando se es mayor, se es más explosivo acompañado de orgullo y eso crea una formula letal. Cuando todos estos recuerdos vuelven a mi mente muchos años después, te das cuenta que en aquellas ocasiones tuviste más alternativas que las que tomaste en su momento, que pudiste tener más salidas que en ese entonces, pero no viste lo que logras ver hoy, porque los años te dan la luz que te faltaba, sin embargo ya casi todo ha pasado, menos aquellas heridas que quedaron en mi alma por ese hecho que me marcó la vida. El orgullo vuela tan alto que a veces es imposible bajarlo, y yo no lo hice, todo tiene su tiempo y ese tiempo lo dejé ir, como se van las olas del mar, o como te fuiste tu de mi vida, sin remedio ni compasión.

 

 

 

la vida

Llevo la marca inconfundible de los años, la cicatriz de aquellos sueños sin regreso, de unos cuentos que contaron mis abuelos y esos gritos que aún retumban mis oídos…

De unos días que eran más largos por el hambre, de unos tiempos muy confusos de tristeza, de esperanzas perdidas sin esperanza y de engaños de quien lo negó después…

De un silencio que quiere evitar un nombre, que me marca como espada de venganza; como un perro que persigue una mirada, temeroso y rencoroso hasta la muerte.

Hoy espero se larguen esos recuerdos, mientras lloran los secretos de mi mente, los que esperan mucha luz en tanta sombra…los que anhelan más amor en mi presente…

 

la vida

Quien no ha sentido la extraña sensación de querer estar en un momento apartado de todos, abandonado a la nada y para nada…quien no ha sentido esa sensación de no valer en el tiempo, de sentir el leve murmullo que nos acompaña en la frialdad de la noche, cuando se doblegan los astros cansados por el día y las estrellas arropadas por la noche…

Quien no ha sentido que debe desempolvar los recuerdos guardados inútilmente, esos que sólo sirven para rememorar hermosos tiempos ya pasados, pero también esos en que nuestros ojos lloraron por aquel amor que era del alma…

Quien no ha querido alguna vez tener otros ojos para seguir llorando…quien no ha querido sentirse verdaderamente libre en ese vuelo de gaviota inalcanzable para jamás regresar…quien no ha querido despertar cuando ya todo haya pasado y cuando la nostalgia no nos rodee entre sus brazos…

Yo, yo lo he sentido, yo he sentido todo eso más de mil veces y es cuando más pienso en ti…es cuando lo hago con más ganas…pero cuando despierte de esto, sabré a duras penas que sólo ha sido un sueño…

amor

Hay días en que alguien me devuelve la vida misma que a veces no tengo. Me despierta mirándome a los ojos y me regala una sonrisa, me tiende sus manos y me llena de palabras como un libro, entonces comprendo muchas cosas y con sus miradas agota mi silencio y mi tristeza se aleja sin regreso.

Hoy quisiera decirle tantas cosas…esas cosas que casi siempre me callo…y muchas veces por temor a otras cosas…

Quisiera decirle que es muy bueno tener su compañía y más hermoso sentirse tan amado, y no es difícil amarla como la amo, si en sus brazos reposa el alma mía…

Compartir su belleza y su silueta…envejecer agarrados de la mano, sintiendo más que ciertas sus promesas con los besos y el amor que ahora nos damos…

Que mí vida así transcurre sin medida cuando ella me entrega sus miradas, y transforma su trinar en carcajadas, cuando llega sonriendo hasta mi vida…

Que es muy bello percibir ese sonido, que su voz es muy tenue y musical…que hoy quisiera volver a la vez primera y sus labios no dejarlos de besar…

Que quisiera retornar a los momentos que se fueron con aquel atardecer, pero miro que ahora aquí en mi firmamento veo sus ojos que me van a enloquecer…

Veo que hay cosas que serán irrepetibles, como el tiempo que la trajo ayer aquí…pero sé que el futuro es impredecible y hoy quisiera verla siempre junto a mi…

 

amor

No he superado la nostalgia de aquel amor, es algo que vuelve como un torbellino de nuevo a mi, cada noche, cada día, en todo momento regresa, no se separa de mi vida, es constante y yo soy cada vez más incapaz y vulnerable ante esos hechos.

Por qué no me escribe, por qué no me llama. Ella también sabe que yo sé que me ama y yo sé que también sabe que yo la adoro y no he podido olvidar su aroma a perfume fresco, su olor y sabor a cuerpo salado, su cara de niña feliz, sus ojos de estrellas, sus labios de carmín y sus dientes de marfil…¡oh! Que cuerpo encantado rodearon mis brazos mil veces y tocaron mis manos ya tristes…era una muralla, impenetrable…pero aún así, todas sus partes fueron mías y todo mi cuerpo fue suyo…

La perdí físicamente, porque en mi mente aún está y no será de nadie más. Sabíamos lo que hacíamos y lo hicimos gozando los riesgos de cada instante, cada milímetro que recorrí junto a ella fue y será eterno en mi memoria, inolvidable y puro, así lo viví, así lo sentí, sus pasos los conté aritméticamente y no se dio cuenta, los sumé a mis mejores instantes y los escribí para no olvidar, puedo regresar a cada lugar que visitamos sin perderme y podré encontrar en cada rincón su aroma esperándome como ayer…como aún lo hace hoy aunque lo niegue, como la ha hecho siempre desde que me conoció…

Cada mañana la recuerdo con los primeros rayos de sol que cruzan mi ventana, cada noche vuelve a mí con su silencio y estilo…con su susurro, con su voz tenue y apagada. Ella, siempre ella, la mujer que robó mi corazón, la mujer que quise mía, la mujer que cuando menos esperé tomó mis ganas de vivir y se quedó con ellas amarrada a su cintura…la que me dejó su amor en los labios, ella, la mujer de la mirada triste y ojos brillantes…la que eclipsó mi futuro para transformarlo en mi obsesión, ella, sólo ella…el amor de mi vida…y yo, sólo yo…el amor que no pudo ser su amor…

 

 

amor

Un tímido recuerdo tuyo me llega cada noche como sin ganas de hablar…mientras mi rostro te muestra la cara del adiós…del por qué vienes sino haces falta…de ese adiós sin rencor que nos separó. Aquel silencio tuyo me llega con tus mismos años y con esos pasos tuyos que no pude parar. Sé que mañana volverán otra vez a acariciarme tus sueños, tus noches y los instantes en que me haces falta…y yo otra vez te mandaré a pasear a aquellas lejanas calles y a ese olvido al que no quisieras volver…

 

 

CARTA 1

Sé que me iré difuminando en tu vida poco a poco, el tiempo se encargará de eso como tú dices, trataré de mimetizar en canciones y escritos lo vivido, te dejo cuantos te hice, sólo me quedo con mis recuerdos, los tuyos son tuyos, harás lo que quieras con ellos, por algo te pertenecen.

Las aguas cristalinas de aquellas playas y de aquella isla, tal vez ni se acuerden de ese tiempo, pero a mi me basta con que yo lo haga.

Me queda la dicha de haberte amado de verdad y en corto tiempo te amé como estoy seguro nadie lo hará aunque pase el resto de los días a tu lado. Hoy que siento que te pierdo más que nunca, o que has abierto la puerta de emergencia en tu partida, también sé que no te olvidaré porque no quiero.

 

Los días cálidos y largos me hablan de ti…las noches cortas y frías hablan de mi…

A lo mejor un día cualquiera nos encontremos en las calles de una gran ciudad y nuestras miradas se crucen, o tal vez pasemos sin decirnos una sola palabra.

 

Hoy me despido con el deber cumplido de haberte amado como se ama a una gran mujer…de decirte que siempre he estado y siempre estaré en ti como una vez te lo prometí, que tal vez te dejé de querer, pero no podré olvidarte…ahora vuela mi vida, que son tuyas tus alas y tienes ganas de volar…la magia te espera en esos lugares donde no estaré yo, pero no importa…es tu tiempo y no lo pierdas. Si alguien te pregunta por mi, dile que ya no te convenían mis besos, que mis palabras eran frías y nuestros sueños ya distintos. Que para poder despegar debías quemar el puente de tu pasado para no poder volver y ya lo has hecho…dile que tal vez me olvidaste…

Que la historia que viviste a mi lado si fue una historia de verdad, digna de contar, de soñar. Fue más que un sueño, porque fue real, pero el tiempo hizo su trabajo en ti y allí estás otra vez sola…igual que ayer, como te conocí, esperando ese príncipe azul para que alumbre tu vida.

No sé quien seré para ti de ahora en adelante… Te doy gracias por haberme amado, aguantado y aceptado como lo hiciste. Las despedidas son tristes, por eso no me despido. A lo mejor tenga la oportunidad de amarte otra vez en otra vida, o en algún bello sueño de los que sueño. Perdóname por haberte causado daño si un día lo hice, no fue mi intención y de veras lo siento…

Sólo Dios sabe cuanto te amé…

 

amor

El único papel que guardo de nuestros momentos se encuentra arrugado y descolorido por los años…nuestro amor fue como los huracanes de esos tiempos, que atravesaban mi existencia y la tuya…Aún escucho tus pasos en la esquina y espero que vengas de nuevo hacia mi, o que el eco de tu risa me atrape y me duerma una vez más con la ternura de tus miradas. Ahora recuerdo que las últimas noches nuestras se hicieron cortas y una soledad fría y húmeda invadía mi ser…

Las decepciones que han llegado a mi vida son el fruto de tantas despedidas sin retorno que ayer pude evitar…voy sin destino y con las maletas de mis sueños vacías. Veo ya lejanos aquellos puertos imposibles de retornar y con nostalgia y dolor voy perdiendo en el camino las últimas miradas que me quedaban de ti…

 

amor

Sé que algunos piensan que no la busqué y están más que equivocados…

Aquella tarde no me vio, pero hasta conté sus pasos. Su cabello húmedo y rizado caía sobre sus hombros como cascadas y aquel andar de sirena hacía que todos los transeúntes la admiraran, pues no podían hacer menos.

Llevaba una minifalda roja muy corta y sus piernas no dejaban de ser perfectas, fascinantes y fuertes, tiernas y ágiles, eran también largas como las de una modelo…y quien sabe si algún día sabrá lo que tanto me gustaban. Tenía un trasero inmejorable y no desproporcionado…sobre su cuerpo llevaba una blusa negra con pequeños encajes y sus senos se apreciaban bien definidos, pequeños que cabían cada uno precisamente en cada una de mis manos, su cintura era también pequeña y torneada como sus pechos, era de vientre plano y de sonrisa inmejorable…

Muchas veces he buscado su rostro, su cuerpo, sus manos, sus ojos y su altivez en otras mujeres. Su aroma si creí hallarlo, pero al compararlo no era igual, algo faltaba, faltaba ella…su suavidad y su ternura ya se habían quedado lejos…

La recuerdo como si aún tuviera veinte años y en algún momento he querido encontrar ese algo que me lleve de nuevo a sus brazos y a ese pasado que nos robó los sueños…

Hoy sé que los recuerdos no viven, somos nosotros los que vivimos toda una vida recordando. Ellos están allá, lejos, fríos y tensos, pero no quieren volver, están seguros que ya no podrían vivir con nosotros, somos ya otros y ellos no han cambiado, están intactos como antes, como entonces, nosotros no somos los mismos, otras arrugas cargan nuestros rostros…otras experiencias nuestros labios y eso les duele, les lastima. Ellos saben que nosotros sólo queremos volver por egoísmo, ya que no aceptamos vivir sin ese pasado que algunos pensamos haber dejado a medias. Los recuerdos no cambian, pero en cambio nosotros sufrimos metamorfosis y ya no nos reconocen, y es entonces cuando volvemos a la realidad y nos damos cuenta que lo único que nos queda de ellos son las mismas sensaciones que tuvimos cuando los vivimos, los dolores y alegrías, las tristezas y emociones, por eso llegan a nosotros nuevamente, y vuelven intactos como antes, es cuando a veces los sentimos tan dentro y más daño nos causan, nos lastiman y nos llevan a aquellos lugares misteriosos del alma, de donde una vez sin sus brazos logramos salir…

 

amor

Para que no se enfríe mi mirada, ni se olviden de soñar mis ilusiones, vestiré mi corazón enamorado de lo que fuimos: de amor, de rosas y serenatas, de pasión desenfrenada y tantas cosas que ya no importan, como tampoco importa que hoy no seamos quienes fuimos, ya que siempre quedará el recuerdo de aquel ayer del que nos fuimos…siempre llevaré tu recuerdo…siempre sonreirá mi ilusión…siempre buscaré tu sonrisa…nunca olvidaré tu pasión…

Sé, que jugando a comprenderte sin hablarte fallé mil veces, tal vez por la ilusión de la inocencia que tantas veces busqué en ti o tal vez por aquella que sin saber sobraba en mí.

 

Aún me queda la sospecha de un error y ya no podré llegar, ni explorar los rincones que lo constaten, por eso no buscaré sigiloso, ni con sorpresa en los baúles, ni los armarios, ni en cada rincón donde hayas ido. Mejor me quedaré con los mágicos tesoros que hoy me hacen falta, o con aquellas lejanas tardes de mi infancia, aunque no recuperadas… nobles de verdad…

Hoy me queda el lejano recuerdo de tus ojos, lo guardaré, porque sé que con el paso de los años las miradas se hacen tenues y las sombras del recuerdo nos envuelven…

He cruzado una frontera y ahora debo dar forma a lo que quiero, a lo que no espero de ti, a lo que fue de los dos y quedó vagando en el espacio para nadie…

Quien me dijo que los sueños eran ciertos mintió, no es verdad, todos o casi todos me han fallado, me han dejado cuando menos esperaba, esto ya no es fácil como antes, las líneas de mi presente son angostas y hoy no me reconozco en este plano.

Me deshago de tu silencio que hace daño y volveré a ser más joven cada día, sin angustia, sin dolor, sin tanta espera…sin tus frases cargadas de indiferencia.

Quisiera olvidar que te amé tanto sin poner a la luna de testigo y no por la distancia que distancia, sino por los malos tiempos que han venido…tu ya no estás…te fuiste antes de echarte. Pues viste que no había norte entre nosotros y las siluetas del olvido se hacían grandes…

No sé, creo que en algún recuerdo quedó el perfume que de ti habla y para mi esa era gran parte de esos tiempos. El lugar que ocuparon tus besos en el centro de mi, es un gran recuerdo y todo ha quedado como empezó…

Ya no sufriré por tus besos, ya no llorarás mi dolor, ni sentirás el calor de mi cuerpo, ni mis miradas de sol.

Sé que no encontraré jamás en ti un pañuelo húmedo que esconda tu llanto y aunque leí una vez en tus ojos que fuiste feliz conmigo, lo ignoraré…para evitar sentir que me quemo por dentro, para evitar sentir que te amo de nuevo.

Tal vez allá tan lejos enciendas una vela con su llama alta y recuerdes que una vez así brilló nuestro amor y mientras se apaga, despidas mis canciones con una de aquellas poesías de olvido…o con uno de mis mejores poemas de amor.

Siempre tuve miedo a la ausencia y me acostumbré a ella sin querer, ahora entiendo que hay cosas que llegan sin esperarlas, tu olvido es una de ellas…y no es fácil.

Recuerdo que te observé varias veces y en la hermosura de tu cuerpo me perdí, contemplé tu figura desnuda ante el espejo y tu piel radiante me exaltó, pero aún así tuve que aceptar que nuestro amor tenía tiempo de caducidad con su gran fecha de prescripción.

La eternidad de los besos es efímera y lo comprobé, por mucho que juraste amor, he terminado entre tu olvido…

A veces siento que te tengo frente a mí, y vuelves a prender mis sentidos como entonces,

No me volverán a hipnotizar tus ojos estrellados y tampoco te elevaré a donde un día te llevó mi amor.

Ya sé que hoy somos como dos gotas de agua que la lluvia arrastró sin clemencia y que de aquellas llamas ardientes que sentíamos por dentro, ya no queda nada…sólo vuelan entre nosotros las cenizas de un largo olvido.

Si tu piel encendida me envolvió varias veces, hoy el frío de tu ausencia y la frialdad de tus palabras me hacen volver a la realidad.

Para que recordar las hermosas curvas de tu cuerpo si ya no puedo recorrerlas a paso lento, ni beso a beso… ya no olfatearé el aroma que se esconde en tus entrañas y no cabalgarás en mis caderas locamente, tal vez te desearé más que nunca, y te buscaré en mis sueños…pero, mientras eso pasa, llegará el olvido.

El semáforo de la vida hoy me impide continuar buscándote…no doy marcha atrás, pero no sigo…debo esperar otra primavera.

Ya sé que no me esperas, aunque tal vez por dentro me esperas…algo te dice que quizás vuelva y entonces allí estarás para mi, como antes, como entonces…y te alejarás de ese que hoy roba hasta tus sueños, pero ya no seré para ti, no porque no te haya querido, ni te quiera, sino porque el tiempo en que fui tuyo se alejó sin decir nada. Entonces, a ese, a nuestro antiguo y fugaz camino, evitaré regresar…

Bien sabes que me fascinaba el sabor de tus labios, el olor de tu piel, pero ya yace la noche entre nosotros y bien recuerdo que llegamos tarde desde el principio y aquel mañana que tanto anhelamos ya no llegará.

A aquella nuestra cita no acudiré ni con retraso, ya es tarde para volver a vernos, para volver a empezar lo que ha acabado…lo que fue lindo y bello nada más.

Lejos de ti, escucho hoy mis pasos…y este tiempo en que acabamos se hace largo, más triste que de costumbre y te pierdo…y te pienso, y tu también me pierdes y me piensas, pero tal vez te había perdido antes de tiempo, como perdí aquella ciudad que tanto añoro…

Todo se escapa, la vida es corta…que triste es saber que así es el tiempo…lo bueno siempre dura tan poco y lo bueno cuesta tanto…

Ahora que mi piel se niega a despertar de este letargo, tu imagen sin distancia, ni nombre, ni sueños me acompaña y me roba con sus sombras la libertad.

 

la vida

Bien sabes que no me queda nada de ti…sólo tu recuerdo solitario…

Me abandonaste con tus sueños aquel día cuando alzaste el vuelo para siempre…

Allá donde te encuentres…te recuerdo amplia y transparente doncella de esas noches de mi vida…clara, silenciosa…con ansias de mirar la luz del mundo…

Sé que ya jamás te escucharé y tu sonrisa ha dicho adiós para esta vida…pero tu voz y tu silueta me persiguen…y tu recuerdo es más perenne con los años…muchas veces me transporto a aquellos tiempos…no a esa edad en que te arrancaron la existencia y dejaron un silencio más que largo en aquellos que gozaron tu presencia. Te recuerdo allá tan joven y preciosa, y reinaba en tu mirada la nobleza, fue tan duro entender lo incomprensible y es más triste soportar tu eterna ausencia.

Estos años en que faltas en nosotros, han pasado muchas cosas en la vida…pero basta con haberte conocido para hablar alegremente de tu vida…

 

amor

Está ya lejos ese camino en el que anduve con tus miradas…lo nuestro también claudicó…y se fue perdiendo en el viento y un día cualquiera supe que tu, ya no eras tu, te habías ido lejos, tan lejos de ti, que sin darte cuenta te olvidaste también de mi y me dejaste como jamás te hubiese dejado yo. Descubrí mas tarde, que estabas y no estabas, que fuiste como el arco iris y cuando quise detenerte, ya ibas lejos…que te busqué y sólo encontré lo que había sido de ti en una noche triste en uno de mis recuerdos y entonces me apresuré a guardarlo para no olvidarte como lo hiciste ayer.

 

 

AMOR

 

A veces me quedo sumido en la nostalgia de los años y cuando me doy cuenta, me encuentro viviendo en aquellos lejanos recuerdos de amor y veo que el tiempo me ha robado y dejado a la vez cosas que jamás soñé…

Ahora sin saber por qué, he decidido hablar un poco de algunas chicas que pasaron por mi vida sin pasar, marcándola o no y que de igual forma tuvieron en común que casi todas están hoy muy lejos de mi. Sé que algunas veces no valoré su compañía y otras si, pero con el peso de los años a mis espaldas, las cosas se ven mejor. También es obvio, que no habría podido vivir con todas…pero tampoco sin sus bellos recuerdos.

Algunas de esas mujeres me enseñaron cosas buenas y con otras aprendí a no volver a hacer las malas, el amor no es malo, ni lo será, malos son los actos que realizamos en contra de el o en su nombre. Lo malo en realidad hubiese sido no amarlas. Las amé y no me arrepiento, aún así, después de ese arduo camino recorrido, estoy seguro que su amor me hizo grande…

 

Afrodita fue uno de esos amores que llegó sin saber como a mí vida o a mi corazón. Me hipnotizaron sus ojos y su sensualidad me mantenía despierto…recuerdo como si fuese hoy que sus pechos parecían colinas y en sus colinas se derretía el fuego ardiente de mis pasiones. Hoy sé que fue una enorme dicha ser parte de ella en aquellos tiempos y aunque los años nos alejaron, alguna que otra vez su recuerdo llega a mi mente vestido de blanco arrastrado por las lejanas brisas de mi país caribeño. Sus días quedaron grabados en páginas de oro con su olor a jazmín. Su risa resuena aun con su eco impresionante en mis oídos cada vez que escucho aquella hermosa canción…

 

Kali, como la diosa, así fue ella para mi. No sé en que lejano momento me arrancó la vida misma o quizás yo mismo se la entregué. La vi por primera vez una noche y ya jamás la olvidé, aún llevo grabado su recuerdo, el primero que tengo de ella y también recuerdo el último que me dejó. Fue mi primer amor, aún así no la única mujer que he amado, aún así goza del privilegio de haber tenido la ingenuidad de mis besos y la inocencia de mi amor más puro…de ella me quedan pocos pero los más lindos recuerdos…

Viví muchos años soportando las secuelas de aquella ausencia y comprendí una tarde cualquiera mientras dormían las estrellas en el firmamento que mi corazón necesitaba ansiosamente seguir amando.

Volví a sentir el amor tocar a mi puerta muchas veces, algunas abrí, otras no y seguí caminando descubriendo en cualquier esquina que la vida era bella y había que seguir…su sombra me persiguió largamente y su sueño fue un sueño perdido solamente…disipé poco a poco la nostalgia y aquel dolor y ahora algunas veces al llegar su recuerdo a mi memoria…es recuerdo nada más, de ese algo que pudo ser y no fue y que por no realizarse se volvió inmortal…

 

Imposible es no hablar de la mujer que alegró mi vida muchos años. Yo la llamo Mi Sirena, la vi o me vio, no sé quien de los dos se vio primero. Su mirada misteriosa y profunda tocó una parte sensible de mi corazón, a veces creo que la idealicé un poco, otras veces no. Nos faltó tiempo para amarnos despacio, todo fue rápido entre nosotros, nos faltó espacio para estar en nuestro mundo solos, y en esos lugares que tanto transitamos. Descubrí en ella el don de escuchar y la bondad que genera el amor incondicional. Alguna vez he pensado que fue el amor de mi vida…

la volvía a ver una tarde radiante después de muchos años y estaba igual que antes, al mirarme leí en sus ojos la nostalgia de quien no ha olvidado, sin embargo yo debía continuar aquel camino que nos volvía a separar una vez más…lloré por dentro al despedirme y sentí que en mi alma se desgarraba algo muy grande, contemplé en sus ojos el dolor y supe entonces que el ser humano puede amar tantas veces como lo pida su corazón…sin querer me despedí de ella en el mismo lugar donde lo hice aquella primera vez, sabiendo una vez más que tendrían que pasar muchos años para volver a contemplar sus expresivos y grandes ojos de abril.

 

En una lejana noche calurosa de verano, adornada por estrellas y la luz resplandeciente de la luna, apareció en mi vida una elegante y altiva mujer, con sonrisa discreta y caderas de fuego. Quedé perplejo al mirarla, supe entonces que la amaría locamente. Sin saber su nombre me enamoré de ella con locura y mi suspirar fue suyo. Mis sueños no eran sueños si ella no estaba. Mi Morenita se convirtió en mi sombra…la amé durante cuatro años intensamente y jamás la he olvidado. Sus besos me quemaban por dentro y me daban fuerzas para seguir queriendo. Me atrapó en sus brazos, me envolvió en sus besos y no supe ni cuando ni donde se convirtió en mi gran amor. Le hice más de cien canciones, diez mil cartas y todos mis poemas fueron suyos en ese tiempo. Ambos supimos que éramos el uno para el otro y jamás nos olvidaríamos, pero que tal vez habíamos llegado tarde para amarnos Su fragancia se arraigo a mi piel y aún en algunas noches de insomnio escucho su tenue voz susurrando un te quiero a mi oído como en aquellas bellas y lejanas tardes de mi vida…

 

Venus…que hermosa que era en verdad, creo que es el mejor seudónimo que le pude poner…todos andaban locos por ella, pero por cosas de la vida, yo tuve a oportunidad de entrar en su corazón. Cambió su forma de actuar desde que comenzamos a salir, se transformó. Era más discreta, seria, respetuosa y su imagen tomó otra faceta. Me perdí en sus ojos de miel y sus besos me hacían volar. Aquella tarde en aquel parque que aún recuerdo, me acarició con aquella ternura como jamás lo han hecho, me habló de cosas que a nadie había contado y le conté cosas que ella se llevó. Nació para amar, de eso estoy más que seguro, debía ser libre y yo sabía que nunca la podría atrapar, sus alas eran grandes y su corazón más. Hubo un tiempo en que en el mundo sólo existíamos los dos…lo demás no valía y si valía no nos importaba. Fue un amor turbulento y sin restricciones…aún así, hoy después de los años que han pasado entre nosotros y han transformado nuestras vidas, cada vez que nos encontramos, nos seguimos mirando con aquella complicidad de nuestra primera vez…

 

La chica de los rizos de oro, cabellos de cascadas y ojos de sol. Trigueña, casi canela, cuerpo de guitarra y voz musical. Desde el mismo instante nos miramos empezamos a amarnos. Era muy joven para mis años, casi la doblaba en edad, pero aún así no tuvo impedimentos para amarme. Sentí en sus labios y en su cuerpo el deseo y la pasión ardiente de la juventud, recorrí su vida y cada milímetro de su cuerpo fue mío…nunca le importó mi pasado. Sólo el instante, decía que debíamos respetarlo, no dañarlo, era sagrado y su dedicación era completa. Nunca escuché de sus labios un no por respuesta, era de signo de aire como las anteriores, libra…también libra como aquellas…mujeres de mi vida….Hoy recuerdo que jamás hubo un reclamo de su parte y aún con su inocencia me entregó más de lo que otras con toda su experiencia no pudieron. No sé si algunas veces fui mezquino con ella, creo que si…me gustaba sentirla reclinada en mi pecho y la forma en que miraba mis ojos la hacía especial. No puedo olvidar la forma en que suspiraba profundamente al sentir mis besos y hoy sé que muy sencilla y fácilmente nos amamos…

 

He sido un hombre hasta ahora con suerte digo yo, ya que el Amor ha llegado más de una vez a mi vida. La vida no ha sido injusta conmigo y aquellas mujeres que me amaron en su tiempo pueden estar seguras que a todas en su momento les di lo mejor de mi.

Jamás he limitado mis sentimientos y las veces en que he fallado lo he reconocido a tiempo, así es fácil vivir sin remordimientos, acepto mis culpas y sigo adelante para mejorar cada día. Estoy repleto de amigos y sobra en mi una sincera, amplia y leal sonrisa para todos…

Le doy gracias a Dios por hacerme un hombre completamente feliz y aquellas personas que con sus consejos me alejaron del mal, les agradezco sinceramente su intención de bien hacía mi…

 

Ya para terminar, aclaro que el orden en que aparecen las relaciones aquí descritas, no es real, ha sido cambiado por motivos personales, lo que si es cierto es que aún guardo un sincero respeto y profundo cariño por todas ellas, y sus bellos y lejanos recuerdos seguirán perennes en mi memoria por siempre… “Queda en sus manos creer si es cierto o mentira lo contado”

amor

No había más margen, era la hora del adiós, el reloj marcó su fin y sus ojos lloraban, sólo quedaba en nuestros pechos el dolor…

Y me marché, a paso lento como quien carga una cruz…sentía en mi espalda sus miradas de dolor, quería quedarme, pero tenía que marchar…yo la adoraba, yo no la quería dejar.

Y la llevé en el cofre eterno de mis pensamientos, no la olvidé, la he recordado a pesar de tanta distancia, de tantos sueños sumados a nuestro tiempo, de tantos años esperando aquel amor, para mimarla y decirle otra vez “te quiero”, para decirle que me muero sin su amor…

Y al ver su rostro un gran beso yo le voy a dar, para que entienda lo que yo aún siento por ella, porque es mi mundo, ella es mi cielo, es mi estrella, porque sin ella yo no sé lo que es amor…

Y le diré…allá tan lejos yo nunca pude olvidarte, con tus recuerdos yo volaba a todas partes, porque tus ojos fueron siempre el firmamento que en todas partes a mi frente divisé…y me dirá…que en todas partes siempre me ha recordado, que mis caricias su cuerpo siempre ha guardado, y que no quiere ya vivir lejos de mi, y es que ella hoy quiere que la haga siempre feliz…

 

 

 

 

 

la vida

Hoy es un día de esos en que me siento raro, vacío digo yo, sé que me falta algo por dentro y no sé que es…

Estoy insípido y así siento mi vida. Está lloviendo…las gotas caen unas tras otras y el cielo está gris, los árboles se ven cargados y agotados de tanta agua y el día está muy triste.

Siento que mi alma no está bien, no está contenta.

Pasan a mi frente algunas personas y las veo normales…no saben que en mi, las horas se hacen largas y pesadas cada día.

Los días lluviosos y opacos no me gustan, son tristes como a veces soy yo y no me gusta cuando me siento así, es mejor cuando estoy alegre, sí, como normalmente soy, o era…, porque ya hace algún tiempo que no soy el de entonces, el de antes de cambiar tanto, antes de ser quien soy ahora. No sé, tal vez mañana u otro día vuelva aquel fantasma del que fui una vez, a lo mejor vuelva a cantar de alegría y no a llorar de desdén. Quizás mañana vuelva a soñar como antes y no a pensar tanto…de pronto el sol vuelva a salir radiante para mi, sin nubes, ni nada que lo oculte. Entonces ese día, de pronto vuelva a buscarte a ti…

 

amor

Escuché su voz después de tantos años, no sé si era distinta o igual, lo importante en realidad es que supe que era su voz. Parecía la misma de hace tanto tiempo, de hace tantos años…Ella, la de aquellos sueños lejanos y perdidos un día cualquiera en mi juventud, la de ojos aguileños y mirada coqueta, la de risa a flor de piel, si ella…no era otra más que ella, el corazón se me quería estallar, pero yo me sentía calmado, era algo muy raro e ilógico lo que estaba experimentando esa tarde, ¿como podía decirme lo que me dijo? Que no me había olvidado, que me recordaba y llevaba en una parte de su corazón. ¡No podía ser posible, o a lo mejor si!…su risa parecía real, pero a veces creo que fingía y no sé por qué. Así lo pensé o así lo sentí. ¿Será que hay amores que no se olvidan?…bueno, allí estaba yo, pensando nuevamente en ella después de tanta distancia y tiempo ido entre los dos… reímos y charlamos, dejando abierta la posibilidad de un reencuentro, una expectativa agradable y seductora, pero en fin, peligrosa para ambos…

la inconfundible noche calló otra vez y el nuevo amanecer me hizo volver a la realidad, comprendí entonces, que habían pasado muchos años y ya no somos los mismo de antes, todos cambiamos y lo único que queda igual de aquellos tiempos, son los recuerdos, pero en verdad son diferentes para ambos, ella tendrá un punto de vista distinto de ver los suyos y yo los recordaré de otra manera, los recuerdos no son iguales en dos mentes, ni se sienten las cosas de igual forma en dos corazones aunque hayan sido maravillosas para los dos, cada uno tendrá su punto de vista distinto y auténtico, cada uno será una parte…cada uno será otro…como siempre fue…

Hoy he comprendido que en mi mundo y memoria hay muchos recuerdos que no perecen, pero a la vez, ellos me permiten no volver a caer… están allí como una camisa de fuerza, me coaccionan, evitan ese rencuentro que tal vez sea fugaz en nuestras vidas, que a lo mejor haga daño y llorar a otros ojos.

Hoy he decidido aceptar, que la escuché aquella tarde rompiendo con su eco aquel silencio entre nosotros, después de tantos años entre distancias y recuerdos, para perderla nuevamente y aparcarla lejos de mi vida una vez más…

 

amor

Hoy podría decirte muchas cosas, por ejemplo: que atrás quedaron nuestros sueños, sueños vencidos sin memoria, sueños rotos…sueños de cristal…

Te podría decir que soy más joven cada día y que aún espero un beso amable de la vida, un beso tuyo…un beso largo e interminable que me devuelva la frescura de unos labios que ya no tengo…podría decirte muchas cosas…esas cosas que a lo mejor ya tu sabes…o las que nunca te dije. Decirte por ejemplo: que nunca te amé y en verdad ahora es que amo a quien antes no quería y mientras te digo eso, también apuro a la nostalgia y recuento mis esperanzas por ti…podría decirte que al mirarme al espejo y buscarte a mi lado dudo si un día te conocí, también dudo si soy el mismo niño que jugó en tierras húmedas con olor a almendras y caminó sin zapatos en esas tardes lejanas…dudo si al cerrar los ojos vuelvas a aparecer entre las sombras de la noche y terminemos en aquel cuarto en que quise que la noche no fuera corta para nosotros, porque amamos hasta el amanecer…podría seguir diciendo muchas cosas, que a lo mejor no sean ciertas, podría hablar de lo que hemos dicho y no hemos hecho, podría seguir diciendo cosas hasta esperar que el cansancio selle mis labios, pero me doy cuenta que tal vez… ya sea tarde para eso…

la vida

Yo sé que éste que soy ahora, no es más que una parte transitoria de mi vida…que iré cambiando con el tiempo como lo he hecho siempre y mis pensamientos y manera de ser, serán diferentes. Sé que cambiaré tal vez sin querer hacerlo y a lo mejor sin darme cuenta que lo hice. Ya he cambiado tantas veces que si me miro en un espejo no noto a lo mejor la diferencia del que soy y el que fui, porque muchos pensamos que somos los mismos de hace tiempo, y creemos erróneamente que los que cambian son los demás. Cuando hablo de cambiar, no me refiero sólo a la parte física que también cuenta, sino a la parte interior que cada uno lleva y se transforma irremediablemente.

Aquellas otras partes mías, las que dejé, en mi ya mediano recorrido por los laberintos de mi existencia, no sé ahora por donde irán, las viví en su tiempo y se fueron quedando rezagadas con cada cambio que tuve en mi manera de ser, o en lugares que ya no recuerdo y tampoco podría encontrar iguales…creo que con cada una tuve sensaciones nuevas. Lo cierto es que no piensas entonces que esa forma tuya de ser no es completamente el todo de lo que eres, ni de quien serás en el mañana. Algunas facetas no cambiarán jamás en nosotros, pero otras si, y serán tan transitorias como los pensamientos que tuvimos ya de niños y un día cualquiera sin darnos cuenta se nos fueron sin vacilar…

 

amor

Ayer me puse a contar mis soledades y alegrías, tristezas y desengaños, y me di cuenta que no he reído tanto como parece, no lo he hecho como hubiese podido hacerlo, porque muchas veces me tragué mis carcajadas y ya no pueden salir, se ahogaron en el mar del olvido, porque mis alegrías han sido más efímeras de lo que quise y se marcharon sin avisar y aunque quise no volvieron…ellas no saben que yo aún las espero sentado en la misma esquina de siempre, en el puerto de la espera…pero no regresan…

Al contar mis tristezas, las veo por todas partes, en diferentes épocas, lugares y años. Los desengaños los llevo cada uno en casi cada amor que he tenido, ellos se han llevado mi media vida y me han dejado la otra para recordar…para sufrir o para llorar…

Ahora estoy con la soledad a mi lado y es distinta, ella no me ilusiona, sólo me acompaña a paso lento, noche tras noche y día tras día…no me cuestiona y aunque no la busque, está siempre conmigo, no se enfada y me escucha sin reproches, y aunque es un poco fría y melancólica, su frialdad no me hace daño, no me traiciona y es leal, pero aún así, quisiera no estar tan solo, pero lastima que en esta soledad sólo yo me entiendo…y nadie más…

 

 

 

 

 

 

CARTA

Los delfines son animales muy inteligentes y sabios, además, poseen el don de la nobleza y su altruismo no tiene nombre. Son picaros y suspicaces, sigilosos e imponentes.

Tú también posees esos dones y cada vez que veo uno, me acuerdo más de ti. Yo creo que deberíamos aprender de ellos de alguna manera para que la vida fuera más placentera y fácil en sociedad.

Deseo que potencies un poco tu voluntad de ayuda a quienes así lo necesiten y serás mejor cada día, conseguirás más logros en tu vida. No soy nadie para decirte esto, pero sé que te ayudará. Estaré para ti siempre que desees que esté…un consejo, una mano amiga, un oído para escuchar tus penas y un pañuelo para secar tus lágrimas siempre encontrarás en mi.

No culpes nunca a la distancia por lo que no puedo ser, ni al tiempo por que las cosas que a veces no salen como quieres, ni al destino si alguien llegó primero y tiene lo que tu quieres. La vida es así y punto…no podemos cambiarla, ni cambiar lo que hacemos, nuestros actos siempre generan consecuencias y eso todos lo sabemos. Es más fácil aceptar que ir en contra de la corriente…es preciso saber que muchas cosas ya no dependen de nosotros.

Desde hace un tiempo hacia acá acepto las cosas como vienen y si algunas las puedo resolver bien, lo intento y punto, y sino, no puedo hacer nada, ya vendrán otros días en que brille de nuevo el sol que me dejó de alumbrar por instantes…sé que no se irá para siempre y mientras esto pasa, me voy preparando emocionalmente para otros retos y posibles barreras que me pueda encontrar en este camino duro como tu dices. Te encontrarás dudas en ocasiones y eso no es malo, es positivo en tu crecimiento como persona, deberás saber actuar bajo una metódica, sensata y serena reflexión. Sentirás que la vida se te hace ardua a veces, pero no pasa nada, no desesperes, que eso nos pasa a todos. Yo no me he ido de ti, eso quiero que lo tengas siempre presente y si alguna vez puedo ayudarte en algo, estaré esperando ese momento muy agradecido. Recuerdo una canción que dice: “Cuando uno siente que la vida pasa y es tarde para muchas cosas ya”…analízala, porque quiero que la escuches muchas veces y veas que es muy profunda, como la clase de canciones que a veces hago y no se graban.

Siempre tienes que tratar de ver más allá de donde alcanzan a ver tus ojos y así llegar más lejos del limite de tus pensamientos, para eso, no sólo es necesario basarnos en las experiencias nuestras, sino en la que tienen otras personas que ya han pasado por donde queremos pasar y han logrado el éxito o llegado al fracaso lamentablemente, ya sea en nuestras mismas o inferiores condiciones. Sólo así empezaremos a ser un poco diferentes a las demás personas sin creernos superiores, ya que no lo somos. Tomate de ejemplo el reflejo de alguien que admires, imítalo y luego busca tu propia identidad y cuando tengas dominio de fondo de lo que quieres el triunfo será tuyo. No busques ser mejor, es algo que llega solo con cualidades, trabajo y bastante sacrificio, pero te bastará con ser autentico.

El amor es la fuente vital del ser humano, es imposible vivir sin amar para llevar una vida plena y feliz. Hay quienes lo hacen porque lo prometen, pero ellos se sacrifican, y por ello sufren sus demonios internos para cumplir sus ofrendas. Hay quienes nunca dicen, ni aceptan haber amado a alguien, pero por mucho que lo nieguen sabemos que sus vidas son vacías intensamente y su apariencia pronto será el reflejo de un sepulcro. El amor así como llega se va, no dejes pasar tu tren si es ese…porque si es ese, no volverá…

Para que hablar del pasado si ya no está…sería como buscar las olas que ya se fueron…le pediré a Dios para que ilumine tus pasos y nada, ni nadie destruya o impida que obtengas todo aquello cuanto mereces…

Siento que hasta aquí llegó mi vuelta al Niágara en Bicicleta y por eso me despido de ti, y esta despedida ha sido lenta como las horas que muestra un reloj de arena prendido en mis recuerdos y me dice “tarde es ya para volver a esos labios que fueron tuyos”

 

no seamos quienes fuimos, ya que siempre quedará el recuerdo de aquel ayer del que nos fuimos…siempre llevaré tu recuerdo…siempre sonreirá mi ilusión…siempre recordaré los besos de quien despertó mi pasión.

Sé, que jugando a comprenderte sin hablarte fallé mil veces, tal vez por la ilusión de la nobleza que mil veces busqué en ti o tal vez por esa inocencia que siempre ha sobrado en mí.

Ahora que mi piel se niega a despertar, tu imagen sin distancia, ni nombre, ni sueños me acompaña y me roba con sus sombras la libertad que gané a tu lado.

Ahora quedan las secuelas de aquel error y ya no podré llegar a ti, ni explorar los rincones que lo constaten, por eso no buscaré sigiloso, ni con sorpresa en los baúles, ni los armarios, ni en cada rincón donde hayas ido. Mejor me conformaré con los mágicos tesoros que hoy me hacen falta y tardes de mi infancia también lejanas y aunque lindas, jamás recuperadas…

Hoy me queda el lejano y efímero recuerdo de tus ojos alumbrando mi firmamento, lo guardaré, porque sé que con el paso de los años las miradas se hacen tenues y los recuerdos sobreviven vagamente….

He cruzado una frontera y ahora debo dar forma a lo que quiero, a lo que no espero de ti, a lo que fue de los dos y quedó vagando en el espacio para nadie…

Quien me dijo que los sueños eran ciertos mintió, no es verdad, todos o casi todos me han fallado, me han dejado cuando menos esperaba, esto ya no es fácil como antes, las líneas de mi presente son angostas y no me reconozco en este plano.

Me deshago de tu silencio que hace daño y trataré de ser más fuerte cada día, sin angustia, sin dolor, sin tanta espera…sin las horas marcadas de indiferencia.

Quisiera olvidar que te amé tanto, sin poner a la luna de testigo y no por la distancia que distancia, sino por los malos tiempos que han venido…tu ya no estás…te fuiste antes de tiempo, Pues viste que no había norte entre nosotros y las siluetas del olvido se hacían largas…y tus sueños iban solos sin sentido…

No sé, creo que en algún lugar quedó el perfume que de ti habla y para mi esa era gran parte de tu vida, pero el lugar que ocuparon tus besos en el centro de mi será intocable. Lastima que todo haya quedado como empezó. “Tú sin mi y yo sin ti” pues ya no vale recordar lo que hace daño.

Ya no sufrirás por mis besos, ya no llorarás mi dolor, ni sentirás el calor de mi cuerpo…nos dijo adiós del amor…

 

 

 

 

 

 

 

AMOR

 

Eran tiempos de tristeza y amargura cuando ella apareció como una luz. Llevaba yo en el alma la pena y el desaliento de quien busca una rosa y sólo encuentra vacío y desolación. Ambos teníamos pocos años, pero aun recuerdo bien su nombre. En mi mente un abrazo, unas manos entrelazadas, alma con alma, cuerpo con cuerpo y muy pocos besos…

No hay unión más fuerte que dos amantes unidos por sus calidas y tímidas manos, dos seres en uno…una misma ilusión…

Cada noche un “hasta mañana mi amor” “no te acerques más, nos verá mi padre”.

No olvidaré jamás esa dulzura, sus sedientos labios, esa mirada, el latido de su pecho, su suave contacto.

En una tarde como encantado fui a buscarla al colegio y a la salida un disgusto, no hubo besos, ni un fuerte abrazo, nunca quise ni tuve más, sino su dulce amor, su cara de niña, su tierna sonrisa y aún así, después de todo fue en esos tiempos la mujer de mi vida, la amaba tanto…su amor fue tal vez su gran regalo.

Una mañana cualquiera se vio obligada a marchar…ni cartas, ni llamadas…la llevaba en mi alma, mi pequeño ángel amado. Era de noche ya, cuando sentí un frío intenso recorrer mi alma, la sentí distante y los besos helados de la ausencia se instalaron en mi alma…no volví a soñar con ella, ni a llorar sus recuerdos…me limité a vivir la realidad de las cosas… no era mi ángel, no era mi vida y tarde lo descubrí…

Nunca más la vi. Sólo supe de ella con los años…y ya jamás sabré que hubiese pasado si no se aleja como entonces…aquel milagro había terminado…

 

 

CARTA DE AMOR II

Sé que me iré difuminando en tu vida poco a poco y el tiempo se encargará de eso como tú dices, trataré de mimetizar con canciones lo vivido, te dejo cuanto te hice y sólo me quedo con mis recuerdos, los tuyos son tuyos, harás lo que quieras con ellos, por algo te pertenecen…

Las aguas cristalinas de aquellas playas, tal vez ni se acuerden de ese tiempo entre nosotros, pero a mi me basta con que yo lo haga, es lo único que necesito para seguir viviendo.

Me queda la dicha de haberte conocido y haberte amado de verdad, como estoy seguro nadie te amó, ni te amará después que yo, aunque pase el resto de sus días a tu lado. Hoy que siento, que te pierdo más que nunca o que has abierto la puerta de emergencia en tu partida, también sé que no te olvidaré porque no quiero.

Me queda hoy la sensación que los días calidos y largos me recuerdan a ti…y las noches cortas y frías me recuerdan a mí…

A lo mejor un día cualquiera nos reencontremos en las calles de esa gran ciudad y nuestras miradas se crucen nuevamente, o tal vez pasemos sin decirnos una sola palabra. Al fin de cuentas y ahora lo pienso, se hizo realidad la canción primera que te hice.

Hoy recuerdo que la foto más bella en que te he visto, es aquella en la que apareces transparente, sonriéndome como quien descubre la felicidad perdida…sé que en esos días te hice feliz por instantes y te llené la vida de grandes momentos…

Hoy me despido con el deber cumplido de haberte amado como se ama a una gran mujer…de decirte que siempre estaré en ti como una vez lo prometí, que tal vez te deje de querer, pero no podré olvidarte jamás…ahora vuela mi vida, que son tuyas tus alas y tienes ganas de volar…la magia te espera en esos lugares donde no estaré yo, pero no importa…es tu tiempo y no lo pierdas.

Si alguna vez alguien te pregunta por mi, dile que ya no te convenían mis besos (y es verdad). Que para poder despegar debías quemar el puente de tu pasado para no poder volver… y por eso ya lo has hecho…pero no se te olvide decirle que yo no te olvidé…

Que la historia de amor que viviste a mi lado si fue una historia de verdad, digna de contar, de soñar. Fue más que un sueño, porque fue real, pero la distancia y el tiempo hicieron su trabajo en ti y allí estás otra vez…igual que ayer, como te conocí, esperando ese príncipe azul que por fin alumbre tu vida…

No sé quien seré para ti de ahora en adelante…Te doy gracias por haberme amado y soportado como lo hiciste. Las despedidas son tristes, por eso no digo adiós, solamente hasta pronto. A lo mejor tengamos la oportunidad de amarnos otra vez en otra vida…como en los bellos cuentos. Quiero que me perdones por haberte causado daño si así lo hice, no fue mi intención y de veras lo siento…y ahora me alejo con el deber cumplido, porque muy dentro, sólo tú sabes…cuanto te amé…

 

 

 

 

 

amor

No me dejaron amarla como yo quería, es más, no hubo tiempo entre nosotros para casi nada…y mucho menos para nuestro adiós…

Éramos tan jóvenes entonces y el sol alumbraba con intensidad en nuestras vidas, inventábamos excusas para aquellos encuentros y a pesar de todo, casi nunca llegábamos a vernos. La odisea de una cita era tan esperada, que bastaban unos pocos minutos entre nosotros para seguir viviendo ilusionados y todo eso para a veces poder darnos un sólo beso. Los grandes no nos dejaron amarnos como quisimos…sé que ella también lleva guardados los besos que no me dio. Yo no sé hasta donde hubiéramos llegado si nos dejan, pero imagino que la historia hoy de nuestras vidas fuera otra. Quizás por no darse las cosas que a veces queremos, formamos un ideal de lo que pudo ser, a lo mejor no hubiese sido tan hermoso como imagino, o si…pero al quedar aquello inconcluso, suponemos que hubiese rozado la perfección al haberse dado. Éramos tan felices solo con vernos, sin poder tocarnos, sin besarnos…eso no importaba tanto en aquellos tiempos, aunque lo quisiéramos con el alma…recuerdo que con mirar sus ojos cada noche yo era tan feliz entre mis sueños…y suspiraba mirando las estrellas ante su cuerpo, también recuerdo que al partir, mis noches comenzaron a hacerse más largas sin su presencia…y después de todo, hoy me pregunto, que será de aquellos, si, de aquellos que nos dejaron amarnos como queríamos. Será que también se preguntarán en su interior, si yo la hubiese hecho más feliz de lo que es ahora, o a lo mejor, ya tarde se den cuenta que yo no era ni sombra de quien creyeron…y que ella hoy es menos feliz, porque quizás no me dejaron amarla como yo quería…

 

amor

Aquellas calidas palabras de otoño las dijiste, sin saber que formarían heridas en mi alma y en mi vida… pero hoy con casi todo ya olvidado y media vida recorrida, sentí indescifrables sentimientos en lo más intimo de mí ser, y en un desliz caminando entre hojas secas, olvidé mis cicatrices y casi te vuelvo a buscar…

 

amor

Te veo tan distante y no puedo hacer nada por estar a tu lado, es más, ni siquiera sé si quieres a tu lado mi presencia…o si deseas a tu lado mi calor…

Hoy lloran las estrellas de esos días, de tantas noches agobiadas por recuerdos, de miradas escondidas entre risas y de risas que se pierden sin amor. Oigo el paso lento de la brisa que es tan tenue y fascinante al divagar, crea una forma de tu cuerpo entre mis manos…es hermoso y peligroso al contemplar.

Te veo distante…pero en verdad no te veo, te siento, es más, si analizo bien tampoco te siento, te imagino y creo sentir lo que sientes y pensar lo que piensas, pero en verdad no es así…

Eras tan callada y misteriosa…no sé que vi en ti que me enloquecí enseguida, tal vez tu figura, o esa forma de mirarme a los ojos…o tu cabello entrelazado entre cascadas, no lo sé…pero aún te busco en mis mañanas y en mis tardes y en mis noches y hasta en mis pensamientos para verte sonreír, si, y que me digas de nuevo, que no me vaya, que me quede a tu lado, que no me quieres perder otra vez, porque sabes que me iré tan lejos y al volver ya no seremos los mismos y que se nos pasará tal vez el tiempo y el encanto de estos años y nuestros secretos ya no serán secretos y nuestros labios serán de otros labios…pero quisiera responderte y decirte, que eso no es cierto, que no es así, porque tu encanto no ha muerto para mi, ha perdurado en mi durante todos esos años y aún más…ha crecido a pesar de tanta ausencia…y mis manos aún recuerdan las curvas de tu cuerpo y la suavidad de tu vientre y la ternura de tus pechos y es más, tu fragancia aún perdura en mi como antes, si, como antes de irme, como cuando te conocí, como en tantas noches ya pasadas y presentes en mis recuerdos…

Te veo sentada frente a mi en una noche triste de los dos, creo que era la misma noche, si, la que nos acompañaba en nuestras caminatas, en nuestros cortos recorridos de antaño y al verte en esa escena de mis recuerdos me doy cuenta que me gustabas tanto y no me explico como pude marcharme sin tener en cuenta tus palabras, ni tus gestos, ni tus miradas, ni tus lagrimas que me decían “quédate…no te vayas…te quiero y no te quiero perder”…si supieras que aún recuerdo esa noche que te escribí en una servilleta algunas cosas que sentí, como tantas otras veces…como hacia siempre que quería decirte algo y no me salían las palabras. Hoy sé que no guardas ese escrito, sin que me lo digas lo sé, pero no importa, porque yo lo recuerdo aún y me gusta recordarlo así, como tantas cosas entre los dos, para que se no mueran, para que no queden como nuestro amor suspendido en el tiempo…para que estén allí iguales que ayer…para que no perezcan…y sigan como antes…

Te veo mirando mis ojos y sé que no estás allí para esperarme como ayer, para decirme que me quieres y sé que esta vez me iré solo caminando todo este camino que aún me falta sin ti y sé que tus besos me faltarán más que nunca, pero no puedo hacer nada, entonces iré a buscarte de nuevo en mis recuerdos, porque sé que allí igual que entonces te encontraré una vez más…

 

amor

Algo hay aquí entre sombras esperando que volvamos a sus brazos, son amores que dejamos al olvido y nos esperan impasibles, nos vigilan, quieren de nuevo tender sus redes para atraparnos con más fuerza…para no dejarnos escapar una vez más. Sólo esperan su momento…yo los contemplo y dejo pasar disimulando y casi sin moverme me escondo en las esquinas de esas calles que ayer presenciaron nuestros besos y desde mi interior con mi silencio muy tristemente les digo adiós…

Meto mis manos en los bolsillos como hago siempre y escucho tus palabras y tu voz tierna entre las otras…trato de no mirarte y siento que recorres mi espalda con tus hermosos ojos tristes…los mismos que aún me extrañan…que aún me esperan…pero hay algo en esa mirada que poco a poco se va adueñando de mis propios sueños y poco a poco percibo que es tu ausencia en mis recuerdos…

Antes que llegue la noche con las sombras del miedo y resurjan las palabras ya innecesarias, dormiré un largo sueño sin tus labios y te recordaré una vez más y entonces rebuscaré tus huellas en mi pecho, y encontraré sólo la nostalgia de nuestro adiós…

A la alcoba que antes fue nuestra acudiré cansado, para fundirme y también mirarme y buscarte en sus espejos y esperar que llegue el beso triste del silencio. Entonces, sin darme cuenta, volveré nuevamente a ser aquel pobre soñador de tus amores y comenzaré a olvidarte en mis recuerdos una vez más… pero tú, allá me esperarás con pensamientos acumulados, volviéndote más vieja cada día y cada vez que caiga la noche, volviéndote más antigua con los años, pero ajena en realidad al paso indeleble de este tiempo y con la mente ya puesta en otros lares…tal vez en un amor ya inexistente, ajeno y más distante que una estrella…pero tu, allá me esperarás vestida de blanco, sentada en tu escalera de esperazas, quizás muy diferente a la de antes, y acomodarás tu vida a mi regreso…pero yo, te olvidaré como hago siempre…

 

 

Creo que a ustedes alguna vez también les habrá pasado eso de recordar por cierto aroma a una persona en concreto, una salida, un lugar…o ese tiempo en que se fue levemente feliz…

Inclusive cuando sueño me llega ese aroma que se asoma día a día en mis recuerdos…y entonces yo la busco, pero es inútil hallar su presencia en tanta gente. Existe y es real, pero ella no aparece ni entre sombras. Es inconcebible que no acepte que ese tiempo entre nosotros ya no es nada, pues me abraza fugazmente en cualquier parte y de pronto en un instante dice adiós…que te hice que regresas a mi vida y cuando quieres nuevamente te me alejas…pero no sé por qué el aroma del recuerdo y de tus besos por lo menos en mis sueños me quedó…

 

amor

Como cada tarde de aquel mes, yo estaba allí sentado al lado del pasillo y de pronto paso aquella niña, con su blusa amarilla y gafas oscuras, me dejó perplejo, fue impresionante mirarla, no la había visto antes y era fabulosa y despampanante su silueta…no sé que más pensé allí sentado, pasó a mi lado y me miró de forma coqueta. Antes de subir las escaleras me lanzó otra mirada en la que me dijo muchas cosas que entonces no comprendí. Esperé que bajara, no tardó mucho y al pasar por mi lado movió su cabellera rubia de una forma sensual, como invitándome a acompañarla en su viaje. Subí y pregunté a las modistas por ella, me contaron que era hija de una cliente muy especial y que tenía quince años, también me dijeron que les preguntó sorprendida quien era yo y cual era mi nombre y lo que menos esperé, fue que me dejó dicho que la esperara al otro día, como si supiera que yo iba a preguntar por ella, y que estuviera atento a eso de las seis de la tarde.

Al otro día, allí estaba yo, esperándola como un reloj, ella también fue puntual y me sorprendió su presencia, pensé que no iría y cumplió. Cuando llegó, yo estaba arriba hablando con las modistas, ya no recuerdo que llevaba puesto, pero si sus ojos que me querían devorar, sus labios juveniles y su piel clara.

La invité a sentarse y así lo hizo, luego cambiamos de espació para hablar cosas entre los dos, era la primera vez que me pasaba algo así, era tan niña y con cara de inocencia, pero al hablar con ella noté la suspicacia que se guardaba, me gustaba lo que estaba sintiendo porque era algo nuevo y desconocido. Hablamos largo y tendido y nos fuimos conociendo poco a poco, lo normal para así buscar algo más, pero hubo algo que se salió de lo normal, me contó que el día que me conoció tuvo un sueño conmigo en una isla y el resto ya lo imaginarán…el viejo cuento de la isla, la vieja historia para picar en una aventura. Sin embargo auque no le creí, le insinué que si y esa vez, allí sentados, nos besamos como se besan dos adolescentes ardientes de pasión, como lo estábamos esperando desde el día anterior. Quedamos para encontrarnos al día siguiente. Yo llegué desde muy temprano y la sorprendí con una tarjeta que decía “espero que todos tus sueños se hagan realidad” le gustó mucho y a partir de aquel día de octubre, la vi todos los días antes que fuera a clases. Aparecía a eso de las doce y tocaba el portal, yo habría mientras ella se me acercaba con su uniforme de cuadros, blusa blanca y cabello siempre recogido. Luego entrábamos en una oficina y nos perdíamos en las caricias turbulentas que eran dignas de la lujuria de esos cuerpos que deseban amarse. Me sorprendió que un día cualquiera dejé de verla y perdimos el contacto, no volví a llamarla y cuando lo hice, me dijeron que vivía en otra ciudad, la busqué en las calles muchas veces, pero no la encontré, en ocasiones creí verla, pero al mirar bien no era ella, a veces me pregunté en silencio, que donde estaría aquella niña que una vez llegó a mi tiernamente como una mariposa en su vuelo y se marchó sin decirme nada…otras veces la imaginé venir hacía mi como en aquella tarde de ese Octubre ya lejano…a veces también pienso si ella recordará aún como yo aquellas travesuras de hace tiempo…

 

 

LA VIDA

Hay tiempo para sembrar, tiempo para recoger; tiempo para abrazar, tiempo para abstenerse; tiempo para disfrutar de la soledad y tiempo para compartir la intimidad; todo lo que se quiera hacer a destiempo según el orden normal y natural de las cosas, será en el futuro en vano y nocivo.

Hay veces que aquello que amamos con todo nuestro ser y nos gusta tanto, no es nuestro y duele el alma, a veces ni siquiera será nuestro. Es posible que tengamos la oportunidad de poseerlo momentáneamente, pero al fin y al cabo lo perderemos como casi siempre. Los hombres tenemos esa cualidad y es que no disfrutamos de nuestro presente, cuando queremos hacerlo, ya se nos fue…siempre deseamos otra cosa, otro tiempo, otra oportunidad y cuando logramos tener lo que queremos, entonces sufrimos por eso que perdimos y lloramos inconsolablemente por no haber disfrutado aquello. Nos pasamos culpando o culpando a otros por lo que no fue, o sino al tiempo, sin tener en cuenta que no es sujeto siquiera pasivo de nuestras decisiones.

Ya sabemos que los niños quieren ser adultos, los mayores quieren ser niños, los jóvenes tener experiencia, los viejos quieren ser jóvenes y solteros…y dijo alguien alguna vez, que algunos casados prefieren estar muertos…

Así de difícil es entender el pensar y reaccionar de esta humanidad.

Dicen que ningún ser humano experimenta en cabeza ajena, pero yo creo que es mentira. La gente de mayor inteligencia si…es un rasgo de sabiduría natural escuchar y aprender de cuanto piensan los demás y más si estos otros nos llevan ventaja. Hace algún tiempo decidí poco a poco aprender viendo a los demás, no es fácil, pero si es posible…así antes de caer tu mismo, mirarás como se caen o triunfan los otros y entonces podrás evitarlo o entusiasmarte a dar el paso siguiente.

El perder y ganar es sólo una cuestión mental pienso yo. Por ejemplo, yo no pierdo, sino que aprendo de lo que no logré, sí…aprendo a no cometer los mismos fallos para cuando se me presente una nueva oportunidad…porque las oportunidades casi siempre vuelven.

Si piensas que vas a perder en algo, de seguro condicionas tu mente y perderás, es un tema como ya dije, mental más que todo. Se debe vivir la experiencia y disfrutar el momento sin más, para que en el futuro no nos quejemos del ayer…

El perder y ganar en la mente de cada quien, aleja a los ganadores de los perdedores cada vez más, mientras los que viven las cosas como tal y aprenden de ellas sin deteriorar su parte humana, progresan cada vez más, los que guardan rencor por malas experiencias y van a la defensiva siempre, se alejan del norte en un tren sin retorno. No ven nunca otra oportunidad de intentar las cosas y siempre las secuelas de un mal trago vuelven a florecer en sus mentes como un tormento.

La vida es linda, esos si, teniendo en cuenta el pensamiento del sujeto que la cuente, porque sólo así conocerás a la persona que esta a tu lado. Hazle la pregunta sobre su vida, haber que te responde…haber que piensa del mundo, de los ricos, de los pobres…he allí la respuesta interna de cada quien sobre su propio mundo. Hace muchos años, no recuerdo bien si tenía dieciocho o diecinueve, pero una tarde cualquiera en un parque, sentado en una banca y esperando a alguien…me puse a meditar y escribí una frase que no sé si otra persona la habrá escrito también a lo largo de la historia, pero me ha funcionado bastante en la vida…recuerdo que dice: “Crea tu mundo y vivirás en el…” es sencilla pero cierta, nadie va a hacer las cosas por ti, sólo tu podrás hacer lo que quieras, como lo quieras y cuando lo quieras…eso si, si lo deseas con toda el alma…

A veces mirando las estrellas o un hermoso paisaje, inclusive, pasando momentos difíciles, se me ha escapado una sonrisa cuando he recordado con mucha nostalgia los Buenos Tiempos Que He Vivido…

 

amor

Me siento al frente del ordenador y comienzo a recordar mis cosas, a ver lo ya vivido hace algún tiempo y me desplazo en los años sin fecha exacta, otras veces rememoro los acontecimientos que recuerdo como sucedieron, precisando hasta las nubes que dejaron atrás mis pasos. Trato de recordar las cosas como pasaron y entonces decido escribir esos recuerdos como yo los viví.

No es fácil ir tejiendo esos momentos como si muchas veces no dolieran, como si fuésemos de plomo y tuviéramos una coraza para protegernos de ellos. En algunos momentos rescato cosas que viví a mi manera, tal vez no fueron así, pero así las sentí y por lo tanto así las escribo.

Dicen que mi don es escribir, porque escribo lo que siento y lo transmito con gran eficacia…no sé que tan cierto sea eso, pero no me importa, porque me desahogo en verdad haciéndolo, es como si me sacaran todo el peso de las cosas que he hecho en la vida y me dejaran vació, liviano, ingrávido…es traer a mi, aquellos tiempos que viví sin vivirlos, porque fui demasiado aprisa, sin degustarlos realmente, sin quedarme con lo mejor de ellos…sin saborear sus instantes.

Al escribir, tomo el retoño de mi inocencia y lo plasmo en el papel, me quemo desnudo y quedo hueco de aquel que fui algún día, me sincero y descubro esa otra parte de mi que no habló ni exigió nada de aquellas tantas cosas que una vez quiso, me agarro al silencio y complicidad del papel y desbordo en el lo que fui sin ser…las frases me salen delirando, corriendo e indefensas ante el cúmulo de cosas que aún no logro entender de mi, pero que sé, me alejaron de sueños ya inconclusos y lugares y seres tan amados.

Cuando esos recuerdos llaman a mi puerta, yo los escucho y algunas veces llegan cargados de aquellos espejismos de felicidad, como en aquellas mañanas de sol radiante, como en aquellas noches de relativa calma o como aquellos días de amores turbulentos…

A veces tardo un tiempo sin escribir y es porque un cansancio entero invade mi interior y me agoto, pero no físicamente, sino dentro, siento que algo se duerme y se apaga esa llama que me hace reír y contar mis cosas. Tengo entonces tanto que decir y me quedo sin palabras…

Un día cualquiera sin pensarlo y sin querer, al amanecer o anochecer descubro que ya todo ha pasado y me acerco a mi ordenador y me llueven nuevas ideas, miles de frases y más episodios de mis antiguas vivencias, y es de pronto cuando reaparece ella de nuevo tan linda y altiva en mi memoria…vestida, de rojo…vestida de negro y como siempre sin saber por qué vuelvo a escribir…

 

 

amor

Dime si no es lindo ver mis ojos y encontrar en mi mirada la sonrisa del amor, dime que no te importan los años si a mi lado has conseguido lo que es la felicidad…

Dime amor…que no te importa nada que no sea de mi, que otros sueños no te roban la existencia…que otros labios tu no desearías besar…

Dime si te ves en el mañana agarrada de la mano caminando junto a mi, y contando los cuentos de nuestra historia, como cuando comenzamos alegres con nuestro amor…

Dime tu…si al despertarte y encontrarme allí en tu lecho, sientes todos los latidos de mi pecho que te dicen que sólo vivo es por ti…

Dime, que no te importa la vida que se va con paso firme si a tu lado sigo yo, que mis frases y consejos te acompañan y en las calles y secretos de tu alma sólo viven los recuerdos de ese ayer entre los dos…

Dime amor, que mis besos te dan la seguridad de seguir luchando para conseguir lo que a muchos se les niega en el vivir…y tu me das…

Dime si sigues enamorada a este hombre que no es niño, pero es niño en tu jardín…al mismo que te cambiara la vida y en una noche estrellada te entregó su corazón…

Dime que la vida es imperfecta, lo sé…dime que el silencio te hace daño también, dime que en mis ojos va tu vida y que mi vida hoy es tu vida…dime que yo soy tu amor…

 

 

CARTA

El ser humano debe aprender a distinguir las verdaderas necesidades de las aparentes. Pero es complejo darse cuenta y muchas veces cuando lo hacemos ya es tarde. Ojala fuera fácil como separar el agua del aceite o la luz de la oscuridad…Ya verán que perdemos mucho tiempo de nuestras vidas con conceptos errados de personas o cosas que no eran como pensamos, en verdad que nunca fueron reales, porque sólo existieron en parte forjadas por nuestras ideas. Nuestro cuerpo y mente a veces también nos exige cosas que no necesitamos y creemos que sin ellas no podremos vivir ¿pero como saberlo? Ah, bueno…de eso se trata, de eso hace parte esta vida…de vivir lo mejor que podamos minimizando los errores, igual que aprendiendo de ellos…algo que he tenido muy claro desde hace algún tiempo, es que debemos darle Gracias al Divino por el mayor regalo que nos ha dado…ése del cual gozamos desde que nacemos, si, me refiero a eso. La vida misma, la que tenemos la oportunidad de disfrutar y otros no, porque fuimos escogidos en su día y a veces nos cansamos de desperdiciar en cosas vanas y quejándonos de lo que otros jamás podrán tener y algunos ni ver.

Esta vida me ha dado la oportunidad de gozar también del lugar más maravilloso que es la tierra en que vivimos y de la compañía de seres humanos. La piel es lo único que nos separa de los demás, pero que a la vez también nos une a ellos…

Nunca me ha gustado depender de nada, ni de nadie, pero casi siempre dependemos en algunos momentos importantes de alguien y no podemos evitarlo. Es como ir pegados sin querer a algo para poder llegar.

A veces me acuerdo de los momentos más bellos que he vivido y siempre viene a mi memoria una frase que me agrada por el significado que lleva intrínsico. “te necesito” si, porque siempre necesitamos a alguien a nuestro lado, que nos de su mano amiga, que nos apoye, que nos comprenda y haga ver las cosas como son cuando andamos equivocados…que nos de lo más lindo que se puede dar a otra persona…”su atención”, que no exista indeferencia jamás en su mirada y aunque esté lejos sepa que la distancia no borra los años, no quema los sueños, ni corta las ganas de volar. Que es sólo algo circunstancial y que los sentimientos grandes jamás podrán morir… no es tan difícil adaptarse al ser amado, lo realmente difícil es no dejar de ser quien somos…el ser humano es así…yo primero y después tu…así se hace mejor, al fin de cuentas ninguna opinión vale más que la de nosotros…

A veces me abismo del torrente de ideas que me sobran cada día para buscar mis sueños y también me freno cuando veo la imposibilidad de hacerlos realmente posibles por la gran limitación de personas que pueden servir de vía para lograrlos, pero no creen en ellos, ni se rinden a ideas vanguardistas de un seguro éxito. El ser humano es cobarde por naturaleza y también persigue las cosas fáciles…se estanca y en vez de vivir dignamente, se conforma con sobrevivir a duras penas…

Un hombre jamás alcanzará sus metas si antes no ha soñado con llegar a ellas, el caso contrario es la suerte y la suerte es sólo una probabilidad.

Se me han llegado a cumplir algunos sueños cuando menos lo esperaba, me llegaron de sopetón y se me esfumaron otros también sin avisar…me ha quedado claro que todos cumplimos una misión en la vida de uno mismo y de los demás y cuando esta llega a su fin, no hay más remedio que alejarnos…ese distanciamiento se producirá por varias causas, sea cual sea, se dará después de haber cumplido dicha misión. Lo importante es aceptarlo como tal y gozar así como de lo grande, también de lo pequeño; sin olvidar que el hombre es como los peces…”Que serán los últimos en comprender el agua”

 

 

Allá en esos tiempos de inocencia me vi navegando, perdido entre olas gigantes y grandes embarcaciones atacaban las mías, éramos heridos en combate, pero no moríamos, y aunque se nos hundían los barcos, seguíamos felices…mi flota poseía las más avanzadas embarcaciones y hacían combates para la historia. Dos o tres clases de barcos eran los que me gustaban y a la vez envidiados por los otros. Mis compañeros no sabían hacerlos como yo, y eso me gustaba, pero sin embargo al acabar la contienda, éramos de nuevo tan amigos como siempre. Olvidábamos quien gano y quien perdió…no nos habíamos hecho daño y nuestras sonrisas seguían vistiendo nuestros rostros de inocencia, porque en realidad esas batallas no eran más que realizadas con nuestros barcos de papel…

 

 

amor

El mismo cielo que miro en el día de hoy, es ese mismo que miré en los años de ayer, el mismo que tantas veces de niño me vio, correr, llorar y reír por un viejo amor. Las mismas calles que tantas veces recorrí al lado de mis amigos de aquella niñez, las mismas partes que tanto yo visité son esas mismas a las que quisiera volver. Para encontrarme uno a uno otra vez, a los amigos que no he visto más, unos marcharon muy lejos no quieren volver, otros si pueden, pero no regresarán…

Y aquellos sueños que tanto soñamos vivir…y aquellos besos que tanto anhelábamos dar… y aquellos ojos que tanto nos pudieron ver…hoy no nos verán…

Las mismas calles, donde pisaron mis tantos amores, son las que dejan estos sinsabores… aquí en mi pecho…que desolación…

El mismo cielo…es el que sabe lo que ayer viví…es el que entiende porque yo escribí…tantas canciones con tanto dolor…

Y aquellos labios que tanto anhelaba besar…y los amigos que nunca yo quise perder…y los recuerdos que jamás yo quise olvidar…dónde estarán…

 

la vida

Noto como se nos pasan a veces las horas de nuestra vida creyendo y tratando de no perder a seres que al fin de cuenta ya habíamos perdido antes de tiempo.

A veces creo que es qué no escuchamos a quien deberíamos escuchar en su momento y entorpecemos nuestro recorrido por la misma divagando y confiando en quien de sobras nos vuelve una y otra vez a fallar, que nos utiliza a su antojo, nos confunde y deja deshecha el alma cuando menos esperamos.

Al hablar de la confianza, ceo yo que es lo máximo que se debe brindar a alguien y son pocos los seres humanos que valoran este hecho y no obstante, no todos son dignos de ella y mucho menos de nuestro cariño.

Hoy sé que se me han ido muchos minutos de mi vida creyendo una y otra vez en personas que no lo merecían, que no hicieron más que engañarme día tras día y cuando quise darme cuenta, era demasiado tarde, y supe entonces que había dejado escapar gran cantidad de tiempo creyendo en promesas que eran intangibles como el humo y tan falsas como sus palabras…

 

amor

 

Bajaba siempre a las cinco, yo la esperaba y así la veía llegar lleno de ilusión. Llegaba vestida con su uniforme azul y chaqueta de cuadros. Recuerdo que me recorría una corriente por todo el cuerpo cuando intuía su presencia, por la ventana notaba su sombra y ahí estaba…hermosa y fresca como siempre. Ella jamás sabrá lo tanto que me gustaba, si hubiese sabido cuanto la amaba, no sé que más habría pasado entre nosotros. Se entregaba a mis besos apasionados y mis caricias en ella se hacían más turbulentas en instantes, se arrimaba a mi y yo la atrapaba entre mis brazos, la besaba tiernamente y me miraba, y se reía. Nos perdíamos entre largos besos desesperados y al ver la hora en el reloj, eran casi las seis, – hora de clases – entonces se ajustaba el sujetador a toda prisa, abrochaba su blusa mientras se subía bien la falda, para despedirse con un sonoro y dulce beso. Al marcharse me tomaba de la mano y con su insinuante mirada me decía, “nos vemos mañana…ya sabes…a las cinco”

 

la vida

Hay quienes se quejan por todo y de todo. Si supieran que hay animales que tan sólo viven pocas horas…

Ayer me fui al trabajo y otra vez tuve que escuchar que: está cansada de tanto trabajar, que las empresas deberían pagar los impuestos que le corresponden a ella, que no le alcanza lo que gana, que no es justo que su hija no pueda ahorrar, que el precio de la vivienda está muy caro y su hija no puede comprarse una, que no baja la inflación, que los horarios laborales son muy extensos, que tiene que pagar las reformas de la comunidad de vecinos otra vez, que a las extranjeras no les gusta trabajar, porque en sus países son vagas, que en la televisión no dan nada bueno…y así, es cada día…con cada mañana nace una nueva queja en sus labios…entonces, sólo escucho a veces, y sin opinar porque no quiero. Veo que su vida sólo está llena de cosas que no le gustan, de rabias y odios hacia las cosas de la vida, hacia lo que hace que no todo sea fácil y perfecto, olvidándose que debe ser así para poder disfrutar cuando llega lo bueno con más ganas. La intensidad con que se viven las cosas creo yo, es un factor determinante para estar llenos de dicha interior. Hay que darle mucha intensidad a cada instante y a esos buenos momentos que también nos llegan, hay que disfrutarlos a plenitud. Veo que a veces somos muy tontos quejándonos de todo en todo momento, no nos damos cuenta de lo efímera que es la vida y de lo gratificante que puede ser una sonrisa. Cada instante que se nos pasa ya no volverá, no vendrá otra vez, por eso hay que entregarse a el con plena libertad y con todas nuestras fuerzas. Me da pena ver a gente así. Una vez se lo dije y le propuse que cambiara y viera lo que se estaba perdiendo de la vida, que no todo era malo, que los árboles eran más hermosos de lo que ella pensaba, que por lo menos en este país existía la seguridad social, pero que en otros eso era una utopía, que tenía una vivienda digna y unos pies para calzarse, porque aquí no había minas anti personas, que no tenía que esconderse en las calles de su ciudad por algún conflicto armado, y lo que es mejor, que estaba sana, sin minusvalía y con sus sentidos con capacidad de entender lo que trataba de decirle. A veces pienso que ella también ha sido destinada para vivir solo esas cuarenta horas en toda su vida, pero en un cuerpo de un humano, y no le alcanzarán para darse cuenta que tiene una hermosa familia que la quiere, que es privilegiada al tener trabajo, salud y el amor de un Dios que la mando a este mundo para que disfrutara y comprendiera lo afortunada que era.

 

 

amor

Dicen que la belleza dura sólo un instante y al escuchar eso decido recordarte…y me doy cuenta que aunque pasen los años sigues siendo bella para mi, entonces no sé en realidad de que me hablan, pues no veo que tu magia haya sido perecedera en mis sueños…ni veo que el tiempo te haya robado la hermosura de aquellos días…y aunque el esplendor de cada quien esté condenado a la extinción, también sé que lo bueno aunque no sea eterno, tiene la facultad de grabarse en la memoria, para regresar en hermosos recuerdos, aún después del inevitable transcurrir de los años, y también sé que la hermosura aunque sea efímera como los tiempos, está más allá de lo que puedan contemplar un día nuestros ojos…Por eso, yo te amé sin tiempo y espacio, para no concebirte en los años…sólo para saber que has estado y estarás…que tu nombre no va amarrado sólo al recuerdo que llevo de ti…sino a lo bello que siento por ti…y aunque sigan diciendo que la belleza dura sólo un instante y la magia es perecedera y el tiempo roba la hermosura y el esplendor está condenado a la extinción…yo sé que tus recuerdos, me acompañaran siempre…

 

amor

Esa despedida sin retorno me marcó la vida, y mientras yo me traje en un pañuelo aquel beso, tú te quedaste con mi corazón en mil pedazos…tal vez tus manos frías y húmedas me decían tantas cosas que yo en esos tiempos no comprendí…tal vez lloraban tus manos antes que lo hicieran tus ojos y tal vez lloraron tus ojos al perder mi calor…

Tus encantos se vinieron conmigo, pero un día que ya no recuerdo, también me dijeron adiós, esa tarde lloré como un niño y aún cargo las secuelas del desamor. Sentí lo que es el dolor del alma, lo experimenté por vez primera y aseguro que nada hace más daño, que sentir un dolor de ausencia…

Superé la tristeza con el tiempo y te volví a recordar y a extrañar sin dolor, y también a amar, entonces decidí buscarte de nuevo y viajé por verte, por sentirte, por tocarte, pero no te busqué cuando pude hacerlo, me dio miedo encontrarte otra vez en mi camino y me volví a alejar sin tus ojos…sin tu nombre, sin tus huellas, sin tus besos y tal vez jamás te busque otra vez. Quizás no te vuelva a encontrar en mi vida. Quizás fue lo mejor para los dos…o a lo mejor no, pero lo que si es cierto es que no fue fácil no buscarte.

Hoy que han pasado los años, sólo sé que te amé como se ama una sola vez en la vida y esa vez tal vez tuve miedo, pero miedo de volverte a amar…

 

amor

Tal vez mañana, cuando la tarde caiga al paso de la noche, cuando un cielo sin estrellas me acompañe, buscaré en mis ojos tus miradas y ese rostro de tus sombras ya pérdidas…cuando la madrugada sea amarga y silenciosa y tu orgullo lo disuelvan nuevos años, yo sabré que fueron míos tus sentimientos, ya lejanos por el transcurrir del tiempo…

Cuando el paso efímero de mis besos tú lo borres con amores más profanos, lloraré sin las colinas de tus pechos, ni aquel valle que esperaba mi regreso…

Cuando sientas que no fui más que aquel eco de un sonido estrepitoso en su momento, bien sabrás que todo pasa como el viento y el recuerdo es tenebroso en sus adentros…

Cuando creas que no te amé con gran delirio, piensa solo en los instantes que vivimos, y sabrás que los momentos más queridos fueron todos los que yo viví contigo…

 

 

amor

A veces olvido fácilmente tantas cosas que se fueron ya de mi…será que me estoy haciendo demasiado viejo y se han sumado demasiadas cosas a mí vida, y la mente me traiciona a pasos largos, como el fuego que destroza a las montañas, o la brisa que destruye con su fuerza a el instante que le arranca tantas horas a esta vida que se agota entre el silencio.

A veces, cuando pienso que mi felicidad fueron sólo esos instantes de excepción que pasé contigo, y que vivirlos intensamente fue mi consigna, me doy cuenta que no he pecado en la obscenidad, ni en nada, y confirmo entonces que es la única justificación real que tengo de mi existencia y que he vivido siempre como en su momento quise.

A veces recuerdo con frecuencia muchas cosas que no he podido arrancar de mi, por ejemplo: el sonido de campanas de mi escuela, el olor a lluvia de otros tiempos, el beso primero de un amor, la caricia tan tierna de mi abuela, el paso indeleble de mi infancia, el sabor de unos pechos agitados, el silencio de mi llanto reprimido, la canción que perdí aquella mañana, la mirada que un día yo dejé escapar y el momento que por siempre creí eterno con la novia que jamás pensé olvidar…

 

 

 

 

 

 

amor

Entraré en el recuerdo tuyo que me viene de tan lejos, de esos horizontes ya perdidos, donde la lluvia nos sorprende en cualquier parte y el rubor en las mejillas se hace eterno…

Entraré en tus recuerdos vagamente, solitario y dolorido por los años…el olvido ya hizo mella entre nosotros, pero el tiempo no nos borra los engaños…

 

LA VIDA

 

Para que juzgamos si no somos Dioses, no me digan que no lo han hecho, todos lo hemos hecho en algún momento de nuestra vida…a mi también me ha pasado y cuando entramos a reflexionar sobre el tema, en realidad nos miramos en un plano bastante distinto al que en verdad debería ser el nuestro. Se nos va la liebre y entonces nuestras palabras tienden a volar mas de lo debido y como es normal, ya no podemos detenerlas, van lejos y no podemos atraparlas…

 

amor

Mañana pasearé con la mirada fija en la tristeza, esa que nunca se me escapa, dejaré casi al olvido el frío de invierno para aferrarme a unos recuerdos que me matan.

En otros vientos que soplen con más fuerza divisaré el aroma de tus besos y buscaré el olvido velozmente disfrazando mi contorno en tu silueta. Me apresará el recuerdo de tus ansias reprimidas y los anhelos de tu vida por mi vida y el llanto que me arrulla en las mañanas será sólo el firmamento que me atrapa.

Por una sola vez se marcharan lejos tus pretextos y las nubes viajaran sin ilusiones y otra vez te nombraré entre mis mañanas y en las noches volveré a entonar canciones.

Cuando llegue y te sorprenda nuevamente y nuevamente tú me hables de tus besos, te diré que con el tiempo se han marchado los recuerdos que de ti me hicieron preso.

Cuando ya nada quede entre nosotros y tu aroma inconfundible se consuma, bajaré con mis ojos a la luna y entre versos un adiós te escribiré…

Cuando mi última palabra sea borrada por el paso irrefutable de los tiempos, yo seré el mismo que de hace tiempo viaja lento… a veces como hace el viento…

Cuando el último recuerdo de tu mente no me nombre ni allá en sus sendas perdidas, es que empieza ya a crecer en ti el olvido y es en vano recordar tu triste huida.

Y mis horas serán nada en tu silencio mientras guardo con escarchas tantos besos, que nos dimos, que quisimos, que vivimos y ahora quedan llorando por nuestro amor.

Y entre el canto flamante de mi tristeza reaparece mi nostalgia entre las sombras, como el fantasma de un foso entre montañas donde yace el desconsuelo de las almas.

Pensarás mientras lloras en la historia que pudimos formar con nuestra pasión, soñarás tantos sueños ya tenidos, mientras lloran tus ojos sin ilusión.

Otro atardecer te abrigará en sus horas y otras tardes te disiparan las penas, pero nunca más compartiré tus besos y tus risas por siempre serán ajenas…

 

amor

Traté de ser el más interesante en su vida, quise ser suyo para siempre, pero otra vez jugando a ganar he perdido. Las cosas a veces no salen como uno espera, pero la vida es así, no se puede hacer nada cuando todo ha pasado. Mis reflexiones me dicen que en verdad no he perdido nada, pues, como perder lo que nunca fue mío; también he comprendido que no debo amar a quien ya no me quiere a su lado y menos esperar grandes cosas de esos sueños. Eso si, guardaré dentro de mí todos sus besos, recordaré sus miradas como únicas e imaginaré hasta sus risas, es más, su aroma y su perfume me acompañarán siempre. Pero su silencio me hablará de ella más que todos sus recuerdos y su ausencia me castigará como ahora el corazón eternamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

amor

Hacía tanto tiempo que no la encontraba en mi vida…pero esa tarde su foto calló como un rayo ante mis ojos y ni recordaba que la guardaba entre mis “Cosas Viejas” ni entre mis secretos. Así llamo a mis recuerdos escondidos entre hojas, recortes, tarjetas y cartas antiguas de viejos amores.

Allí estaba ella de nuevo en mis recuerdos como antes, como en aquel invierno, pero yo casi ni me reconocí…en todo había cambiado. Vi su imagen detenida en los años sin que pasara el tiempo, el tiempo allí en esa foto no había corrido y sin saber como, me transporté a aquella noche entre los dos y sentí un dolor profundo en mi alma por cosas que allí pasaron. Entonces viví de nuevo esos instantes y cómo quise que algunas cosas entre nosotros las hubiese arrastrado el viento…como desee que tampoco ella se hubiese alejado de mi vida, pero el tiempo paso jugando entre nosotros y no supimos verlo, se marchó un día cualquiera con nuestra ilusión al hombro y hoy estamos distantes como estrellas, no felices como en la foto en la que me veo en sus brazos. Allí la percibo con su sonrisa clara y sus ojos grandes de antes…con ese brillo que da el amor. De pronto alguien me habló trayéndome al presente…entonces tomé la foto y la miré fijamente mientras dos lagrimas corrían por mi rostro hasta el final de mis penas… fue allí cuando comprendí que por siempre ella estaría en mi vida, que su imagen se había estancado en mi, se había quedado detenida en el tiempo y en mis años igual que en mis sueños y en mis labios…y que a pesar de mil cosas y motivos que nos alejaron, yo seguía recordándola como en aquella foto…

 

amor

Miro en el atardecer de este domingo el húmedo rostro de las calles…y abro la puerta del olvido y no sé porque recuerdo tu nombre en lugares llenos de sonrisas…entre amigos y viejos compañeros o mirando aquella luna que ya no es la de entonces…sé que entiendes y sabes de qué te hablo, pero ya no importa, si aún así no vuelves…mientras tanto te adentras en mi una vez más melancólica mujer de mis antiguos sueños…

 

amor

Pensarás que no te quise lo suficiente, o que mi amor por ella fue más fuerte que el que sentía por ti. Pero no es así, ni siquiera he podido olvidarte, te llevo aún clavada en mi como una daga que sangra mi corazón, Las noches sin fin que he tenido que vivir han sido infierno puro, agonía inclemente, desesperación total, tu nombre resuena en mi memoria día tras día y cada vez te quiero más…te extraño como no he extrañado a nadie y eso duele, te pienso como nunca pensé pensarte…te adoro aún después de todo lo que ha pasado entre los dos, después de tu lejanía y rechazo definitivo. Como quisiera que el tiempo algún día cure las heridas que cargo en mi ser.

Hay una parte de mi que te busca incesantemente en las horas agudas y silenciosas de mi vida, en cada suspiro que capto en el aire, en cada hoja que veo vagar arrastrada por el viento, en cada mirada vaga y confusa que se cruza con la mía, en el aroma que me despierta y no es tu aroma, en el beso que imagino sin rozar tus labios.

Quizá esos labios que te besan hoy arrancaron de tus labios el sabor que ayer dejé en ti, de pronto han profanado nuestros secretos y destruido las huellas y el recorrido de mis besos por tu piel, a lo mejor pensarás que yo no te amé lo suficiente y por eso te entregaste a otros brazos sin saber que equivocabas el puerto, sin saber que nadie te ha amado como yo y tampoco lo hará, porque lo sé y sé que también lo sabes…y por eso te lo digo hoy aunque no me logres escuchar, me basta con decirlo, con escribirlo y desahogarme de esto que me agota hasta la saciedad, de esto que me llevará a la muerte si lo callo. Mañana, cuando descubras que yo te quise más de lo que jamás imaginaste, será tarde para muchas cosas ya…pero tranquila…que a lo mejor algún día a tus ojos también les toque llorar como he llorado yo por un amor…

 

 

 

 

amor

Ayer recordé tu sencillez y me di cuenta que era ya tarde para luchar por tus amores…y me envenené con el recuerdo de ese beso furtivo de tus labios, pero es difícil soportar el desconsuelo. No me digas que tan fácil me olvidaste, no me hieras como antes lo hice yo…sólo espero que perdones mis errores, mientras sufro en soledad lo que pasó…

 

AMOR

ya sé que todo acaba tarde o temprano, me lo esperaba. No sé como tardaste tanto en tomar la decisión de hacerlo. No tengo ningún reproche, ni más faltaba, por el contrario me alegra que hayas encontrado esa persona con la cual realizar tus sueños y Que te des esa oportunidad que te faltaba.

La vida sigue, se nos pasan los años y sólo queda lo vivido, ahora debes crear tu mundo, tu vida, tu hogar…lo necesitas para realizarte y culminar tu formación como persona. Hoy has crecido un poco más y eso me gusta, has sido fuerte, siempre supe que lo eras. Que Dios te bendiga en todos tus caminos y decisiones futuras. Ten presente que no irás sin mi, yo te acompañaré aunque no me veas, estaré a tu lado como cada día de cada año desde que te conocí…aunque no lo parezca, nunca te he dejado sola. Sólo te miré de lejos para ayudarte a decidir por ti misma. No quise influir nunca en ninguna de las decisiones de tu vida, esas en las cuales las opiniones de los demás sobran. Basta que tú hayas decidido decir hasta aquí, para que yo respete tu planteamiento. Siempre te respeté y admiré como mujer, poseedora de valores innumerables, llena de una belleza especial, exótica e inteligente como pocas que he conocido. Espero que al lanzarte a tus sueños, no te comprometas con alguien al que no ames, piénsatelo bien, y si decides algo más, procura no dar un paso en falso, es una decisión que es para toda una vida…si así lo crees…

La experiencia me ha demostrado que en cuestiones de amor las cosas pueden cambiar de un momento a otro y las ilusiones con pies de barro, terminan por derrumbarse. Te lo dice un amigo si así me quieres ver y sino un conocido que espera que te vaya lo mejor posible. No soy quién para juzgarte, tu decisión es sólo tuya y nada más y perdona si tantas veces lo hice por celos u otras cosas.

Me quedan bellos recuerdos de ti, de mi, de los dos y de la noche en que te conocí, porque fue y será insuperable…la catedral mirándonos, y esas estrellas con la luna de fondo que fueron testigos de un amor sin límites…de un amor que se me perdió como tantos otros…

Las calles de nuestra ciudad aun guardan nuestros pasos y sus farolas seguirán alumbrando nuestros reflejos, mientras la vida sigue cargada de aquellas historias que se quedaron a medias…

 

 

amor

Los placeres robados y prohibidos de mi vida, me recuerdan a ti, por eso he vuelto a ponerme mi mejor vestido para pensarte en la oscuridad de la ausencia y en el callejón injusto e ingrato de este silencio te reencuentro y me acuerdo de aquel sueño en que fuimos felices y te vuelvo a estrenar como la primera vez. Fundiéndome con tus besos y caricias te instalas en mis labios apasionada y loca como entonces…y me pierdo entre tus risas vorazmente, pero sin saber por qué, ni como…te adentras en mis ojos tenuemente para hacerme llorar una vez más…

 

 

amor

Aquel día sólo me faltaba eso, era insólito que me sucedieran tantas cosas a la vez.

Hoy comprendo, que el amor real no tiene nada que ver con lo que imaginamos, pensamos o creemos, no es perfecto y la mayoría de veces lo que se ve en las películas es ficticio, eso no existe en realidad. Tal vez en otro momento de mi vida no exija nada a cambio…pero ahora no, no puedo ofrecer el corazón sin pedir amor, lo mismo hizo ella, nadie quiere compartir a quien le gusta tanto y cree suyo, a quien se entrega y desea. Quizás ella nunca logre entender que fue mi otra mitad perdida. Recuerdo que todo lo nuestro empezaba con su compañía y luego el deseo y la pasión se hacían latentes entre nosotros, entre nuestros cuerpos…nos desbordábamos allí, en cualquier momento…y las cosas simples de la vida, adquirían valor, era entonces ella lo más importante para mi y nos dábamos todo sin condiciones…y a la vez perdíamos todo por ese amor…

 

Quisiera que esta noche estuviera a mi lado como aquellas cortas noches veraniegas, para que me acompañe por las calles oscuras, largas y angostas de mi vida, quisiera que se nos pare el tiempo al frente, y aparezca un carruaje, con bellos caballos dorados y así perdernos bajo un cielo lleno de estrellas, de escarchas y con el rocío de la lluvia mojando nuestra piel, que sus labios nuevamente se aferren a los míos y vuelva a ser mía y yo de ella una vez más, que esto no sea producto de mi imaginación y que vuelva cupido otra vez a nuestras vidas y nos fleche de nuevo, elevándonos con sus alas y nos ponga en aquel paraíso terrenal donde una vez fuimos felices, sujetos de la pasión y el amor más grande que haya sentido jamás…

 

Hoy no sé quien tomó más ventajas de esa relación, ya no sé siquiera, si fue mía en realidad, o fue una sombra cautelosa y diáfana que una vez tuvo su origen en la nada, se apegó a mis sentimientos y luego desapareció como aquel sueño, cuando menos quise despertar.

A veces me veo a lo lejos como un pájaro volando miles de kilómetros en busca de ella, otra veces creo que estoy perdido en un desierto, sin lugar de reposo, y la veo venir hacía mi con sus brazos abiertos y sedientos de amor…de ese amor que hoy tanto me falta, de ese amor que en sus labios me hizo tan feliz…

Me pregunto ¿Que será de las rosas que llegaron un día cualquiera a sus manos con bellas fragancias? ¿Que será de aquella serenata que una vez envié a sus oídos? ¿Que será de aquellas canciones que fueron hechas de la historia de nosotros?¿Que será de aquella morena, que conocí por casualidad y con un beso me arrancó la vida?¿Que será de mi sin sus besos? ¿Que será de ella sin mi amor? “sé, que donde vaya, llevaré su tristeza y donde se encuentre cargará este dolor”. Porque todas las cosas que departí con ella, fueron y serán únicas, inolvidables e irrepetibles. Jamás visitaré nuestros lugares con otra mujer, no destruiré sus recuerdos…porque tengo tantos recuerdos bellos de ella que me faltarán siglos para olvidarlos…

Con ella hice el amor muchas veces sin hacerlo, sólo contemplándola, deseándola, desnudándola con la mirada, imaginándola solamente. Fue mi sueño soñado, con ella comprendí cosas que no comprendí antes de mi vida y conocí el amor…y con su partida se fue mi ilusión entre sus sueños…

Ayer descubrí, que la vida es algo que se te pasa mientras estas pensando en lo que vas a hacer con ella como dicen, porque de tanto planear, sólo te quedas con los proyectos. Yo siempre sostuve, que quien estuvo conmigo en cualquier época de su vida, fue porque así lo quiso, ya que siempre dejé la puerta abierta para salir, jamás la cerré, quien se quedó, así lo quiso y quien se marchó, lo quiso también. Lo que tengo claro y que tato de explicar, es que nunca busqué más allá de lo que había para aprovecharme y jamás fui más lejos de donde me dejaron…me aferré a las cosas sencillas y placenteras de la vida y traté de sacarle el mejor provecho y sin herir a nadie…siempre quise…siempre amé…cuando me entregué a alguien, lo hice como se debe hacer, mis besos no fueron dados sin ganas y mucho menos sin pasión…amé y me amaron, engañé y me engañaron…he vivido como viven las personas normales en la vida…he sufrido como sufren, sí, como se debe sufrir…y la amé, como la quise amar.

 

Cuando ella me miraba fijamente, sus ojos me decían todo, yo creo que la amé más que ella a mi y no me canso de repetirlo, no debí amarla, pero lo hice y lo volvería a hacer, aunque sé, que eso ya no será posible, porque todo tiene su tiempo y su espacio y ya nosotros tuvimos el nuestro y lo agotamos, habrá otros mañanas y no serán nuestros, habrá más atardeceres sin su presencia, más amaneceres sin su calor, el mundo seguirá intacto y girando sin nuestros besos y con nuestros pasos agotados cada día más, con nuestras huellas aún buscándonos y nos perderemos con nuestros sueños de antaño, con nuestras ilusiones ya idas, pasará el tiempo y el olvido tal vez llegue a nuestras mentes y corazones una vez más, quizás no volvamos a vernos en el tiempo y todo lo vivido se borre para siempre de nuestra ya agotada memoria.

Hoy sé más que nunca, que el amor llegó con ella a mi vida y un día cualquiera sin avisarme se fue. Mañana recogeré mi historia y seguiré el camino que aún me falta por recorrer…tomaré a mi inocencia de la mano y le hablaré de ella, miraremos horizontes juntos y caminaremos caminos distintos muy lejos, y así, me perderé entre el silencio sin sus pasos…sin sus dudas, sin sus celos, y jamás volveré a enamorarme, ni a pensar en ella como aquella vez…mañana, de pronto sus pequeños ojos tristes volverán a acordarse otra vez de mi… un día, a lo mejor muy lejos, le volverán a brillar los ojos por otro amor…ese amor que aparecerá como una sombra y entonces volverá a quedar sin sueños, porque otro amor cuando ella menos lo piense le volverá a robar sus besos…

En aquellos días que estuve a su lado con solo verla el corazón se me ponía a mil. Ella fue mi gran amor, era la pasión desorbitada que no quería perder y se escapaba de mí sin apenas hacer nada.

 

Hubo una fuerte distancia entre nosotros que me hizo más incapaz de detenerla. Imagino ahora como se encontraba y lo que pensaría ¿que yo la engañé?¿como podía decir eso?, si la amaba hasta decir no más, pero la vida era así y esa vez diferente conmigo, se ponía en mi contra y yo era ahora el perdedor, tendría que mirar las cosas desde otro ángulo, uno opuesto al que estaba acostumbrado hasta a hacer y en verdad no me era fácil aceptar la idea de empezar de nuevo, eso no era lo que yo estaba buscando, ya estaba cansado de estar dando vueltas en pos de eso que algunos llaman amor, la estaba perdiendo…lo sentía y sabía que esa vez era para siempre. Supe entonces que desde otra perspectiva de allí en adelante vería mi vida.

 

A veces quisiera al tratar de recordarla, no imaginar nada más de aquello entre los dos, no verme a mi mismo en ese antaño ya ido, sería mejor, no mirarme en el espejo de esta realidad confusa que ahora me absorbe y abruma. Le he dado tantas vuelta a esas cosas que en su momento fueron importantes en mi vida y de nada ha servido…al final de cuentas me dijo una vez la conciencia que saldría mejor olvidarla.

 

Muchas veces Tuve ganas de volverla a llamar, pero ella tenía razón, esto no iba más. Era caso perdido, era el final de aquella historia, y así comenzó el declive de aquel romance entre los dos y así empezamos a alejarnos de todo, mientras yo me alejaba de mi propia vida, ella se distanciaba más de mí y así ambos de la verdadera felicidad.

 

Cuando la conocí, fue de forma casual, ella me contó mucho tiempo después, que no iba a asistir a la cita, estaba cansada y aburrida, no deseaba salir, pero su amiga insistió y por cosas que suceden allí estaba a mi frente, trigueña y sensual, me enloqueció enseguida, sus ojos me encandilaron como estrellas y esa sutil fragancia que desprendía su cuerpo, penetró en mi como el aire que respiro. Se dio cuenta de mis presencia y tomó su lugar desde el principio, no me dio motivos ni espacio para acercarme, pero de manera audaz y sigiloso como hacía siempre, tomé las riendas de la conversación y le conté mis más desconcertantes anécdotas, se reía como una niña y su dentadura perfecta irradiaba en mi esa sensación de pureza que hacía mucho no encontraba en alguien, era imponente como la Torre Eiffel y su cintura bien definida, no sé cuantas veces la miré y la idolatré esa noche, ni cuantas veces la desee, ni cuantas veces rodee su cintura entre mis brazos…pero, aseguro, que fue uno de los momentos más bellos de mi vida.

 

Allí otra vez en mi lecho, miré el reloj y aunque solo habían pasado veinte minutos, me parecía eterno todo ese tiempo, solo pensaba en ella y la agonía de lo perdido se asomaba en mi cada vez más, mi rostro parecía tenso y preocupado, me lo decía el espejo. Me recosté sobre un sofá y me desplomé cansado de nada y de todo, la vida me daba vueltas y no sabía que iba a hacer sin ella. La sentí tan fría al tomar su decisión y ahora que lo pienso, creo que lo estaba hasta deseando, lo intuí en la forma de decirme las cosas, como si imaginara lo que iba a suceder y tuviera la decisión guardada desde hacía mucho tiempo, esperando sólo el día.

No he vuelto a saber de ella como me lo dijo, – ( jamás volveré a preguntar por ti, no me llames más, no me busques, ni preguntes por mi, éste es otro capitulo en mi vida que debo cerrar, aquí se acaba todo y aunque me duela el alma como nunca, sé que no me voy a morir por ti y ya me recuperaré de esto…adiós…hasta nunca). Sus palabras aun retumban con gran eco en mis oídos y no me puedo recuperar de su cruel despedida, no sé donde está, ni cómo, he querido saber de ella y hay una voz interna que me dice: déjala en paz, ella así lo prefiere, el tiempo es el único capaz de disipar las penas…

 

Siempre supe que no era sencillo vivir conmigo, pero si interesante y se lo dije una vez, ya que haría a esa persona muy feliz en todo ese tiempo que estuviera a mi lado. Sin embargo, sé que en realidad yo nunca he sido feliz, he estado contento que es distinto… sé que aún llevo en mi muchas cosas negativas que me juzgan sin contemplación, la felicidad ha pasado a mi lado muchas veces, insegura y con rapidez, pero nunca ha tocado a mi puerta y siempre la he visto alejarse sin parar.

 

Ella era distinta a todas las chicas que había conocido antes, era elegante como ninguna, tenía una alegre mirada y un toque fino y femenino en sus expresiones, serena y explosiva a la vez, la pude conocer en sus dos facetas y afirmo, que era sin igual. Podía pasar de la risa a la tristeza en segundos y sus ojos no mentían, eran certeros y su voz tenue y apagada, llevaba ese tono un poco ronco que aun guardo en mi memoria. Por cosas del destino digo yo, coincidimos esa noche estelar, lo digo así porque las estrellas estaban todas en el cielo mirándonos, supongo que era para no perderse el acontecimiento que estaba a punto de ocurrir…Bajé del ascensor y dos ojos negros, como mi ropa, se clavaron en mi, dejándome mudo y el ambiente se cargó de esa tensión que solía sentir cuando algo importante estaba sucediendo en mi vida.

La presentación fue informal y el cruce de miradas nació entre nosotros. Su pantalón ceñido a la piel hacía que su cuerpo se mostrara en todo su esplendor; su cintura, sus piernas y sus caderas eran firmes y su piel lozana y sutil. Llevaba el cabello recogido y una blusa de gran escote que la hacía más sensual, en verdad, yo estaba descontrolado por esa morena de estatura baja, disimulada por sus tacones, sus curvas eran perfectas y su caminar como caballo de paso, manejando el más fiel estilo de la elegancia. Dominaba el arte del coqueteo con su risa amplia, y sabía sacarle sus mejores provechos. En fin, éramos cuatro personas, dos y dos, mi amigo y yo, su amiga y ella, así empezó la noche que jamás he deseado olvidar.

 

A los pocos minutos de conocernos, comenzamos una interesante conversación que me llevó en un momento determinado a preguntarle su signo zodiacal. Yo me lo imaginaba, una leve corazonada me lo había dicho, pero solo quería confirmarlo. Me respondió que por qué le hacía esa pregunta, entonces procedí a responderle que yo sabía cual era y si me lo confirmaba, estaba seguro que ella me iba a causar mucho daño en el futuro. En fin, no me entendió, pero esa fue una premonición que sin pensar se haría realidad. Ahora que sé, que ha sido todo cierto y que el corazón no me falló, reconozco que siempre supe, aunque inconscientemente, cual sería el final de todo, pero no lo quería aceptar. Me respondió asombrada que cómo sabía que era libra y le dije, que por su comportamiento y por lo que había sentido cuando la vi, que su mirada me lo había dicho, por supuesto, dudo de mi verdad…

 

Hoy estoy perdido en el frió de mi habitación y diviso en mi imaginación dos figuras diminutas, que transmiten la ternura y el calor que ella me prodigaba, son pequeñas figuras marinas que salen de una confusa vegetación y se adentran en mi memoria, están radiantes y llenos de belleza; así era ella, parece que mi mente las hubiese creado buscando su retrato, su forma, su ternura. Una vez, estando a su lado, después de hacer el amor, me quedé dormido y recuerdo como si fuera un sueño que sentí sus labios cálidos rozando mi espalda, lo hacía como rastreando unas huellas perdidas entre la arena, suavemente, con una ternura sigilosa e impredecible. Durante varios minutos la sentí, fue una sensación que sólo se puede sentir una vez, y es cuando se ama y se es amado, es la paz de un momento que se vive y no se puede experimentar dos veces en la vida, esa vez, fue única e irrepetible, aun no sé durante cuanto tiempo lo hizo, y en verdad creo que ya jamás lo sabré…

 

Intentaré poco a poco no recordar fechas, ni lugares de aquel amor, para no fragmentar mi vida en mil pedazos, para hacerla en verdad más flexible y no limitarme, ni hundirme en esas concretas vivencias del ayer.

 

Ojala, hubiera tenido la llave para abrir la puerta de su corazón y poder preguntarle tantas cosas que ahora me llenan la cabeza de dudas, quisiera encontrar esa llave para retornar a sus brazos nuevamente…para saber lo que ya no sé…o para encontrar ese camino inexistente llamado olvido y vivir sin este dolor que me quema el alma…

 

Dicen que no es necesario que tratemos de agarrar el agua para sentirla, es suficiente con verla correr por nuestras manos, que no es necesario intentar atrapar los rayos del sol porque es imposible, será suficiente con sentir que nos queman y saber que fueron nuestros una vez, y para mi, no será suficiente con saber que fue mía en su momento, porque aún la amo, y no bastará con recordar su nombre y sus cosas, ni escuchar sus frases en la ausencia si la he perdido…

 

He llegado tarde muchas veces a muchas partes, pero ella era la reina de la impuntualidad, me propuse que fuera puntual y así lo hizo, y aunque pocas veces incumplió una cita recuerdo el día que me dejó esperando, me quedé distante en ese lugar que sólo ella y yo sabemos, y nunca llegó.

 

Me quería enseñar a bailar a su ritmo, pero mis movimientos no daban para más, no nací para eso. Ella se movía como una bailarina árabe, sus caderas, su cintura, todo era un juego mágico entre la realidad y la ficción, todo lo hacia bello, me dejaba perplejo ante tales movimientos, seduciría a cualquiera como una serpiente encantada, su forma de bailar para mi era una danza única. Gozaba cada movimiento, no perdía el ritmo, lo dominaba todo como si lo hubiese inventado ella, era feliz…y yo también…y por eso y más cosas mil veces la amé.

 

Le lucia todo, era debido al cuerpazo que se mandaba, sobre todo los descaderados, le quedaban impresionantes porque se le ceñían al cuerpo. Las blusas de encaje se ajustaban a su cintura y la hacían más llamativa, eran su tipo y las adornaba con grandes escotes. Era tan altiva y nadie creería que su estatura era baja. Me gustaba su cara y adoraba su cuerpo. Me enamoré de ella apenas la vi y su seguridad me mató. Tenía mucha confianza en si misma y era arriesgada, me gustaba verla con gorras, ya que se veía seductora, y cuando se vestía de forma deportiva no me cansaba de admirarla.

 

Alguien que miró sus ojos una vez, me dijo,“bastará con ver sus ojos un instante para saber si miente o dice la verdad, no sé que tienen, pero al verlos me he dado cuenta que hablan y dicen lo que ella calla…sus ojos hablan por ella y dicen más de lo que piensa” Eso fue lo mismo que yo encontré al ver sus ojos, la verdad implícita en ellos y hoy no sé por qué cambió tan de repente…hoy no sé donde se fueron esas miradas que tanto me gustaban…y jamás comprenderé por qué tuvo que prometer dejarme…

 

Recuerdo tanto aquella época de mi vida a su lado, pero la vida es un sueño como una vez leí y al despertar nos damos cuenta de la eterna realidad, del vaivén de la vida, de los pasos sin sombra que una vez dimos y perdimos en ese camino al cual ya no podremos retornar, porque siempre hay una línea que no debemos cruzar y si lo hacemos, es imposible volver atrás.

Hoy, después de todo, por fin entiendo el significado de algunas cosas que vivimos, pero sobre todo el significado de aquello que nos marcó, el tiempo, si, el tiempo siempre estuvo implícito en nuestros actos, en nuestras cosas, en nuestras mentes, nos limitó, nos coaccionó hasta decir no puedo, fue crudo con nuestros sentimientos y significó entre nosotros ese algo contra lo que no pudimos luchar jamás…

 

Con ella encontré a la mujer que me escuchó, y sé que le gustaban mis cosas, me admiraba y respetaba, nuestra afinidad era abismal. Yo también adoré las suyas, ella fue mi complemento, gozamos a plenitud cada instante que pasamos, lo vivimos a mil…y todo lo que se ponía le quedaba bien. Le fascinaban mis cosas y cada día hubo algo nuevo y espectacular en nuestro corto tiempo de amor…Ella fue un sueño que se me escapó durmiendo…ese tiempo hoy me habla de los dos, de lo que fuimos y ya no somos, de lo que pudo ser y no fue, de nuestro bello y ya lejano sueño de amor…

 

Hoy no sabría decir que fue lo que me cautivó de ella, tal vez fue la seguridad como decía las cosas y como deseaba el cumplimiento de sus sueños, a lo mejor, fue la ternura que hallé en sus labios, o en sus miradas, o tal vez la elegancia que desprendía cada vez que se encontraba a mi frente. Quizás lo que más me atrajo hacía ella fue la inteligencia innata que emanaba de sus labios al pronunciar cada palabra. De pronto ella no se percató jamás de lo que llegué a sentir a su lado, con su compañía, con su presencia, con su silencio, con sus risas, tal vez no lo vio en mis ojos, a lo mejor ya nunca sabrá lo que tenía mi corazón guardado para ella.

 

Las horas de nuestro primer encuentro jugaban con la brisa de la madrugada, mientras nosotros departíamos los instantes sin esperar nada a cambio, la invité a bailar una canción y me acompañó complacida. Bailamos en una nube, bueno así me sentí yo por la suavidad de sus pasos, de sus brazos, de su piel, recuerdo que hacia tanto, no me acomodaba tanto a una pareja como esa noche, era como si nos conociéramos de toda una vida, a veces creo que ella fue mi pareja siempre en otras vidas, en otros tiempos y no lo sabe, yo a veces pienso que desde antes ya había sido mi gran amor, porque nadie me conoció tanto en tan poco tiempo, es más, supo más de mi que yo mismo, y mientras yo le entregué mi alegría… ella me dejó un gran dolor…

 

Recuerdo que la conocí un viernes mágico, fue el primer día que la vi, aunque ella afirma, que ya nos habíamos visto antes. Muchos no creerán lo que les voy a decir, pero es real, la dejé de ver también un viernes, muchos meses después de aquella primera vez, y fue precisamente a la misma hora que la conocí. El día que nos despedimos tuve una leve y rara impresión, mi corazón se aceleró y sentí su pérdida fuertemente, la tristeza invadió mi alma y esa noche aunque ella no lo sabe lloré por su amor…sé que vivíamos nuestra relación, como si fuera una relación de muchos años, de confianza y paz interior, fue bonito lo que sentimos y hermoso lo que formamos, fuimos una pareja inigualable, fuimos alegres y espontáneos, arriesgados y locos, fuimos quienes ya jamás seremos con otra persona, fuimos quienes ayer deseamos ser. Nadie nos obligó a nada y lo que vivimos fue como un sueño y como todo sueño un día tiene que terminar…

Sus ojos brillaban de una forma distinta, eran especiales, era un brillo natural y raro a la vez el que poseía su mirada. Guardo una foto de ella en la que capté el momento cumbre de su mirada, su silencio, su ternura, su profundidad y sus deseos por mi, por lo menos eso quedó plasmado. Sus labios eran delicados y suaves, su piel inspiraba ternura, sus besos eran de amor…sus ojos de estrellas y sus sueños por mi…

 

Algunos meses después de conocerla, siempre sentí su aroma en mi piel como la primera vez y me encontraba sus ojos hasta en la aurora. Sus ojos pequeños y dicientes eran una fuerza vital para mi existencia y su voz mi mejor aliciente. Aún no sé como la pude perder. Nos juramos amor, yo hice por ella lo que jamás hice por nadie, no me creyó, ni me entendió últimamente…no sé si el tiempo cerrará las heridas que quedaron abiertas en mi, y mi corazón tal vez algún día vuelva a despertar de aquel infeliz letargo en que me dejó su ausencia.

 

Hoy que escribo esto, me siento el analista y paciente de mi mismo, me describo, me estudio y cuestiono mis procedimientos y actuaciones, trato de entender la razón de ser de las cosas, comparto en un rincón de mi alma el vacío que llevo dentro con sus recuerdos, medito mis males sin encontrar solución…la extraño y pienso cada día más. A veces creo que todo lo que me dijo y prometió fue falso, ya que si rebobino sus palabras en el tiempo, no coinciden con lo que ocurrió. Su amor fue como un libro del olvido, en el cual yo fui sujeto y victima a la vez…y ella quien decidió olvidar fácilmente…

 

Fueron tantas horas las que a su lado pasé, que me parece mentira haberla perdido de esa forma, cuando estamos con alguien, a veces pensamos que será eterna su compañía y muchas veces nos despreocupamos y no cuidamos sus pasos, ni sus besos, ni detallamos sus miradas para grabarlas por siempre…creemos que siempre serán para nosotros, y auque no fue ese mi caso, así me siento hoy, como sino la hubiese valorado. Cada centímetro de su cuerpo fue mío una y tantas veces y su piel se convirtió en mi piel y sus besos en mis besos. Tantos deseos comprimidos en mi pecho hoy me ahogan, me dejan exhausto y cabizbajo, mis neuronas no emiten aquellos impulsos de reacción y no hay nada que me acerque a ella, hoy ella es mi calvario y está más lejos de mi que nunca…

Su olor a juventud lo llevo impregnado en mi piel y los días ya no son los mismos sin su presencia. No se hasta cuando recordaré su nombre, sus locuras, sus risas, sus temores…sus cosas me hacen falta…sus sueños fueron mis sueños y su amor, mi gran locura.

 

Para mi, no es tan fácil ser ajeno y frío a quien un día amé y hoy es más distante que una estrella, quisiera saber la forma, o formula mágica para también hacerlo, para no buscar en ella lo que lleva de mi, y entregarle entonces lo que guardo de ella. He evitado tener memoria de muchas cosas, para no sentir dolor, para no seguir cargando y arrastrando con eso toda mi vida. Pienso que algunos deberíamos conocer un poco más nuestras miserias, para evitar echarle la culpa a los demás de nuestros males.

 

Recuerdo que una mañana recorrimos grandes distancias buscando el maravilloso lugar que me habían dicho, creo que se llamaba – la jungla – y fue en verdad una jungla porque no la pudimos hallar. A mitad del camino se nos vino un gran aguacero encima y el vehículo se paró por un momento en una cuesta. Siempre perdimos las horas buscando lugares y así se nos iba el tiempo sin tener tiempo de sobra, sólo los recuerdos me han quedado de esos maravillosos días y todos los días recuerdo esos maravillosos tiempos…

También en una tarde nos fuimos muy lejos buscando otro lugar, llegamos a unas playas hermosas y entramos a una cabaña desde la cual podíamos contemplar la llegada de las olas a la arena, subimos a la segunda planta y decidimos pasar la tarde allí, comimos y reímos, después nos quisimos acostar en una hamaca, pero como siempre, cuando estaba a su lado, todo podía pasar y todo era posible, entonces ese día no iba a ser la excepción y así fue, al cabo del tiempo en un momento cualquiera, una de las cuerdas que sostenía la hamaca se soltó y el golpe que nos dimos aún nos hará reír. Nos sucedieron un sin numero de cosas que no podré olvidar fácilmente, porque es muy difícil que sucedan todas a las mismas personas…era lo que nos pasaba siempre. Recuerdo también el día del cangrejo, era una noche romántica entre nosotros, y mientras nos besábamos apasionadamente sobre un rincón de un muelle a oscuras, apareció un cangrejo entre las hendijas de las tablas, no nos dimos cuenta y salto sobre su cuello y de milagro reaccionamos a tiempo y ella de un manotazo lo tiró al agua. Vaya susto que nos dimos. De igual forma recordaremos sin olvidar jamás, la noche que se daño el radiador de su carro, donde menos debió hacerlo, o el día que le habló a una persona cualquiera de mi y resulta que esa persona me conocía y me estaba buscando en ese preciso momento. Me acuerdo de la tercera vez que nos vimos, y entramos a un baño para hacer el amor, esa vez desprendían nuestros cuerpos tanto calor, que el espacio se llenó de vapor y de cosa nos podíamos ver, era puro fogaje de amor lo que reinaba en nuestros cuerpos, en el ambiente… sudábamos como locos y el espejo que nos miraba impotente se empañó y escribí su nombre en ese espejo que fue el único testigo de lo que pasó esa noche .

Hay algo que ella me enseñó y digo así, porque siempre me lo repetía, “las cosas siempre pasan por algo” y yo pensé que no era cierto, pero con ella entendí que era verdad. Yo le enseñé a ver y a sentir las cosas con la máxima pasión posible y a vivir cada minuto, cada instante como único e irrepetible. Hoy sé, que ella llegó a mi vida, no para quedarse, lo hizo, para que yo supiera cual era el verdadero significado del amor y ahora que han pasado tantas cosas en mi vida y en la de ella, me doy cuenta que en realidad cumplió su misión, ella llegó a mi vida para que supiera lo que era el amor…para que aprendiera a amar a alguien de verdad.

Jamás violé su libertad, ni su intimidad, ni traicioné su amor y así como la conocí, la quise…libre y fugaz como una estrella…Sé que ella es de esas personas que se enamora, pierde y vuelve a buscar el amor, vuelve a enamorarse, a perder y a buscar nuevamente y aunque crea y diga que no volverá a amar, lo seguirá haciendo y no la juzgo por ello…También prendí a no juzgar a su lado, porque no somos dioses… sé que el amor que busca llegará a su vida, se lo merece y deseo que sea feliz. Llegarán a ella amores y como las olas del mar también se irán y ella seguirá buscando y amando una vez más…

 

Sé que hay orgullos que matan. Ojala el de ella no fuera así, pero de seguro la hará sufrir más de lo que piensa. He entendido y comprobado que su orgullo es más grande y fuerte que ella misma, es irracional y peligroso, no es pasajero, es complejo, es quien la domina y conduce a su antojo, la lleva por donde quiere y la atormenta en sus brazos…la envuelve y la tira, y espero que no la deje caer un día cualquiera sin levantarla jamás…

 

Tal vez, la quise más que ella a mi, pero no importa, el amor es así, siempre hay uno que da más. Sólo yo sé, que cuando me entrego a alguien lo hago sin medir las consecuencias y así lo hice. Tuve diez mil y más problemas por estar a su lado y no me importó, sólo con mirarla o escuchar su voz calida, tenue e insinuante se me componía el día. No sé cuantas veces la miré…no sé cuantas veces la llamé, si saco la cuenta tal vez me falten números, días, años, porque hoy estoy seguro que en todo lo que lleva de vida, ninguna persona la habrá amado tanto como lo hice yo.

 

Cuando somos personas subjetivas, idealistas y soñadoras, llega el día que nos topamos con la realidad de bruces y al querer volver atrás, ya has pisado la raya que no debías pisar, después te sientes ajeno, ausente o utilizado, esa es la paga de nuestros actos sin medida, de volar con las alas de la imaginación más allá de lo que nos permitía la realidad evidente, es el premio a nuestros deseos, frustrados por esa verdad que nos machaca sin contemplación. Es entonces cuando vemos que el mundo no es tan fácil como decían y creíamos, no somos tan fuertes como pensamos, no somos tan malos como parece, ni tan clara es la luz del día…

 

Siempre intenté que las mujeres me amaran, más no me poseyeran el alma, yo solo soy el dueño de lo que soy y nadie más, ellas las dueñas de mis instantes de amor, de mis besos y pasión…más no de mi ser. También quise evitar hacerles daño, siempre les di lo que prometí…nunca negué mi amor, ni pedí lo que no era mío…siempre supe lo que lo podía pedir, pero ella me arrebató todo…

 

Si hay alguna persona que quiera aprender a reír, debería buscarla, ella de seguro le enseñaría y mejor aún, a disfrutar de sus risas. Como olvidar sus pequeños ojos tristes mirándome fijamente y transmitiendo aquel brillo y tantos sentimientos con solo verme, como no recordar que fue con ella que conocí por primera vez la dicha y la sensación de ser libre. Cuando es real el sentimiento de alguien, se siente y no es necesario preguntarlo, las preguntas y respuestas sobran, todo se percibe en el ambiente, todo se torna hermoso, nada nos molesta y el tiempo y las horas solo son para la persona amada, así viví yo aquellos momentos, todo era felicidad, en poco tiempo la amé tanto, que estoy seguro que en el resto de mis años, no llegará a mi vida una mujer como ella y en el resto de su vida no llegara a sus labios un amor como el mío. Muchas cosas que antes tenían importancia para mi, con su despedida han perdido valor. La perdí, como he perdido siempre todas las cosas bellas e importantes que he querido y tenido en la vida, lo querido siempre ha dejado dolor en mi alma. Hay un sentimiento llamado tristeza que se tragó mis mejores sueños…y un lugar llamado olvido que es donde ella nunca podrá estar…

 

Ella sabe que en nuestro tiempo sólo vivía por verla, sentir su presencia, escuchar sus risas y estar a su lado y no me arrepiento, como de nada en la vida, si tuviera otra oportunidad de vivir mi vida, la viviría con ella, y nuevamente con más pasión, para jamás olvidar nuestros viejos tiempos…ahora reconozco que con mis defectos y virtudes me amó y con sus defectos y virtudes la amé…y sin pensarlo descubrí que a su lado fue bonito vivir. He tomado tantas decisiones en mi vida y aunque muchas veces he fallado, aquí sigo como siempre, mirando y recorriendo ese camino duro que es la vida y dejando atrás tantas cosas que no quise dejar. También ella sabe que la adoré y lo volvería a hacer de ser posible, pero la vida es así y el tiempo se fue.

 

La última vez que la vi, fue la noche de un viernes, sé que pintaban las ocho y algo cuando nos miramos y con un triste beso todo lo nuestro se derrumbó. Fue una despedida de verdad, entre lagrimas y nostalgia, eso fue perder a quien no se quiere perder…el ambiente estaba tenso y en silencio, nos miramos y sobraban las palabras entre los dos, era el fin y ambos lo sabíamos, tal vez sin saberlo, quizás lo presentíamos, a lo mejor lo sospechábamos , pero con el temor de no decirlo en voz alta para que no se cumpliera lo que tal vez era evidente…ese beso ya ni lo recuerdo, fue mejor olvidarlo, no sé a que supo, tal vez a nada, creo que fue amargo…triste, porque nos alejó para siempre, y así como una noche llegó a mi vida, de igual forma se fue, Esa vez caminé turbado, perdido en mis pensamientos, estaba en un mundo, del cual me iba desprendiendo sin querer hacerlo y la cuenta regresiva de aquel amor comenzaba su paso.

 

Supe después de algún tiempo, que a finales de aquel año, ella, a demás de alejarse de mi, también lo hizo de su “caballo blanco”, aquel novecientos cinco de nuestros amores, de nuestras dichas y alegrías, de nuestro recorrido juntos, de nuestros tiempos y días dorados. No es fácil dejar lo que ha costado tener y se quiso tanto…ese año en verdad, creo que ese amor nos marcó la vida…ese año a los dos nos tocó perder…

 

No sé cuantos amores he tenido y si los cuento perderían su valor. Ella, no está antes ni después de ellos, no está fuera ni dentro de mi, simplemente está allí, como el sol que quema y brilla, pero no puedes agarrar sus rayos que te queman, como el agua que no apresas jamás, como el sueño que tienes y se va sin irse porque lo recuerdas, porque sabes que va en ti. Ella no está entre mis amores, fue algo más que eso, fue una sensación impredecible, no un recuerdo solamente. Hoy es un pensamiento abstracto en mi vida, una ilusión de antaño, de entonces, un sofisma utópico que creí posible en mi ayer, algo antagónico y certero a la vez, un dilema que riega mi vida, un bocado apetecible que me hizo vivir y al tiempo soñar…tal vez fue un vago sueño de amor.

 

Anoche volvieron sus recuerdos a mi mente, hacía ya tanto que no la veía aparecer, sin embargo, fue distinto esta vez, soñé que la fui a visitar a su casa, pero esa casa no era la misma, era otra, no era de dos plantas, la vi oscura y diferente; ella apareció de pronto delante de mi y estaba un poco más delgada, su semblante pálido, pero aún era bella, con aire de tristeza en sus ojos y un color opaco en la mirada. No sé en que momento, pero me desperté, diluyendo así su figura esbelta de mis ojos y aunque trato de recordarla, no recuerdo nada más de aquel extraño y confuso sueño que en instantes se desvaneció en mi vida…

voy a tratar de contarles como era ella: Su mirada era tenue e ingenua a veces, digo a veces, porque en ocasiones, mostraba esa picardía que le restaba inocencia, que la volvía desconfiada y misteriosa con toda la amplitud de la palabra, de cabello corto y castaño oscuro, piel trigueña, no sé, creo que a veces era de color canela…sus manos suaves y delicadas, uñas siempre bien pintadas, cejas delineadas pero no tupidas, sus labios delgados y tiernos como pétalos de rosas, poseía una altivez, que en pocas mujeres he podido encontrar, gozaba de ese aire de prepotencia que llevan las mujeres libra, cuerpo bien definido, más bien tallado por el mejor escultor de la época, curvas profundas y delicado caminar, su nariz no era fileña, pero si llamativa.

En su personalidad, era fuerte de carácter y muy intuitiva, rara vez se le pasaba algo por alto, todo lo pillaba en el aire, deducía cualquier pensamiento vago por ambiguo que fuera y hasta no escudriñarlo, no quedaba en paz, siempre quería saber todo de todo y más si era lo que le importaba, y por lo que estaba luchando o dispuesta a hacerlo. Eso me gustaba de ella. Si hablo de su inteligencia, para mi, y lo digo en verdad, la defino así “Era una mujer virtuosa en inteligencia y con dotes de agudeza en sus sentidos, llena de humanidad, sencillez y elegancia, además con un porte bien definido de saber estar” Cualquier otra palabra sería poca para ella, nunca se lo dije, pero la admiré y hasta alcancé a adorarla. En verdad ELLA era todo para mi…

 

la vida

 

No sé cómo empezó, ni dónde, ni por qué y mucho menos si en verdad ya todo ha pasado. Sólo sé que te despiertas un día y comienzas a ver las cosas de una forma distinta y ya jamás vuelven a ser lo que eran, yo tampoco he vuelto a ser el mismo. Encontré otro yo dentro de mi, un desconocido hasta entonces, alguien que decidió salir un día cualquiera a atormentarme, un loco que me hizo descubrirme poco a poco, que me mostró temores hasta entonces no sentidos y me dijo que yo si era vulnerable y no tan fuerte como me hacían creer.

Las noches más largas que de costumbre atemorizaban mi ser, las taquicardias aparecían de forma repentina como de la nada, dormían conmigo los miedos, sentía temor, un temor desgarrador, ¿pero temor a qué? Ese cuarto oscuro me daba seguridad y a la vez lo detestaba. Una tristeza muy grande invadía mi vida, mi alma, mi todo. Las cosas que antes me gustaban, ahora carecían de valor y ni llamaban mi atención. Me convertí en otro en cuestión de nada y perdí significado para mi mismo. Todos tenían más valor que yo y un instante era un siglo. No podía pensar con serenidad, es más, creo que no pensé en todo ese tiempo de auto descubrimiento de lo más hondo de mi ser. Mis seres queridos no perdieron importancia, pero los veía ajenos a mi existencia en todo caso yo no era más que un estorbo para ellos, así lo veía y sentía.

Me puse en manos médicas, pero de poco sirvió. A los pocos días un conocido me dijo que esos medicamentos una vez los tomara periódicamente, serían “mi salvavidas” de por vida, que no los podría dejar y como en esos momentos no poseía seguridad para aceptar que eso no era así, me dejé guiar por sus argumentos baratos y mi enfermedad siguió en progreso. Aumentaban los sudores fríos, los mareos, no podía escribir, me temblaban las manos y mi mente estaba en blanco, sólo me acompañaban los duendes y fantasmas del laberinto oscuro en el que me estaba sumergiendo. No podía conciliar el sueño ni diez minutos seguidos y el apetito lo perdí totalmente, igual que mi peso normal. Ahora sólo pesaba cincuenta y cinco kilos y mi cuerpo era guiado por aquellos demonios en mi alma.

La vida para mi cada día perdía sentido, pero sin embargo no quería morir, quería luchar, pero no tenía fuerzas, ¿de donde sacarlas? ¿Por qué a mi me tenía ahora que pasar esto? ¿Qué había hecho o dejado de hacer para ganarme aquello? En verdad, estoy seguro que no había sido tan malo…pero estaba pagando sin saberlo alguna deuda de mi pasado.

Llegó un momento que no aguanté más y volví a mi doctora y le conté apenado que había dejado el tratamiento por recomendación de terceras personas y que me encontraba en peores condiciones, que me estaba volviendo loco, sin saber que aquel loco ya mandaba en mi.

Comencé el tratamiento nuevamente, convencido que era la única alternativa para curar mis males, mientras otros seguían diciendo que me faltaba fuerza de voluntad, que eso se lo cura uno mismo, algunos hasta sostenían que había superado situaciones peores sin ayuda medica, que los antidepresivos y ansiolíticos terminarían por engancharme y viviría siempre medicado como un autómata. Que yo era muy débil y lo que tenia era que poner de mi parte, que les contara lo que me estaba pasando y ellos tratarían de ayudarme –y yo que iba a saber que me pasaba- de seguro ellos nunca habían vivido aquello y sólo el necio juzga y es insolente.

Las dos primeras semanas con los medicamentos fueron peores y una tarde en una crisis de ansiedad, sentí que me moría, todo era confuso o más confuso que antes, llevaba una semana entera sin dormir ni de noche ni de día y medio comía si a eso se llamaba comer. Llamé al medico para que me mandaran una ambulancia y me internaran en un psiquiátrico, la desesperación era total y lo veía como el único remedio. El médico me dictó unas técnicas de relajación por teléfono para que remitiera un poco la ansiedad y dijo que era normal que durante esas dos semanas se me estuvieran presentando más a menudo las crisis y que todo pasaría, que no fuera jamás a un psiquiátrico, que era lo peor que le podía pasar a una persona, que me calmara y me tomara un ansiolítico por el momento y que lo llamara si necesitaba hacerlo. Así lo hice y seguí al pie de la letra las indicaciones hasta que me calmé.

Otros días me sentaba en el sofá de la sala y miraba hacía la pared del frente durante horas con la mirada perdida y mil pensamientos oscuros por el laberinto de mi mente. De pronto me daba miedo algo, ¿no sé qué? En fin, pasaba triste y callado. Las mañanas eran peores, largas, no pasaban ni los segundos, siempre que miraba el reloj era la misma hora y las mismas ideas devoraban mi mente. Mis neuronas iban a mil de una forma desordenada e incoherente creo yo y mi desespero crecía. Creo que lo único que me daba lástima de aquella situación era la mirada de mi hijo que le decía a su mamá ¿Mami, que le pasa a papi? Llegó un momento en que no me importaba nada ni nadie, menos yo. Quería desaparecer y dejar de ser ese estorbo que antes fue alguien. El mundo se me caía a los pies y yo no me inmutaba, ya no me importaba, nada era, ni sería peor que aquello y estaba casi seguro que no me iba a recuperar jamás, porque cada vez me encontraba peor. Dos o tres día seguidos se me dio por salir a caminar las calles de mi barrio para cansarme caminando durante horas y así poder dormir. Mientras caminaba aquellas solitarias calles a las tres de la tarde con el sol en su máximo esplendor, las únicas conjeturas que sacaba eran las que me llevaban a sentir lástima por mi mismo al verme como tantos otros que vi mil veces divagando sin son ni ton en las ruinas de su propio mundo.

Me estaba convirtiendo poco a poco en un caminante a la deriva, en un barco sin puerto que las olas llevan donde marca el viento.

A medida que llegaba la tarde, la ansiedad iba remitiendo y yo iba tomando la forma de antes. Inclusive, algunas de esas tardes llegué a reír más de dos veces seguidas y me sentí como el que siempre había sido. Entonces recuperaba la seguridad y la voluntad perdida. La primera vez de aquellas tardes, pensé que de golpe se me había desaparecido todo, que ya no volvería a sentirme así y que aquello había llegado a su fin. Que iluso, no sabía que algunas depresiones y ansiedades se calman por las tardes para volver con todas sus fuerzas en horas de la noche y peor aún en las mañanas.

La noche siguiente fue terrible, me desperté y comencé a caminar por la sala toda la noche y tenía ganas terribles de llorar y la impotencia de no poder dormir me ponía peor. Los ojos me ardían y tenía fatiga, me temblaba el cuerpo de pronto y las taquicardias y otras veces las arritmias volvían con más rabia.

Me gustaba estar a oscuras, la luz me fastidiaba. No quería cargar con ninguna responsabilidad y el sólo tener que llevar a mi hijo a el colegio me atemorizaba. Aún no sé como lo pude hacer tantas veces, pensaba que me iba a desmayar y las calles eran largas y diferentes a las de antes.

Comencé a salir más por las tardes y así a vencer el miedo, no soportaba los medios de transporte y menos los metros, cuando veía a las personas me decía entre mi – que dichoso será, seguro que no siente lo que estoy sintiendo yo, como se ríe, ojala yo pudiera hacer lo mismo, pero no puedo, si supiera lo que yo siento, pero como lo va a saber si esto lo llevo en el alma –

El futuro se tornaba oscuro y macabro para mi, no quería ni pensar en el. El presente era cruel conmigo y el pasado ya no tenía ningún significado.

Que hermosos los tiempos en que había sido en parte feliz, que lindos los días que me habían dejado hermosos recuerdos, todo era un ayer, todo un pasado, todo un sin mañana, una historia vivida para no recordar jamás.

Un mañana me miré al espejo y vi otra persona distinta a la que había sido, los ojos no miraban con aquella seguridad que me caracterizaba y mi semblante estaba opaco y cansado, mi cabello despeinado y la barba que llevaba era de más de cinco días. No tenía ganas de arreglarme, ¿para qué? Había perdido el brillo de los ojos y era como si fueran transparentes, no los logro olvidar porque me dieron miedo…ese día vi a otro yo dentro de mi…pero muy distinto al que yo soy…

Dudaba de todo y los demás decían la verdad en todas las cosas (eso creía), me sentía ignorante e inservible, pero sin embargo quería vivir.

Al mes de estar siguiendo el tratamiento, la doctora me recomendó vacaciones y dijo que de seguro me servirían, yo había deseado ese día todo el año y ahora que me decían que podía irme a disfrutar, no lo quería. Me dijo que no me preocupara, que a los quince días de estar relajado, iba a sentir la mejoría del viaje y la compañía de mis amigos me ayudaría en el tratamiento.

Mis amigos no sabían de mi estado, lo que menos tenía eran ganas de tomar el teléfono para llamarlos. No quería ni llamar, ni que me llamaran, odiaba lo que toda mi vida había sido mi perdición más querida (hablar por teléfono).

Después de pasar otra crisis en que mandé a cancelar las vacaciones y me olvidaba de ellas, acepté de mala forma viajar sin ganas de hacerlo, pues pensé que así me olvidaría del entorno que me había enfermado y desconectaría por fin. Sin saber que al viajar me llevaba conmigo todo aquello que me estaba matando, en mis maletas iban mis problemas…yo los había invitado y no podía hacer nada para que se alejaran. Esa fue otra de mis equivocaciones. Llegué como un cadáver viviente y sin ganas de ver a nadie. Hice un esfuerzo por guardar la compostura y no resentir a los que me fueron a recibir.

Los primeros quince días fueron insoportables. Primero el calor casi me mata, me sentía sin fuerzas y tampoco podía dormir. Fui donde un médico de la familia y después de realizarme un exhaustivo control médico y unos análisis, me dio unos consejos muy prácticos y una pequeña explicación de lo que estaba padeciendo, me dijo que si seguía las recomendaciones, máximo en dos meses estaría recuperado y que no me preocupara, que algo había ocasionado aquello, pero que el tiempo y mis cavilaciones me harían después saber que había sido y sino, no pasaba nada, pero que la vida seguía y debía seguir y que todo lo que un día que llega, igual se va. Que era cuestión de tiempo y ya me daría cuenta.

Poco a poco los medicamentos hicieron su efecto, sumándose a las vacaciones y al descanso que merecía mi cuerpo y mente.

Al terminar aquellas vacaciones, me había recuperado un setenta por ciento y comencé a ganar peso. El apetito estaba volviendo y el significado de las cosas iba obteniendo de nuevo su valor inicial. Disfrutaba de las calles y de los pequeños momentos, cosa que antes no hacia, que había olvidado con los años y eran maravillosas. Entendí que había miles de personas en mis condiciones, con mejor o peor estado económico que el mío, con mejores o peores familias que la mía, que esta era una enfermedad que no tiene status, ni edad, ni color, pero que se puede superar.

Comprendí que la vida sigue a pesar de todo lo malo o bueno que nos pueda pasar y todos somos vulnerables. Que hay que mirar las cosas bellas de la vida que son más que las malas por mucho que no parezca. Que el que no la ha padecido es mejor que calle y no peque. Es una de las peores cosas que le puede pasar a alguien, yo lo viví y prefiero jamás volver a pasar por eso. Es una pesadilla de pura sombra y tinieblas donde sólo quieres salir y no ves la luz que tu mismo has apagado sin saber cómo y por qué. Desde aquellos días, trato de vivir la vida con más sencillez y menos profundidad, sin analizarla tanto como antes, la vida en si es imperfecta y como tal, nosotros también imperfectos como el mundo. Llenos de errores y debilidades. Evito al máximo las presiones y el estrés, trato de dormir lo necesario o las pocas horas que duerma de forma placentera, evito pensar en cosas que me hagan daño y en aquellos problemas que no tengan solución, ya dice la Biblia que cada día trae su afán. Vivo el día a día, el mañana no se si llegara para mi, no es que sea pesimista, sino realista y objetivo. No hago las cosas por obligación, sino cuando las siento y espero sin preocuparme que las cosas lleguen, lo que va a pasar, pasará…esta es mi vida y debo vivirla arriesgando o no, pero debo hacerlo…

Aún recuerdo con gran gratitud las palabras de aquel doctor y amigo que me atendió. Palabras cargadas de sencillez desbordante y seguridad absoluta “así como llegó esta depresión a ti un día cualquiera, así un día cualquiera también se ira”

Hoy hace varios años que empecé aquel calvario y parece que fue ayer. Me queda el conocimiento de los síntomas de aquel trastorno y cuando quiere aparecer de nuevo esa depresión, yo la veo acercarse, me acecha silenciosa, pero ya no me da miedo, si cierto respeto, pero conozco también sus debilidades y la enfrento y entonces se aleja. Sé que no debo descuidarme, siempre ronda mi mente con sigilo, pero algunos trucos que he descubierto la echan lejos. Otras veces está en mi almohada, en mi reloj, debajo de la cama, en el armario. Se disfraza de pequeños nervios, de sueños, de rabia, de cansancio y música, de anhelos y añoranzas, de problemas que pueden resolverse y otros que no, pero no importa…la veo llegar y me alejo de ella. Sé que tal vez siempre será mi compañera, pero trataré de mantenerla al margen de mis cosas, que me vea de lejos solamente, sin tocarme, sin rozarme… a lo mejor a sí un día no lejano se olvide de mi…

 

la vida (final)

He dejado atrás algunos fantasmas que me impedían regresar y he decidido hacerlo ya.

Ayer me desperté con la gran idea de irme, de volver a mi antigua vida, sin los sofocos del desarrollo, sin las mentiras de esta felicidad inexistente que llevo hoy. Debo llenar mi alma de no sé qué, pero debo buscar ese algo intangible que espero y que sé que está en algún lugar para mi, y así hallar lo que mi vida necesita…siempre se debe luchar por los sueños que se quieren sin importar la edad que va en el alma, pero si se es joven cronológicamente, hay más tiempo para conseguirlos,…y sabemos, que de esa forma es bonito vivir…

 

Me aburrí, simplemente me aburrí…sé que hay algo más allá de las cosas materiales que mueve al hombre, por lo menos a mi me pasa y debo dar rienda suelta a esos motivos, para no quedar en el mañana sólo en lamentos y nada más…

La vida es algo más que la apariencia engañosa y efímera que da el dinero, es algo más grande e inexplicable…es el lugar donde se plasman las ideas del hombre y se vuelven tangibles, es el campo donde se desarrollan las civilizaciones siglos tras siglos, pero con seres pensantes y soñadores que hacen que todas las cosas que soñamos una vez como fantasías se hicieran realidad…es la oportunidad que tenemos de intentar cosas con derecho a equivocarnos…el tiempo se pasa y sólo nosotros mismos podremos contar de manera precisa lo que hicimos y lo que no a nuestros nietos. Que triste sería vivir toda nuestra vida sin intentar lo que nos motiva por dentro, lo que queríamos, pero no intentamos jamás por cobardía al fracaso. Muchas personas en iguales o inferiores condiciones que las nuestras, día a día empiezan una nueva aventuraron con el sólo propósito de conseguir sus sueños…no importa que lo consigan o no, lo que si es verdaderamente maravilloso, es que lo intentan contra muchas corrientes y muchas veces sin nada en las manos, solo la voluntad, y aunque el temor está siempre implícito en todas las aventuras que comenzamos, luchan por conseguirlo…y es más…luchan por sus sueños…luchan sobre todo por ser felices…

 

Cuando hablo de sueños, me refiero a aquellos que podemos conseguir bajo pasos metódicos, fragmentados y bien fundamentados. En vano hablaría de aquellas cosas que fueran humanamente imposibles de conseguir.

Yo siento muy dentro de mi, que algo me dice “hay cosas nuevas que te esperan, pero no vendrán a ti, sal a buscarlas, que el mundo es tuyo” Por eso mi mente sólo tiene una idea como máxima expresión…y es la del triunfo en lo que desee lograr.

Escalaré a lo más alto de mis sueños y los descifraré, saldré entonces con paso firme en pos de ellos, sé que habrá más de un tropiezo en el camino, pero no los aceptaré…lo demás es cuestión de tiempo y la impaciencia deberé controlarla, para así evitar consecuencias no deseadas. Buscaré así mi felicidad…

 

Mañana veré nuevamente con mis ojos a “Mi Tierra Querida”, la volveré a amar, así como he hecho siempre desde la distancia, pero ya no la extrañaré, porque estaré en sus brazos y caeré en sus redes una vez más…caminaré sus calles y haré lo que antes no hice, aquello con lo que yo, me quedé con ganas de hacer antes de irme, contemplaré ese firmamento que siempre ha sido mío en los recuerdos y reiré como un chiquillo lejos de aquel lugar que ayer me abrió sus puertas y los ojos para ver bien…

 

LA VIDA

 

Hoy, al mirar un poco atrás, me doy cuenta que se me han pasado los años volando y casi ni me he percatado de eso, por ir pendiente muchas veces en cuestiones menos significativas y en otras ocasiones en aquellas que no lo hacen a uno más persona. No obstante también debo reconocer que mi paso por aquí ha sido transitorio, gratificante y fructífero para mi vida y crecimiento interno y social. He conocido y desarrollado otra visión del mundo, se han abierto en mi, otras perspectivas distintas a las que tenía antes de llegar a este lugar y mi formación en cuanto a la aceptación de una sociedad distinta a la que vengo también ha cambiado. Creí en su momento siempre en las cosas que hice y con pleno convencimiento he decidido marchar. Mi etapa aquí, siento y sé, que ha claudicado, y hay otras metas por las cuales debo luchar…

 

Me ha agradado de sobre manera haber conocido a personas significativas, y de las cuales aprendí más de lo qué ellas mismas piensan. Aquellos con los que me topaba en las mañanas, o que alguna vez tuvieron la oportunidad de compartir conmigo un café y pegarse a mi lado una leve, pero sustanciosa charla. Hice amigos, sí, amigos para seguir charlando kilométricamente, a los cuales alguna que otra vez podré contarle cosas de mi vida y escucharles con atención sobre el vaivén de las suyas. La verdad es que son casi seis años de estar en este lugar y no los he sentido, siento que en otra parte me está esperando algo, un no sé qué, que me hará crecer más, siendo en parte aún más feliz. Los objetivos que me he trazado han sido importantes, algunos los he alcanzado. Otros no, es como todo, a todos nos pasa, pero ahora debo pasar pagina y seguir con mis sueños, volverlos tangibles y enriquecer con cada paso el día a día de mi vida. No pensé conocer personas tan interesantes en este sitio, pero en realidad me encontré con grandes seres. Mis Jefes o Superiores me aceptaron como yo era, me corrigieron cuando debieron y me toleraron otras veces, por esos y por otros innumerables motivos, les doy mis más sinceros agradecimientos. Sé que nos es fácil dirigir, pero ellos han manifestado un exhaustivo control, que ha sido moderado por la reflexión en cada circunstancia y cada caso, sin olvidar la educación y los buenos modales, como tampoco el respeto de la dignidad humana, del cual siempre fui objeto de su parte.

Recuerdo detalles particulares de algunos empleados de las empresas con los que compartí un café y otras cosas con las que nos identificábamos, y esos momentos en los que manteníamos esas bromas picarescas del buen rollo que se debe llevar para la convivencia en lugares de trabajo. Me llevo recuerdos de esas bromas y miles de detalles inexplicables que me quedan de esos tiempos. Me quedan también mis amigos, algunos que hice aquí…y que me permitieron aprender más de esta cultura para desarrollarme y crecer en la vida, me llevo sus sonrisas grabadas y otras cosas que no se podrán enumerar, nombrar, describir, ni mucho menos olvidar con el paso de los años, por ser el fruto de una linda amistad.

Sé que en mi lugar quedan personas altamente cualificadas para desempeñar las tareas que en su momento se me asignaron y de las cuales pueden estar seguros de su lealtad, responsabilidad y seriedad, que son detalles fundamentales para dicho trabajo.

Siento ahora que he cumplido aquí, y me voy repleto de agradecimientos. Me voy de Barcelona, con dos hermosos hijos y bellos recuerdos, con Mis “Vivencias” (libro que terminé de escribir en mi estancia en la I`illa), y las ilusiones de cumplir eso que algunos llaman sueños…

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